lunes

La importancia del proceso







He comenzado el post por el final. A pesar de que comienzo por el final estamos al principio. Para llegar aquí he narrado un proceso sentimental que me ha tenido ocupada  varios días; respecto al proceso del trabajo ha transcurrido al menos en cuatro o cinco sesiones repartidas en varias semanas.
Es personal, pintura y emociones contadas en primera persona singular.


Iniciamos el proceso, 
imagen número número uno del final del segundo día sobre el ejercicio playero:






Para comenzar te diré que acometí la tarea con mala disposición de ánimo; yo a esta imagen playera no le encontré ningún atractivo y ningún interés. Tan pesimista me sentí, que ahora me doy cuenta de que hice la foto como si escribiera, con el mar inclinándose hacia la derecha, como si fuera a trasvasar. O lo diré mejor, le encontré tan poco atractivo, que me costó ver virtud alguna en el trabajo encomendado. Me armé de disciplina y de paciencia; en  todo caso hay que hacerlo, me dije, así que mejor hacerlo de buena gana. Todo tiene algo que ofrecer, de todo hay algo que aprender. Me puse los cascos y Old Ideas y comencé a preparar la tela. Pero cómo sería que al llegar a casa busqué una imagen costanera que me diera más feeling y me puse a dibujarla, para desquitarme, para hacer algo de mi gusto. Luego hablaremos de eso, está secando. Es posible que un día la enseñe.


Me lo tomo como lo que es, un ejercicio. Los sentimientos no importan. Influyen no sé cómo en la forma en que uno mueve los dedos y desliza el pincel. Sin miedo pero lento. Parte uno. Sin prisa. Lo primero que hay que hacer es saber dónde hay que colocar los objetos del dibujo.  Definir exactamente y cuidadosamente su tamaño, su forma y su situación. Copio, copias, copiare. Declinando, dibujando. Es la única forma en que será reconocible el lugar. Ser absolutamente fiel a lo que se pretende reproducir o interpretar, que ya vendrá. 

Esto que parece tan elemental, tan de cajón, no vayas a pensar que lo es siempre, ni para todo el mundo. Yo lo he comprobado. La primera libertad de los alumnos, la primera rebeldía, está en falsear las proporciones del dibujo que sea. Aquí, en este ejemplo, la isla sería más ancha, o más alta de lo que es, o le faltaría esa curva característica de su perfil. Dar como acabado un dibujo imperfecto es un error tremendo, y todo lo que se construya posteriormente no hará sino acrecentar ese error de partida. Cubriendo el trazado a lápiz con pintura no haremos más que empeorar las cosas. Esto que digo es aplicable a muchas otras parcelas de la vida, no solamente a la pintura al óleo. En escritura sería como tener un guión cuidadosamente estudiado y ya previsto al comenzar a disertar, sobre el que se desarrollará posteriormente la obra. El comienzo debe ser impecable si lo que viene detrás ha de estar construido sobre el mismo.

Pero continuemos divagando alrededor de la pintura y dejemos la escritura para que sus especialistas nos expliquen su proceso, como hizo un día de forma magistral e igualmente informal el escritor José Luis Muñoz hizo en su blog La soledad del corredor de fondo. ¿Por donde íbamos? ¡Ah, sí! Dibujado está. Ahora existen varias alternativas para continuar, pero todas tendentes a desterrar el blanco y encontrar la tonalidad general de la pintura. Dicen que el miedo al blanco es el miedo universal del artista plástico. Ante una tela en blanco, asaltan todo tipo de miedos, todo tipo de dudas, algunos se angustian, por eso la prisa por tapar el blanco. Yo siento más que nada prisa por avanzar, por ver ya algo hecho. Por eso disfruto mucho con el paso que sigue. Después del dibujo, hay que hacer una aguada cargada de diluyente a dos tintas y a partir del tono general aplicar la capa cálida primero, y la fría después. Permito que alguien intervenga, y luego me arrepiento; si me equivoco, prefiero hacerlo sola. Es un fastidio acarrear con las consecuencias de los actos ajenos, después. Cuando está seca, al día siguiente, la observo y el resultado me disgusta profundamente. La secunda capa acaba por diluir la primera y borrar el meticuloso dibujo; además, los defectos de la tela de algodón se notan más por efecto de la acumulación de líquido. Pero doy por hecho este paso y no pienso volver a realizar más capas sobre lo seco. Pero interiormente siento más que nada enfado. Pero lucho por no expresarlo. Creo que ese día pongo la música más alta que ningún otro día, para aislarme. No hablo. No quiero oír nada, ni a nadie. El dibujo ha sido parcialmente borrado y debo comenzar de nuevo a definir las formas objeto de la pintura, ¡qué fastidio! Comienzo casi de cero. Experimento fracasado por mi parte. Hago una entonación a la antigua usanza y casi en seco, que es la que verás en la fotografía número uno y preparo la paleta con masa suficiente para comenzar a empastar inmediatamente. Trabajo rápida, mecánicamente, pero me doy cuenta de que en mi ánimo está que lo que hago, más que creando, es reparando un trabajo mal hecho. O mejor dicho, hecho como había que hacerlo, pero con un pésimo resultado.

