jueves

La fiesta






   Voy a recordar que la fiesta era libre. Libre, bella y deseable, para todos. Nos envidiaban por eso. Los turistas hacían cola para entrar.  Lo dejamos pasar, nos aupamos al carro de la modernidad. Nos daban vergüenza nuestras tradiciones mediterráneas,  sus raíces hundidas en la barbarie ancestral. Miramos hacia el polo, deseando ser también rubios y de ojos azules, cazadores de bisontes. Pronto nosotros haremos cola en nuestro vecino del norte para entrar a las corridas de toros.

   La autora en los toros. Eran otros tiempos. ¡Era casi un bebé! ¿pero... ...crecí traumatizada por ello? No. En absoluto. Me daban miedo. Claro. Y me atraían por igual. Mi hermana entraba al corral a dar de beber a los toros. Yo no. Me quedaba mirando. Pero también tuve pesadillas de adolescencia en que un toro me perseguía y yo salía corriendo hasta desfallecer. El psicoanálisis me hizo descubrir que esto no tenía nada que ver con los toros.

   Nuevos tiempos para la fiesta. Todos tiran para su lado  Los ecologistas. Los políticos. Los filósofos. Los empresarios. Los toreros. Los animalistas. El público. Los toros. 

   Los humanistas. Todavía sufrimos atentados en todos nuestros derechos humanos sin excepción. Todavía el derecho a la vida es una mierda de derecho, que no se respeta ni en los países que se autodenominan a sí mismos civilizados. Pero tenemos que defender el derecho de los animales a morir en paz, porque nuestra sociedad está progresando, la evolución de la gran civilización humana camina hacia los altos ideales. Pero todavía no tenemos derecho nosotros a morir en paz. Nos matamos los unos a los otros con las peores formas de tortura imaginables. También de forma legal, eso sí. Inyección letal, legal. Declaramos la guerra, y ya es legal asesinar a los hombres, a las mujeres, a los niños. 

   Los toros de lidia, los criamos para eso, para torearlos, para matarlos, y luego nos los comemos. No dejamos ni el rabo, ¡fantástico estofado! A los humanos les hacemos sufrir en vida lo indecible. Les dejamos morir miserablemente. Hacemos que se mueran de hambre, les negamos hasta la leche, hasta el trigo, hasta el agua que nos sobra. Pero eso no merece nuestra atención. A los animales los criamos para explotarlos, para comerlos. Los exterminamos. Así es y así seguirá siendo hasta que no quede ni uno. Luego diremos que siempre hemos sigo vegetarianos. A los humanos los matamos o los dejamos morir de hambre y de privaciones y apenas los enterramos. No queremos ni saberlo, los borramos del telediario. A los humanos no nos los comemos. Pero es peor lo que hacemos con ellos.

   ¿Podemos de una vez luchar por lo verdaderamente importante en la vida? Mientras nos matemos los unos a los otros, mientras nos dejemos morir de hambre, mientras a los especuladores les regodee que los demás se empobrezcan sin casa, sin trabajo, sin comida... ...que más me dan los animales. Me preocupan, me dan miedo los hombres. ¿Podemos de una vez luchar por nosotros mismos, por el género humano? 

ALz.






















miércoles

Se acabó la noche de verano.




Ha llegado la primavera de invierno.

Se acabó la noche de verano.

Llega la larga larga noche 

y el otoño,

donde todo, todo es noche.

Y cuando las palabras de tu boca callan, callan, callan.

Se enfría mi frente y mis ansias

y el mundo duerme.


martes

La vida está muy mala.


¿Crisis? ¿Qué crisis? (música de Pink Floyd) Parece que fue ayer que salimos de la última crisis. Y ahora no sé, mira, si es verdad que salimos. Lo estoy dudando. La burbuja de los precios hizo boom, y los banqueros que ni siquiera bajaron los precios de las casas embargadas nos han hecho pinchar hasta los sueldos. Por qué nos estamos empobreciendo, por qué cada vez nos recortan más los sueldos y pensiones y nos piden más por el dinero? Alguien se cree de veras que cuando llegue el nuevo gobierno bajará la prima de riesgo, se arreglarán las cosas, bajarán los intereses, nuestros ingresos volverán a ser lo que eran?

He aquí una verdad que produce vértigo: los fenómenos sociales o los movimientos de las masas especialmente en asuntos económicos, equivalen a los desplazamientos de un rebaño a la deriva.

La rigurosa verdad de las predicciones económicas es que están basadas en corrientes generalizadas de opinión que no tienen por qué ser acertadas, y que la mayoría de las veces no lo son.

(Fernando Trías de Bes: El hombre que cambió su casa por un tulipán.)

Por eso los que no entendemos nada, podemos decir que no entendemos nada de la economía ésta que maneja la prima de riesgo por intuición, podemos decir alto y claro que no estamos de acuerdo con la deriva general, que no nos da la gana seguir creyendo que nos estamos hundiendo.