¿El peligro de casi haber desaparecido el dibujo? El peligro, como en la vida misma, es la falta de guía, es no planificar adecuadamente sobre qué elementos trabajaremos después. Es la falta del guión en la escritura. Perdona que insista, ya sabes que mis textos superan frecuentemente las cien y las doscientas páginas, debo tener un esquema clarito clarito antes de comenzar a enrollarme. Por eso vuelvo a comenzar y no me importa tardar más en esta etapa inicial. Por eso siento ese desvalimiento de haberme quedado sin guía y con un panorama emborronado.

Luego lleno los principales bloques de sombras. Obtenida la entonación general dictamino que la encuentro ciertamente triste, nublada, casi dolorosa en esa quietud oscura como si hubiera pasado una tormenta y nos encontrásemos en el interludio de una nueva. No me gusta nada. Vaya, esto comienza con mal pie, me digo. Creo que en el fondo era dentro de mí misma donde se hallaban los nubarrones de desesperanza, o que definitivamente deseaba hacer algo que me alegrara.







Así que decido que voy a ser infiel a esa luz gris y fría y me decido por los pasteles. Monto de partida una paleta de tonalidades alegres y primaverales. Maravillosos azules ultramar y cálidos rosas maquillaje como yo quisiera que fueran las cosas. Luminosas, inocentes, felices. En azul y rosa bebé. Carlos me dice -Ese azul no es. Para nada. -Ya.  Menos mal que me lo dice, y me devuelve a la realidad, porque me importaba un bledo que no fuera. No sé que tengo en la cabeza. Una cierta desconexión con la vista y con los sentimientos del momento. Creo que quería practicar la colorterapia. Pobre azul, tan bonito. Tendremos que matarlo con un poco de magenta y amarillo. Me siento rebelde y feliz a la vez, pero le clavo el estoque y tiño de rojo el mar. No sé si es peor pintar de verde el mar. Es igualmente equivocado. Debo irme rápidamente, porque me están esperando en otra parte. Lo dejo ahí a medias y ya lo ves.

 Fotografía número dos. Al inicio de la siguiente sesión le saco la instantánea, lo miro,  remiro, lo encuentro encantador, bucólico y poco ajustado a la realidad. Pues claro, qué me esperaba. De nuevo lo que yo quiero ver en mi mente no es lo que es en la realidad de las cosas. A qué me sonará a mí esto, otra vez me sucede lo mismo. Veo lo que quiero ver o lo que me invento, a mi manera. Supongo que es lo que nos sucede a todos, aunque no todos se atrevan a describirlo. A ver. Seamos serios. Toca matizar, trabajar sobre la capa húmeda, a ver qué sale de aquí. No digamos que es trabajo inútil, digamos que es una mala aproximación a lo que quiero explicar. Creo que es todo un proceso mental lo que estoy describiendo, más que un proceso de trabajo. Luego lo aplicaré a otra cosa. En la vida es lo mismo. Veo lo que quiero ver. Lo que me imagino.






Es una parte de mi proceso interior lo que ves y lo que te cuento aquí. Es sencillamente lo que siento, aunque no sea sencillo reconocer lo que siento. Es tener la humildad necesaria para darse cuenta conscientemente de que me equivoco frecuentemente. La tercera fotografía ilustra el resultado de la tercera sesión de trabajo. Estas sesiones son de hora y media, o poco más. Aquí hay que volver un poco a la realidad. O caer de bruces en ella, dependiendo de lo que uno se haya desviado. Introducir las luces y las sombras, las entonaciones reales del mar y de las rocas, algunos detalles. Trabajo con un pincel grueso, del 22, con una punta ancha y afilada como una cuchilla. Me divierto bastante pintando de colores líneas en el mar. La ilustración gana realismo.