La vida no está muy mala. Está como siempre. O sea, bastante jodida. Flota. Relájate. Pero sigue nadando.

ALz

lunes

Gandhi

 
Aprendí la práctica real de la Ley. Aprendí a poner de manifiesto el mejor lado de la naturaleza humana y a penetrar en el corazón de los hombres. Me di cuenta de que la verdadera función de un abogado era unir a las partes que se habían partido en pedazos. La lección se prendió tan indeleblemente en mí que una gran parte de mi tiempo, de los veinte años que ejercí como abogado, la dediqué a lograr compromisos privados en cientos de casos. A consecuencia de esto no perdí nada, ni siquiera dinero; y, desde luego, no perdí mi alma.









sábado

Llega el otoño



Y con él las nubes cargadas con el agua que esperamos,
y los contrastes, el frío de la noche con el calor del día,
la luz y las sombras, cada vez más sombras.
ALz

jueves

van a caer chuzos de punta


Sin Título.




Reclaman justicia divina y miran al cielo


elevan los brazos,  juntan las manos


invocando hacia lo alto,


pero al cielo no le importa lo que pase debajo,


el cielo es físico, cuántico, inhumano.




Así es, así ha sido, así será


hombres y tribus de esta tierra


sueltos para que medren y se maten entre ellos


sin que aproveche lo vivido para los que vienen luego,


destruyendo su propio mundo.






Reclaman justicia y miran al cielo


Muchos esperan, ellos desesperan.


Aquéllos afilan sus cuchillos y acicalan su ego.


La justicia no es divina, la justicia es humana.


Y la justicia humana no es justa, sólo aspira a serlo.




Van a caer chuzos de punta.


Y vamos a estar aquí para verlo.







Lupus est homo homini, non homo quom qualis sit non novit. (Asinaria, Tito Macio Plauto).


Home homini lupus est. (Leviatán, Thomas Hobbes).











ALz





Fotografía: Ramaloji (panoramio)






















martes

¿Ciencias o letras o política?








Un señor que va en coche y se percata de que está perdido, maniobra y pregunta a alguien en la calle:

- ¡Disculpe!, ¿podría usted ayudarme? He quedado a las 2:00 con un amigo,  llevo media hora de retraso y
no sé dónde me encuentro!
 - Claro que sí -le contesta- se encuentra usted en un coche, a unos 7 Km . del centro de la ciudad,
 entre 40 y 42 grados de latitud norte y 58 y 60 de  longitud oeste..

Es usted ingeniero, ¿verdad? -dice el del coche

Sí señor, lo soy. ¿Cómo lo ha adivinado?

Muy sencillo, porque todo lo que me ha dicho es "técnicamente correcto",
 pero "prácticamente inútil": continúo perdido, llegaré tarde y no sé qué  hacer con su información.

Usted es POLITICO, ¿verdad? -pregunta el de la calle.

- En efecto -responde orgulloso el del coche- ¿cómo lo ha sabido?

- Porque no sabe dónde está ni hacia dónde se dirige,
ha hecho una promesa que no puede cumplir y
 espera que otro le resuelva el problema.
De hecho,  está usted exactamente en la misma situación que estaba antes de
 preguntarme, pero ahora, por alguna extraña razón parece que la culpa es  mía.




lunes

Así me siento yo.





Atrapada entre las letras, que parecen cobrar vida esta noche. 


Un tanto perdida, y por fin hallada, entre tantas letras, líneas, artículos, párrafos, preámbulos, disposiciones, del documento.


Con las huellas digitales desgastadas, de limadas, de tanto escribir.


Sin embargo arropada por los textos, aunque interminables. 


Seguros, constantes.

sábado

La encalmada





La encalmada de la mañana apenas durará unos minutos a estas horas, próximo ya el mediodía.  El mar está como un espejo. Es un momento plácido para todos, de belleza insostenible, para navegantes y para observadores. El tiempo está cambiando, muy poco después empezarán los vientos a levantarse, y los veleros a navegar velozmente, centrados en su regata. Desde tierra los veremos marchar y partiremos, de vuelta a lo nuestro.
ALz

TESIS ANTITESIS SINTESIS











TESIS ANTITESIS SINTESIS TESIS ANTITESIS SINTESIS
TESIS ANTITESIS SINTESIS TESIS ANTITESIS SINTESIS

TESIS ANTITESIS SINTESIS TESIS ANTITESIS SINTESIS
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SIS SIS SIS SIS SIS SIS SIS SIS SIS SIS SIS SIS SIS SIS SIS


s... s... s...
(esto es un asesinato)

martes

Al fin 13, y martes





Calavera 3D

¡Mala suerte!

Mala suerte no es que la vida te haya dado duro y te encuentres en el suelo y te cueste levantarte; es no levantarse por no darse cuenta de que se puede y se debe.

Mala suerte no es que hoy sea martes y trece, mala suerte es que no te des cuenta de que la vida son cuatro días, de los que ya hemos vivido tres, algunas horas y varios minutos.

Mala suerte no es que estés a punto de alcanzar la muerte tras una vida intensamente vivida, mala suerte es haberla dejado pasar sin darte cuenta, desaprovechando los buenos momentos que la vida te ofreció y dejando pasar los que te ahora te da.

Mala suerte no es creer que para ganarnos el cielo tenemos que pasar por el infierno aquí en la tierra, mala suerte es vivir quemándose en este infierno terrenal sin salir de él, mientras  esperamos  recompensa tras la muerte.

Mala suerte es conformarse con una vida insatisfactoria o indigna que nos hace ser infelices creyendo no merecer la felicidad y morirse sin haberla perseguido, sin haberla conocido.

¡Feliz martes y trece, que dios reparta suerte!



ALz.
To V.J.




domingo

Puertas al campo



Sigo insistiendo
pero dudo poder
llegar
a romper este eslabón.

Insisto
sigo insistiendo.

Años llevo
como ratón hambriento
y con pequeños muerdos
royendo
algo más duro que el acero.

No estoy encerrado
no estoy atado
no estoy cansado de roer

solo de dudar si algún día lo lograré.


Un ratón pequeño
de campo
limpio y de plata bruñida.

Un ratón que roe
a la certeza.



Mis artistas invitados:

Poema: Sigo insistiendo, de Felipe Ortega Regalado.
Fotografía: Jorge Murillo Torrico.

Ponerse en Off


   Cuando yo estaba en mi camastro al término de una de esas largas y fatigosas peregrinaciones que solían acabar en desvarío sonambulesco, lo mismo que soltaba mi ropa dejándola a un lado, soltaba mis imaginaciones y pensamientos, echándolos de mí uno tras otro, hasta caer en profundo sueño. Dormía, descansaba, y al despertar la siguiente mañana, antes que la ropa volvían a mí las ideas de la noche anterior. Primero llegaba una, después dos o tres rondaban mi cerebro, y al fin iban entrando todas. Pensé yo entonces que durante mi sueño las ideas y los hechos pasados velaban en torno mío, esperando que yo despertase para volver a su jaula.
B. Pérez Galdós. La primera república.

Perspectiva, ALz.

Dormirse. 
Para ponerse en off, para soltar imágenes y pensamientos.  
Al despertar, el on, vuelven todos los pensamientos, todo, todo, 
por eso a veces prefiero no despertar. 
Las ideas, los recuerdos, 
magnífica metáfora, permanecen despiertos, velándome durante el sueño, 
esperando a que vuelva a mi ser consciente en la mañana, para regresar otra vez.



sábado

Perdón, amigas.




   Queridas amigas mías, estoy muy disgustada, de verdad.

   Unas pocas pero insistentes amigas mías (o sea, que se están volviendo ya pesaditas) me están dando la vara con el blog y con razón, me han pedido que quite la advertencia de contenido adulto de la entrada del blog porque dicen que hago el ridículo, o mejor dicho, que ponga algo de verdad para adultos si es que tengo ovarios para ello, que anime la cosa, vaya. Jo, tenéis razón, chicas, soy excesivamente precavida, estoy antigua sin remisión aunque tenga un blog y vaya a la moda, si a lo que queráis, lo que pasa es que todavía guardo viva en mi memoria aquéllos símbolos nocturnos de la programación de los dos rombos de mi niñez, todavía recuerdo que me hacían ir a la cama y yo me quedaba escondida tras el sillón y mi madre lo sabía, pero me dejaba un rato más, me gustaría poder poner dos rombos al blog, como entonces se hacía, en la parte superior derecha de la pantalla. Con la vara de medir actual, tan elástica en materia de censuras, no hay nada de nada, o casi nada aquí que merezca llamarse "contenido para adultos". No hay violencia, no hay drogas, no hay sexo, no hay rock and roll. Entonces qué pasa si no pongo de esto, ¿que escribo para niños? Por favor, ¡no! escribo para mí misma y para quien le dé la gana leerme. Pero no voy a preocuparme si hiero la sensibilidad del espectador o de la espectadora o los aburro con mi cháchara. ¡Os confieso que no me importa! Quiero poner lo que me dé la gana, sin tener que pensar que pululan por ahí unos cuantos puritanos o unos cuantos adolescentes a quienes les pueda "ofender en su sensibilidad" lo que vean y lean aquí. La libertad de expresión artística y literaria es un derecho y un valor por el que vale la pena luchar. De los puritanos mejor ni hablar, entre otras cosas, porque creo que ya no quedan. Ni los oficiales, del PP, vaya, que ya se casan y descasan entre ellos y ellas, ellos y ellos, ellas y ellas, sin cortarse un pelo ni cambiarse de partido por ese motivo, que deberían, oiga; que son los de a Dios rogando y con el mazo dando. Y por el otro lado, el del menor, pero no del menos importante, como si no conociéramos cómo operan los adolescentes en la red, se la cascan tres veces al día con unas páginas súper que les enseñan todas las maneras de hacerlo, humanas e inhumanas incluso manga hentai y que desde luego las madres y las abuelas, como yo, somos incapaces de encontrar, (y eso que buscamos de vez en cuando, más que nada a ver si aprendemos algo nuevo a estas alturas), o sea, qué les vamos a enseñar sino res de res. Entre otras cosas, porque ni sabemos lo que saben, borran el historial de internet y vamos milenios por detrás, y en todo caso esos lugares nos aburren.