Sin embargo no me encuentro satisfecha del resultado. Supongo que el próximo día le daré los toques que le faltan. Yo no los voy a decidir ahora, lo dejaré para descubrirlos al final, el cuarto día. Seguro que entonces veo diferente, tras un lapso de no mirar este paisaje. Bueno, ya verás. Se irá al traste la tranquilidad de esa playa. La cuarta sesión todavía no se ha producido. Será el acabado final. Aunque para mí el ejercicio ya podía acabar aquí. De hecho dí algunos toques que me podía haber ahorrado en este estadio, como la espuma de las olas, porque estaba convencida que no volvería a tocar la pintura. Ahora no estoy tan segura. Ciertamente, no hace falta ser perfeccionista. Puedo dar por terminado en cualquier momento el trabajo, y me siento tentada a hacerlo. Pero estaré obligada a mirar con ojos objetivos la pintura. Me ha quedado soso. No puedo dejarla de cualquier manera. El cielo no tiene carácter, el mar no tiene brillos. Para decir verdad, así era el modelo. Aburrido, anodino, el infeliz. Ahora he llegado hasta aquí. Suficiente, ya no hago más esfuerzos. Pero qué pasa, que no estás satisfecho con el resultado. Si quieres trabajar, puedes seguir. Siempre hay cosas que mejorar. En este caso, hasta la realidad puede mejorarse introduciendo un poco de fantasía. Vale, me invento unos reflejos, pinto unos nubarrones. Ve arriba del post y compara. Bueno, creo incluso que hay una foto final, de detalle, de pincelada... En ésta no veo los diferentes matices del rosa del horizonte. A ver si la encuentro.....

ALz.


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sábado

Amor propio














No es flor

pero se me antoja

que lo sea





Hay quien canta.

Hay quien llora









Hay quien escribe


Un poema


de amor






A síA mí









Amor

se declina así:



Yo

A mí.

Me.

De mí.














Para mí.

Por mí.

Desde mí.














Y a partir de aqui, podemos hablar de ti.


ALz






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jueves

Preñados de silencios







Quedareis preñados de silencios
ante la barbarie que visitó mi casa

rota por los recuerdos de otros tiempos
quedaré soñando que es mentira
las modestas entrañas de esta tierra
que naufraga y se alza con mil voces
que otrora callan y entretienen
quedaran mientras los poderosos 
se engolan se engominan y se crecen
con sus verdades de mentira secuestradas
nunca aprenderán la historia
que la historia los aprende y nos humilla
a los que somos pueblo por nacencia
y al pueblo vamos y venimos
con la frente alta y los hombros hundidos
por las plazas.


Poema: Jacinto Lara.







miércoles

martes

El placer que se sirve frío.




Me encantan las bolas de dos en dos. Adoro hacer fotos, las hago a cientos; ayer añadí sesenta y cinco. Fotos caseras, como la del dulce servido en el plato que veis aquí. La verdad es que al repostero se le fue la mano o le tembló el pulso con el polvo de chocolate y las nueces, así que resulta una presentación un tanto desordenada, un tanto sucia, que sin embargo no podía empañar lo delicioso del contenido y el placer de dar buena cuenta de este postre a medias una bola por cada dos tetas. Benditas amigas, el pecado compartido es más sabrosón. No sé por qué, los pecadillos siempre se cometen entre dos.

Pero lo que quiero explicar aquí es cosa de procedimiento, es cosa de pensamiento más que del estómago, es el cómo lo hago. No el plato frío, ni la foto, es el post nuestro de cada día. Voy a mezclar conceptos para explicarme. Bienvenidos a la cocina de la escritura.  Pues verás: (Como me lío)

Opción una. Elijo una de mis fotos para ilustrar una idea previa que tengo en mi mente. Entonces desarrollo lo que tengo en mente. Lo escribo. Subo la foto al blog. Todo según el plan previsto. Es como cuando vas a la despensa en buscar de los ingredientes que necesitas para confeccionar el plato que has decidido hacer, y lo tienes todo.