   Mis amigas también me han dicho que soy una pretenciosa, que qué me he creído. Pues sí, oiga, lo mío es el amor al arte. Que no hay contenido para adultos aquí, algún desnudo al óleo, una pizca de erotismo, que hasta los críos más críos pueden leer lo que subo, lo que escribo, lo que pinto. Que si yo sé lo que es contenido para adultos. Eso creía, bueno, espera, no estoy segura... ¿sexo puro y duro? ¿pornografía? ¿Mete y saca en HD y 40'? Yo no quiero nada de eso, el contenido de esos blogs es vulgar, prosaico y repetitivo, nada creativo, cero poesía; y ya hay sitios que cubren "esas" necesidades perentorias del espectador rápidamente. No quiero que me identifiquéis con esa clase de sitios, a pesar del cartel. A mí me va el tantra, lo confieso. Si volviera a nacer, dieciocho cumplidos, un metro ochenta, buena como el pan, exhibicionista y putona, otro gallo cantaría. (No digo lo del 60-90-60 porque ya los tuve durante muchos años, digo lo que me faltaría) Si yo tuviera esas dotes que digo, me crearía mi propia página para ilustración y solaz del personal. Con un buen fotógrafo y asesor de imagen, que me sacara siempre el mejor ángulo de todas las recónditas partes de mi anatomía. Incluso de dicho sitio, sí señor. Por el gusto de enseñarme y de que me dijeran por la calle, hoy me lo hice contigo, nena. Pero a las que tuvimos que sublimar la líbido en kundalini es decir substituir la frenética actividad sexual juvenil con el morbo insatisfecho de la mente madura, todo nos vale. (A ver si os creéis cuando digo eso que hablo de mí) Hasta la ilusión de creernos XX, cuando somos XXXL, poniéndonos un cartel anunciador en previsión de sustos y demandas ajenas. Para que no entre ningún malpensado y se vayan los hijos de puta, ya me gustaría saber a mí si alguien no ha entrado o se ha ido por eso.

   Y pa qué me voy a justificar. Ya sabemos que la primera impresión es lo que cuenta. A mí me la trae al fresco. ¿Qué me encontraré aquí?, os preguntáis al entrar la primera vez, y sólo por eso buscáis y buscáis y leéis todos los post. Igual no encontráis con qué escandalizaros. Vale, te lo tienes merecido. (¡Permite que me ría!) Lo siento, no quería. Me confieso: no lo quiero quitar el cartel. Tampoco quiero cambiar. Cómo sois, chicas, de verdad, de exigentes. Que no, que no y que no. No lo voy a quitar por el momento. No comprendéis que tener el cartel da un punto de misterio añadido al blog, que para eso lo tengo, para fardar. Y para aviso a los chavales, propios y ajenos, que cotillean en los blogs ajenos. Que bueno, se acercan igual, pero al menos ya están avisados, que no se diga, que soy madre y abuela. Os voy a hacer un regalillo. Ahora mismo voy a bucear por la red a ver qué encuentro sabrosón para vosotras. Tiene que ser un salchichón lo suficientemente fuerte, artístico y creativo para que tenga cabida en este blog para adultos. Voy a arreglarlo. No os preocupéis. El cartel servirá para algo. Os pondré algo digno de observar. Pero no me pidáis que tenga mal gusto. (Lo haré con sumo gusto


   Bueno, amigas, mis chicas de oro y de plata, perdonadme, os prometo poneros algo un poco más heavy que lo que veis habitualmente en casa. (¿el tamaño importa?) Un beso, y hasta pronto, os quiere, esta que lo es.
ALz.







¿Os gusta con el caracol? ¿Síííí? ¿Comprendéis ahora por qué a ellos les gustan las conejitas?
(Una pista: El tamaño, como la velocidad, se percibe de forma distinta por ambos sexos)

viernes

Agua que no calma la sed





¿Hay algo más rico en verano que un par de melocotones frescos?
¡...(')...!

-¡Qué cansancio, hija! Hoy he trabajado mucho, reventao vengo oye, todo el día fuera de casa, lidiando con dueño, el público en general y las jilipolleces de los compañeros, y por la noche, cuando al fin salgo de trabajar, ya me estaban esperando los colegas y tengo que ir y aguantar a los amigos borrachos en el bar, unas cañas y dos jajás con las titis, y pá casa, reventao, y... ah, ¿qué hay de cenar?
-¿De cenar? Querrás decir de desayunar, ¿no? Ahí lo tienes, frío ya, al lado de la pica.
- Bueno, eso, -mientras va a la cocina y devora media tortilla de patatas- qué hambre y que buena estás, tía. ¿Nos pegamos un polvo esta noche?
- Que no, que no, cielo, que no; que hoy tengo la regla... déjame, y se suelta- y él la deja, displicente, mientras se lava los dientes y se tumba en su lado de la cama sin pintas de querer dormir.

   Ella entra el el baño cuando él sale, se pone una compresa con alas, de las que abultan, sólo para que la deje en paz. Lo consigue; ya en la cama él le toca el trasero y se vuelve con un bufido. Eso nunca falla, piensa con una sonrisa maliciosa, es que ese capullo no sabe contar, ni falta que le hace.

   También está baldada, pero de otra cosa. El día ha sido novedoso y largo y no le quedan ya ganas de ná. Suspira. Ella ya había tenido bastante ese día de cama, fue con el cartero otra vez, invitado a pasar por ella, porque sabía que iba a estar otro día sola y aburrida en casa, los niños en el colegio y el maromo de encargao en la tienda de electrodomésticos de 9 a 21 horas. Tienen algo especial para ella los carteros, ha repetido dos veces este año. Sólo que esta vez no ha sido con el cartero, ha sido con la nueva, con la cartera. Hace pocas semanas que la han cambiado y la mira con lascivia cada día al pasar. Esa cara angulosa un poco de malas pulgas, esa frente despejada y limpia de maquillaje, esas tetas pequeñas y pegadas al cuerpo pero de pezones rebeldes, su culazo, esa voz ronca, la ponen; la ponen sin remedio a aspirar con la boca abierta: ¡uhhh!

   Hacía tiempo que el mirar un pecho tras una camiseta ajustada no la ponía así. Solían ser las tetillas de un macho musculado que le hacían entrar ganas de hacerlo. Pero ésta es especial. Lo que le pasa con esta cartera no se parece a ninguna antes. Últimamente compra todo tipo de chorradas por catálogo, y hasta se envía certificados a sí misma desde el pueblo vecino aprovechando que va al mercado, al menos, una vez por semana. Es una pasta, pero nadie lo sabe, sólo por verla llegar por el camino, bajarse de la moto, por observarla, lo vale; por hablarle, por rozar su brazo, tal vez su seno cuando le coge el boli para firmar en el libro el garabato del recibí, el precio del certificado lo merece con creces. Cada día que pasa avanza un poco más, ya se conocen, ya bromean. Le encanta su sonrisa. Hoy se ha dado cuenta seguro de que la mira con deseo.

-Pasa, quieres agua, te hago un café. -le ha dicho hoy, y ha pasado del porche al interior de la casa mientras le hacían agua las entrañas-. Hoy se ha dado cuenta sin duda, piensa contenta. Y además está la bata de tejido sedoso y fresco, que marca el trasero y deja adivinar todo lo que tapa, buena elección. Mientras pone la cafetera le resbala un hombro. Lo deja así, está sudando, cuando se inclina se le ven los pechos y el pubis y ella lo sabe, por eso deja caer un trapo al suelo. Le deja mirar. La otra mira y se turba. Se agacha como para ayudarle y no puede aguantarse y acaban rodando ambas por el suelo de la cocina, tocándose los muslos, riendo nerviosamente con el ansia. Se seducen con los dedos, con las manos, con la boca, con la lengua, con la intención, plenamente. Beben ambas de un agua con gusto a melocotón, de un agua que no calma la sed. 



Pintura y texto: ALz






jueves

Hay que tener valor



¡Sí, señora, con un par!

Con un par, significa tener valor, adentrarse en lo desconocido, atreverse a hacer algo costoso o difícil, aventurado, que causa pavor o cuesta arriesgarse, poner la hormona creada por las gónadas masculinas como impulsoras del arrojo, empuje o valor, eso, ¡con un par de huevos! De eso precisamente se trata. De tener la testosterona que nos falta.

Tranquilas, señoras, en menores dosis, las que tenemos ovarios también generamos testosterona, y nuestro valor no se pone en duda. cuando digo que hay que tener valor me refiero a otra cosa. En la actualidad se realizan tratamientos con testosterona a las mujeres maduras que buscan el rejuvenecimiento corporal, la recuperación de la líbido y alcanzar un estado de plenitud sexual. Dicho con palabras menos elegantes, pasarse el día follando. Suena de maravilla, vaya, para hacer cola en la consulta del médico a por las recetas. Pero para comenzar, esta substancia por sí misma es capaz de cambiar el modo de funcionamiento cerebral de una persona, entre otras cosas.  Y ahí es cuando la liamos.