Opción dos. Elijo la foto por razones que sólo conoce el inconsciente, sin una idea predeterminada, las miro y digo ¡ésta, ea! y la imagen desencadena mis ideas. Digamos que es mi fuente de inspiración. Esto lo hago cuando no tengo ni p... idea de qué disertar. Normalmente sale tan bien, que no te das ni cuenta de esto que digo. Es como cuando abres la nevera a ver qué se te ocurre hoy para comer y pillas esto y esto otro y te lo montas en un santiamén. ¡Esto no se hace! Pero... ¡ah! Si lo haces bien, tampoco se nota que eres un improvisador de m...

Opción tres. Abro un libro cualquiera por una página al azar. Leo un par de líneas o más y ya está. Surgen las ideas asociadas en este sustrato como brotan las semillas de soja al contacto con un poco de agua. Concatenación de ideas, procedimiento puramente neuronal, fisiológico, no tiene nada de mágico, aunque por sus resultados lo parece. Esto lo hago a menudo, especialmente cuando tengo ganas de que se me ocurra algo y no hay manera. Aquí no tengo símil con el postre. Para decidir qué c... hago de comer, no se me ocurriría abrir una novela, me iría directa al súper o al mercado (o al supermercado) Por cierto, con hambre compras más y mejor aunque más caro.

Opción para cuando fallan las opciones anteriores. Sientes algo en tu cuerpo. Albergas un sentimiento. Esta vez sucede todo a la vez, te provoca una sensación, te asalta una idea que se retroalimenta con una imagen.  No me sirven ni la opción una ni la dos ni la tres. Demostración palpable de la existencia de más opciones que las sugeridas intelectualmente mediante un análisis lógico racional. La parte derecha del cerebro. Placer al exigir lo que corresponde. Intuitivamente, he buscado un plato que se sirve frío. Qué mejor que el helado para ilustrar esto. Placer frío. Y mejor si es con dos bolas. Con chocolate fundido.... Uhm. Placer adulto.

¡Ah!!! pero no iba a hablar de erotismo. Ni de qué tendrá que ver la cocina con la expresión escrita de las ideas. ¿Alguien conoce el placer que se sirve frío? No tiene nada que ve con el helado, en todo caso con el estado congelado del corazón. La vendetta. Ése es el real placer que se sirve frío. Estoy inventando un plato con ese nombre. Busco chef que lo ponga en la carta.

ALz.


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domingo

Secretos







No indagues. No preguntes. Al menos no preguntes demasiado. Una parte del atractivo es el misterio. Otro es el descubrimiento.  Nos es imprescindible guardar parcelas de intimidad para nuestro propio solaz. Nunca te apresures en conocer los secretos de una mujer.



Mi agradecimiento a mi artista invitada por su preciosa pintura: Sylvie Vaché Guy

sábado

Luz poniente




He visto la luz del sol. Sin rendijas, sin obstáculos. A ella me he rendido. Me he dejado bañar por sus rayos ardientes. Mi ser se ha pronunciado. Mi piel quemaba, y ha enrojecido. El blanco inundaba mis ojos. Creo haber dormido. En todo caso, no he soñado, he vivido. Mi espiración se ha vuelto imperceptible. Mi cuerpo ha dado respuesta a mis cuitas. Y no era la que esperaba. Era la que andaba buscando.





ALz.

Los árboles no me dejan ver el sol



Hoy voy a dedicar la tarde a meditar

Porque tengo la impresión de que

¿metáfora? ¿impresión? ¿realidad?

los árboles..... no me dejan ve el sol.




jueves

Libre



                 Hoy ha salido el sol en un cielo limpio y transparente, apenas azul. 
Hoy va a ser un día realmente plácido, tranquilo y sosegado. A su pesar, éste va a a ser un día cargado de sorpresas. Por lo que a mí se refiere, y por esta vez, van a ser buenas. Debiera sentirme absolutamente feliz, porque lo soy. Pero albergo un sentimiento ambiguo, empañado por la empatía que siento hacia tres mujeres muy cercanas a mí que están sufriendo lo indecible en estos precisos momentos. Lo siento tanto por mis chicas. El día de hoy llega tras tres días seguidos de malas noticias. La vida es así, pero hoy no me toca a mí. Empañada mi alegría, consigo mantener la calma.