Juzga por tí mismo/a esta prueba: Esta es la foto del escáner de una chica a la que se le estuvo suministrando testosterona con el propósito de lograr su masculinización, en un proceso de cambio de sexo sometido a estudio científico; el tac de la izquierda está tomado al principio, antes de iniciar el tratamiento, y el de la derecha, a los seis meses de iniciado el tratamiento. En ambas ocasiones la chica estaba realizando el mismo experimento: intentando interpretar las emociones que veía reflejadas en los rostros de unas  personas cuyas fotografías se le enseñaban. Las zonas rojas de la derecha demuestran que la actividad cerebral es mucho mayor tras las dosis de testosterona, cuando a la chica le estaba costando mucho más interpretar las emociones que visionaba. (fuente, programa de Discovery Channel) El manejo de las palabras también empeoró en los experimentos. Nada nuevo o inesperado, por otra parte. Entre otras cosas, queda demostrado el por qué que los hombres no se enteran de nuestros sentimientos y son incapaces de explicar los suyos claramente, aunque a estas alturas eso ya no nos importa.

Supongo que habéis llegado ya a la conclusión, y para los que no, explícitamente: ¿alguien sabe por qué Jane Fonda anuncia que ha encontrado precisamente en la testosterona su principal aliado contra los signos de la vejez? Pues porque en bajas dosis produce unos efectos sumamente apetecibles para las féminas: estimula la líbido, aumenta la masa muscular y redistribuye la grasa corporal; los efectos secundarios inmediatos aludidos, menor respuesta a las emociones y facilidad de palabra no parecen tan graves (al menos los hombres conviven con ello desde la prehistoria), pero entre sus efectos secundarios, si bien improbables y discutidos por las farmacéuticas, están el cáncer de mama y los efectos cardiovasculares. 

Bueno, chicas, por eso os digo que cada una piense si vale la pena; yo lo tengo claro: para afrontar los años que pasan y la vida, ¡Hay que tener valor! 

Y si no lo tengo,  me lo inyecto.

ALz.



miércoles

La felicidad y la justicia.






Mis queridos amigos, si nos hemos convencido de que la felicidad era una elección que dependía únicamente de nosotros, vamos dados. Siéntate a pensar y mira a tu alrededor y dime cómo te tratan tus semejantes. A estas alturas nadie me discutirá que el entorno social puede ser determinante de nuestro estado de dicha o de desgracia, pero pocos hemos reparado en la relación que tiene la justicia con la felicidad:




"El hombre se ha movido siempre por dos aspiraciones irremediables e irremediablemente vagas: la felicidad y la justicia. Ambas están unidas por parentescos casi olvidados. Hans Kelsen, uno de los grandes juristas del siglo pasado, los describió con claridad: "la búsqueda de la justicia es la eterna búsqueda de la felicidad humana. Es una finalidad que el hombre no puede encontrar por sí mismo, y por ello la busca en la sociedad. La justicia es la felicidad social, garantizada por un orden social." La felicidad política es una condición imprescindible para la felicidad personal. hemos de realizar nuestros proyectos más íntimos, como el de ser feliz, integrándolos en proyectos compartidos, como el de la justicia." José Antonio Marina, María de la Válgoma: "La lucha por la dignidad, Teoría de la Felicidad política. Ed. Anagrama, 2000.



Ahora comprendo porqué esta situación de injusticia que estoy viviendo me hace terriblemente infeliz, sintiéndome atrapado en ella, y tiñendo mi vida privada de angustia y desesperación a pesar de que las condiciones objetivas de mi vida íntima no son adversas; ésta discurriría apacible y mi ánimo sería tranquilo y agradable si no recibiera estas agresiones contrarias a la ley y no hubiera de luchar diariamente contra una muralla de incomprensión, silencio y prevaricación.


ALz.
To DC.




¿Tengo ya la respuesta?





No. No tengo ya las respuestas.

No. No me he puesto en marcha todavía.

Y, ¿quieres saber por qué?


Todavía quiero saber qué es lo que quiero saber.

Qué me interesa conocer de mí.

Por lo tanto, todavía tengo algunas de las preguntas que puedo hacerme por hacer.

(Silencio)


Tengo muchas ya hechas. Algunas ya respondidas. Las importantes ahora.

(Silencio)


Pero todavía estoy haciéndome preguntas.

(Silencio)


Algunas no me atrevo a hacérmelas, porque no quiero saber la respuesta.

Al menos no en voz alta.

¿Lo comprendes?

(Silencio)
ALz.

martes

¿Es una elección ser feliz?



Cómo ser feliz ha sido y es una de las principales preocupaciones del ser humano, y ser feliz uno de sus máximos deseos. Filósofos de todas las épocas, por no hablar de los psicólogos del XIX hasta nuestros días se han dedicado a estudiar los mecanismos de la satisfacción física y psicológica. La palabra felicidad viene de fertilidad y de amamantar. De estar pleno. Maslow en su famosa pirámide de las necesidades, postpone la satisfacción psicológica hasta la consecución de un estado en que las necesidades materiales estén ya cubiertas. 