Cómo va a ser eso. Pues el día ayuda. Sentir el ardor del sol en mi rostro, en mis manos, en el mar y al abrigo de mi lecho. Como si quisiera venir adelantada la primavera. No deseo expresarme en negativo, pero comprende, es verdad: No me duele nada. Solamente siento bienestar, que ya es bastante. Los años y la sabiduría a ellos anudada me hace apreciar esto. Todo comenzó antes y te contaré un tanto, lo justo para entender cómo me siento. A media mañana tendré una visita inesperada. Placentera. Un cartero me traerá noticias largamente esperadas. Sólo me hubiera gustado que hubiera batido con fuerza mi corazón, haber sentido la excitación profundamente en el plexo solar ante lo desconocido.


Pero no ha sido así, no había pie para la sorpresa, no podré recordarlo así aunque hubiese querido. Ahora da igual. Sabía lo que había de venir, pero no sabía cuándo ni cómo ni dónde. Un mensajero, que vendrá a traerme la buena nueva de mi libertad. Mi libertad. ¡Mi libertad! Qué bien suena a mis oídos esa palabra. Ésa que yo tan largamente esperaba. Me siento, me sienta, bien. Hoy es el día cero. Comienzo de nuevo a contar a partir de hoy. No tengo tiempo que perder.


Mi libertad al fin.

Qué extraño, pienso. No dará un brinco mi corazón. Ni siquiera de contento. Sólo me sentiré en paz. Sin embargo tengo prisa. Todos mis planes se agolpan en mi mente diciendo que su momento ya ha llegado y he de ponerlos en su orden, priorizar todo lo que quiere devenir ya a la realidad.



No he estado meditando esta mañana. No me ha hecho falta. Creo que no he salido todavía de un estado alterado de conciencia. No he necesitado drogas; no he necesitado químicas; no he necesitado mantras; no he necesitado asanas; no he necesitado palabras motivadoras del tipo: Ahora soy dueño de mi destino; no he necesitado compañía; no he buscado conversación; no he necesitado apenas sustento de tan liviana que me siento. Nada quiero.
Ahora comienza mi vida soltados ya los lastres. 



Alguien me lo acaba de recordar en esas mismas palabras. Apenas unas olas vienen y van. La paz absoluta del exterior se ha contagiado a mi corazón. ¿Debiera mirar de donde viene el viento y exhalar un grito largo: -¡sííííííííí!? Lo hago.  Acepto lo que siento.


Siento felicidad. 



Sí.



Alguna vez he sentido que debía disculparme por ser feliz. ¡Qué va! Ahora ya no lo creo. Hay pocas oportunidades de ser feliz. La mayor parte del tiempo pasa anodino. Lo que hay que hacer es disfrutarlas a tope, expandirlas en la mente conscientemente. Bañarte en esta sensación. Inundarte por la luz de la felicidad.

He aprendido tanto en estos años. Todo el mundo recibe su dosis. Algunos, incluso sobredosis. Dejaré donde debe quedar todo lo vivido. Atrás. Si algo bueno tiene lo malo es que también pasa. Todo pasa. Lo malo, lo bueno, lo peor. Todo llega un día que se va. Queda camino por andar. Lo mejor de andarlo por la orilla es que no hay pisadas que te marquen una ruta previa a seguir: eres libre.




Me paro y digo: Hasta aquí llegué, lo dejo ya.
Me despido de los que me quisieron y de los que me odiaron. Unos irán ya siempre conmigo o a mi lado, los otros se quedarán, esperando por si llega la venganza o por si llega el olvido.  
Al fin el fin ha llegado.




Sin embargo no es que me importe, no demasiado. Y es que dentro de mí nada ha cambiado. No me siento diferente a como me sentía ayer. Hoy he recuperado teóricamente mi libertad, sí.




 Pero mi corazón siempre ha sido libre.




Hoy estoy aquí porque lo celebro compartiéndolo contigo.
ALz.

martes

San Valentón.





Voy a envalentonarme con San Valentón y vaya por delante, voy a decir aquí fuerte y alto y claro que estoy en contra de la costumbre consumista (que no costumbrista) de los regalos de San Valentín. Y eso que soy parte interesada (nunca mejor dicho), me in-te-re-sa que siga esta costumbre. No te voy a decir por qué, pero me explico:

Uno. Opino que esto de los sanvalentines es una estratagema publicitaria y consumista que sólo beneficia a los  establecimientos del ramo de los regalos (típicos): flores, joyas, ropa, lencería, bombones, cenitas, velitas, chorradas varias.