La felicidad es alcanzable, según ofrecen ciertas disciplinas orientales, cuando se culmina la supresión de los deseos. Nada se desea aunque nada se tenga. En nuestra sociedad occidental, la felicidad suele ir ligada a la satisfacción de los mismos. Sobre todo, a la satisfacción material de los deseos, a partir de las necesidades básicas de la existencia, se entiende. Una vez alimentado, amamantado, puedo ser feliz.

Es posible que la felicidad actual sea un concepto social, aprendido, cuya significación varíe en función de las diferentes culturas. O incluso que tenga tantas acepciones como mentes pensantes lo consideren. De hecho, la felicidad no se puede buscar directamente, sino a través de una actividad. Yo creo que la felicidad tiene un componente social, de valores, y otro personal: lo que me hace feliz a mí, es posible que no te haga feliz a tí. Y también que es un estado que va más allá de la mera voluntad del ser humano. Si todos queremos ser felices, ¿por qué hay tantas personas infelices? ¿Por que yo mismo me siento a menudo infeliz? ¿Si quiero ser feliz, por qué no lo consigo, y qué necesitaría para ser feliz en la vida?

Paulo Coelho, en la que según él mismo dice será su última entrevista concedida a un medio de comunicación, publicada en el Magazine de 4.9.2011, (España) a la pregunta del periodista:

- ¿Por qué está tan seguro de que hay gente que se empeña en ser infeliz? Contesta lo siguiente:

- Ser infeliz es una mentira y la gente se acostumbra porque es muy fácil y tiene la sensación de que siendo infeliz ya no hay nada que perder. Lo difícil es luchar por la felicidad. La tristeza es un placer morboso. Hay gente que prefiere ser infeliz para justificar sus problemas y su vida. .../...

Bueno, no estoy del todo de acuerdo con el ilustre pensador. Para comenzar, ser infeliz no es una mentira. Es una triste, gran verdad para las personas que se sienten infelices en este momento y que se sienten con derecho a serlo, o al menos con derecho a que no se les denigre por ello. Quizá tengan sus motivos para sentirse infelices, tengan sus problemas personales, económicos o sentimentales, quizá estén enfermos o incursos en un proceso psicológico depresivo, o quizá hayan sufrido una pérdida y estén sumidos en el dolor. Creo que yo no podría decirle a estas personas en estos momentos que ser infeliz es una mentira. Y no me atrevería, porque lo comprendo. Porque yo también me he sentido en muchas ocasiones sumamente infeliz, y en muchas me he sentido feliz, porque he sufrido los vaivenes con los que la vida se entretiene en ofrecerte.

Desde luego, ser infeliz será fácil, más fácil que ser feliz, pero ello no es una elección personal. Nadie elige conscientemente ser infeliz, aunque ello quizá sí funcione a sensu contrario. O al menos eso creo. Se puede trabajar conscientemente por ser feliz con las carencias que cada unto tenga, como se puede elegir ver el vaso medio lleno. Sin embargo, sí creo que es posible que la gente se acostumbre a ser infeliz, que viva permanentemente en la infelicidad, sólo favorecida por momentos puntuales de felicidad. Sobre todo por el concepto vulgar de felicidad efímera que circula por ahí: me viene a la memoria una canción de Sole Giménez, que canta a dúo con Ana Belén, en su trabajo titulado precisamente La felicidad: -"La felicidad son momentos de descuido, tres segundos conquistados al olvido. La felicidad son momentos de descuido, ese instante que saluda y ya se ha ido... ...ya se ha ido"  donde sin embargo reclama que la felicidad son las pequeñas cosas placenteras que suceden en el día a día de la vida: "la llamada inesperada de un amigo, un poema de Machado, una caricia, cuatro amigos y una copa de buen vino..."  reforzando la idea de que la felicidad es un breve destello, aquello que se siente en un instante, pero sin embargo cotidiano y sencillo; en definitiva, que no se puede ser feliz siempre, todo el rato, como si la felicidad fuera un estado de consciencia alterada imposible de asumir permanentemente, algo así como el enamoramiento; se puede vivir de forma estable en la base, no en la cresta de la ola,  pues no se puede estar enamorado siempre, y ademas, qué cansancio, ¿no? Creo que lo que sucede en realidad es que si fuéramos felices todo el rato no lo apreciaríamos lo suficiente; nos damos cuenta de que fuimos felices en ese momento cuando ya ha pasado, cuando ya hemos recobrado nuestro anodino estado habitual, cuando ya no  somos felices.

Dice Coelho que la tristeza es un placer morboso. Quizá. Le pediré que se explique mejor, me confunde esta frase; en mi mente disocio la melancolía de la sensualidad. Dicen que escuchar canciones tristes de amor produce en el oyente el estado de elevar el ánimo. Hay un proceso físico que eleva los niveles de una hormona denominada prolactina, que se desencadena con la tristeza, que tiene el efecto psicológico de consuelo, de provocar un cierto placer, digamos que nos ayuda a mitigar el dolor o al menos superar la tristeza. Esto ha sido descubierto recientemente por un investigador  de la Universidad de Ohio, David Huron, (datos divulgados por la revista Muy Interesante en agosto); si es así, el placer del cante jondo, de la copla, tiene una base científica, existe un mecanismo físico que provoca esta reacción psíquica. Pero cuidado, no a todo el mundo le pasa. Los experimentos apuntan a que  la gente por niveles bajos de prolactina empatizan con la tristeza y se sienten mal, o incluso se deprimen, con este tipo de canciones. Y que las personas con unos niveles normales, o altos, se sienten bien tras escuchar estas canciones, que les provocan una descarga de prolactina. ¿Y qué decir de la famosa serotonina, la famosa hormona de la felicidad, y tantas otras substancias biológicas que mueven nuestras conexiones neuronales? La falta de estas substancias tendría como consecuencia sumir a la persona en un estado de tristeza, o algo peor. En el fondo somos bioquímica, y no creo que la química cerebral sea fácilmente manejable por la voluntad.

También me sugiere la idea tristemente placentera de Coelho la época de los románticos y sus creaciones artísticas atormentadas, realizadas en estado de tristeza terminal, perenne estado melancólico que era buscado por sus fructíferos rendimientos, sobre todo literarios. Vale. Pero en la vida normal, no creo que haya gente que elija ser infeliz, ni que le produzca el más mínimo placer. Ni siquiera para justificar sus problemas, porque la vida está hecha también de problemas, y las personas queremos ser felices a pesar de los problemas, mejor dicho a través de los problemas, porque la felicidad viene con su superación, porque éstos, se resuelven mejor con una actitud contenta que no deprimida. Recuerdo lo que me decía una maestra de psicomagia que tuve una vez: si quieres ser feliz, actúa como si fueras feliz. Sonríe como si fueras feliz. Fuérzate a sonreír. Mira al frente o hacia lo alto. Ni se te ocurra bajar la mirada sobre tí misma. Así sientes el poder de la razón sobre los sentimientos, -es decir, se activa la zona prefrontral del cerebro-, y así engañas de momento la física del cuerpo. De momento. Si quieres ser feliz, haz como si lo fueras. Me sobrepongo y ya. ¿Serán duraderos los efectos de esta voluntad de ser feliz?

ALz.


Fotografía de Paulo Coelho, tomada de su perfil.


domingo

¿Que por qué me lo pregunto?




Para saberlo. ¡Como si no lo supiera! Pues mira, no, no lo sé. Me pregunto el por qué nos hacemos preguntas a nosotros mismos. Quiero decir con esto, que por qué me pregunto a mí misma si también yo me respondo a mí misma. No tiene sentido, no demasiado lógico, al menos. Si yo sé lo que pienso, o debiera saberlo, porque soy yo la cabeza pensante en mí misma, no debiera preguntármelo. Ya debía saberlo sin necesidad de preguntármelo. Ser consciente de lo que sé. O para ser consciente de lo que sé, no debiera hacer falta que me lo preguntara, ¿no? Vamos, digo yo. Yendo ahí dentro donde se guardan los pensamientos, podría saberlo. Quizá no tengo tan claro qué debo hacer para saber lo que sé. Para buscar lo que sé que sé. Por ahí anda escondida la clave de la cuestión. Es posible que no sepa qué hacer para encontrar la respuesta, es posible que ni siquiera sepa que tengo una respuesta. Entonces, para saberlo, la única solución sería preguntármelo. 

¿Por qué me lo pregunto? Para saber lo que sé. Porque lo que pasa es que no sé que lo sé. Y ignoro que lo conozco, no puedo ir a buscar mis propios conocimientos. Es que el preguntarse las cosas, es un mecanismo que funciona. Dice D. Dennet que la estimulación provocada por la propia pregunta, hace que se desencadene el mecanismo que nos dará una respuesta que desconocíamos hasta ese preciso momento de la pregunta. O sea, que podemos inducir la respuesta a nuestra propia pregunta. Esto se llama autoestimación cognitiva. Es sólo teoría, no es tan raro. Las preguntas sirvan para relacionarnos con los demás. Preguntándome, me estoy relacionando conmigo mismo. Digamos que la pregunta sería el mecanismo que posibilitaría esa búsqueda en la mente de lo que sabemos sin saber que lo sabemos.

¿Y cómo voy a saber lo que pienso si no lo he dicho todavía? ¿Y cómo voy a decírmelo si no me pregunto? Por eso. Pregúntate a menudo. Es algo tan elemental, que sorprende que lo tengamos olvidado o en desuso. Yo voy a hacerlo. Conmigo misma y con los demás. ¿Que por qué me lo pregunto? Porque me aclarará las cosas. Ahora se trata de hacerme las preguntas adecuadas. ¡A ello! No voy a ser exigente con mis preguntas. Todas me servirán en mayor o menor medida. Además, mis respuestas me darán gratas sorpresas. ¿Por qué lo sé? Lo sé porque llevo días preguntándome.

ALz.