Dos. Que para declarar el amor, el deseo, el querer a una persona todos los días y todas las horas son hábiles y válidas y necesarias. Y que hoy es el día menos indicado para ello, me temo, porque esas declaraciones no van necesaria ni frecuentemente juntas.

Tres. Que este día también sirve para crear cismas, crisis, malentendidos y desilusiones, y seguramente en mayor número que amoríos querencias e ilusiones varias, creadas al margen del santoral o los dioses del Olimpo.

Que a los comerciantes ya les va bien, y que por esa única razón la gran mayoría consentimos con la tradición, porque al menos venden lo que no han podido sacar ni en temporada ni en rebajas ni en el resto del año ni en temporadas pasadas. O sea, que como vayas a comprar algo, sin una idea predeterminada, a salir del paso, vas y te encasquetan lo peor, lo que nadie quiere. Con lo que -ojo- las posibilidades de acertar se reducen en estas fechas más que nunca, sobre todo si se trata de una mujer, que están más al tanto del género que se ofrece en las tiendas.

Es que hay que quedar bien, me diréis, sobre todo los hombres. Allá tú. Seré hombre o hembra pero a mí es que no me apetece, oiga.  Me repatea comprar algo por obligación y menos a punto de llegar ya la nueva temporada y sus nuevos pasteles a los establecimientos. Además a mí hoy me va sinceramente fatal, tengo un trabajo que no levanto y una leche que pa qué. Y a cualquiera: y puede ser por cualquier cosa: -No ando bien de pasta. -No ando bien de amores. -No ando bien ni de una cosa ni de la otra. Lo mismo me dá. Y al resto de las personas, al resto de los consumidores, qué. Miles de personas en el paro obrero. Que se jodan también y se rasquen la crisis del bolsillo. Miles de persona en la rutina más anodina. Pues a cumplir con la rutina, a gastar. Otros miles en plena crisis matrimonial. Pues más de lo mismo, a disimular.

Es que resulta que nos han vendido la moto de que hay que comprar un regalo un regalito o un regalazo casi casi por obligación, para quedar bien con la parienta /e, porque si no va a ser que:

- Resulta que no quieres o no te importa tu mujer, lo cual es un completo desastre cuando tienes la hipoteca a medias y dependes de su sueldo para llegar a fin de mes y además se creerá o descubrirá que tienes una amante y que el regalo se lo has dado a la otra. ¡menuda faena! Dicen los psicólogos que a regalo más grande, mayor sentimiento de culpabilidad, o sea, no te pases porque si no,  hay amante seguro.

- Resulta que no quieres o no te importa tu marido, lo cual viene a ser más o menos pero peor que en el caso antes aludido, sólo que además se pensará que le eres infiel y el regalo se lo has dado a otro. Más o menos trasladamos la versión masculina, pero con adaptaciones propias de la puñetería femenina.

Sea como sea, si no te rascas el bolsillo, tu marido, tu mujer, tu novia/o, tu amante, se dará cuenta de la triste realidad y es una de las opciones que siguen, marcad vuestra cruz, josmíos:

- Que ya no estás enamorado/a de tu esposa/o, pareja novio novia o lo que sea. Que se te pasó la calentura, vaya.

- Que ya no te acuerdas ni de cuando sucedió y ni si un día lo estuviste, probablemente por un rato, eso ya pasó.

- Que sí, vale, sí le tienes un cierto cariño adquirido por los años de mutuamente aguantarse, pero en el fondo te repatea tener que hacer una oda al amor que no sientes. Y hacer el amor un día que no te apetece.

- No tienes un puto duro y te diré más, no te apetece que ella/el lo sepa.

- Los pocos duros que tienes mejor los dedicas a otra cosa más productiva o que te apetezca más o para tí personalmente, nos ha jodío, qué despilfarro.

- Las flores están más caras que el día de los difuntos y entre que las sacan de la nevera y la calefacción de casa duran un suspiro y encima huelen mal y te rompen la bolsa de la basura por la escalera.

 - En las joyerías han colgado el cartel de "Se buscan clientes" "compro oro por nada" y "entra que no vendo nada" y una vez entras en una de ellas ya no te dejan salir a la calle sin antes desplumarte

- Cuando te ajustes a tu presupuesto, creerá que no la quieres, porque resulta que ella enseñará la joyita a sus amigas, y pensará que mientras más caro, más le quieres porque mayor sacrificio has hecho y que vaya porquería que has hecho por ella, a menos que sea psicóloga.

- En realidad la calidad del regalo dará una idea a sus amigas de la pasta que tienes, y a ella de cuánto la quieres, por lo que nunca quedarás bien con todos, y menos con ella, pues nunca te gastarás lo suficiente a menos que le regales un mercedes como a Shakira. y el horno no está pa bollos ni ella está tan buena como la colombiana.

- Para regalarle una mierda, mejor no le regalas nada, pero como no le regales nada, no mojarás en un mes, o eso te temes.

- A pesar de que le hagas un regalo, es capaz de esta noche tener la regla, o sea, que tampoco mojas.

- A pesar de que le regales una joyita, esperará algo más, es capaz de no querer hacer el amor contigo porque no le apetece o le duela la cabeza si la joyita no es de su gusto o es baratera.

- A tí lo que te apetece de verdad es pegarte un polvo con tu amiga, tu novia, tu amante o la puta de la esquina que te ponen menos complicaciones y no te piden nada (nada más de lo convenido).

- Tu pareja espera un regalo especial y tu no tienes ni puta idea de cuál es. Al final te equivocarás como siempre, y ella /el lo cambiará en la tienda por otro, en el mejor de los casos, o lo meterá en un cajón, con lo que será dinero, oportunidad y polvo perdidos.

- Tu novia se dará cuenta del mal gusto que tienes y de lo poco que coincide con el suyo. Lo que sea, que ha hecho mala elección contigo.

Y de momento ya están mis motivos, conclusión, que prefiero no regalar nada, ya que por todo esto y más no me gustan los sanvalentines. Prefiero los sanfermines mil veces. Al menos siento una emoción interna que hoy no siento. Especialmente a las ocho de la mañana.


ALz.



viernes

La ilusión de vivir




Hay días en lo que todo se ve gris, gris oscuro, negro, muy negro.
Gracias a que siempre hay alguien que aporta un punto de luz.
Un punto de amistad. Un punto de inflexión. Un punto de amor.
Hoy os quiero dar gracias
a vosotros, mis viejos y mis nuevos amigos,
donde siempre encuentro
la ilusión
de vivir.

jueves

Esto es la autoestima






Estaba yo intentando explicar a alguien muy querido para mí qué es esto de la autoestima, en qué consiste exactamente, cómo se hace, cómo se mejora, cómo se desarrolla, qué ventajas nos aporta en nuestra vida cotidiana, todo eso, y me he quedado sin palabras, seguramente porque no las tengo, así que he acudido a los autores de referencia. Estoy segura que no hay nadie que lo explique mejor que la gran maestra de la autoayuda, así que transcribo con su permiso su explicación; vaya por delante que lo que sigue no es mío, sino que es una traducción que acabo de hacer de un texto de Louise Hay que explica qué hay que hacer exactamente para amarse a sí mismo. A mí me ha gustado tanto su explicación que quiero compartirla con todos vosotros; espero que también os guste. Ahí va:




He descubierto que sólo hay una cosa que cura todos los problemas, y es: amarte a ti mismo. Cuando la gente comienza a amarse a sí mismos cada día más, es increíble cómo sus vidas mejoran. Se sienten mejor. Llegan los trabajos que desean. Tienen el dinero que necesitan. Sus relaciones mejoran, o las negativas se disuelven y comienzan otras nuevas.

Amarse a sí mismo es una aventura maravillosa, es como aprender a volar. Imagine si todos tuviéramos el poder de volar a nuestro antojo? ¡Qué emocionante sería! Vamos a empezar a amarnos a nosotros mismos ahora.

Aquí hay 12 mandamientos para ayudarle a aprender a amarse a sí mismo:

Detén todas las críticas.
La crítica nunca cambia nada. Niégate a criticarte a tí mismo. Acéptate exactamente como eres. Todo el mundo cambia. Cuando te criticas, tus cambios son negativos. Cuando te apruebas a tí mismo, tus cambios son positivos.

Perdónate a tí mismo.
Dejar ir el pasado. Has hecho lo mejor que podías en ese momento con el entendimiento, la conciencia y el conocimiento que tenías. Ahora que estás creciendo y cambiando,  vas a vivir la vida de otra manera.

No te asustes a tí mismo.
Pon fin al terror a ti mismo con tus pensamientos. Es una manera terrible de vivir. Busca una imagen mental que te de placer, y cambia de inmediato tu pensamiento aterrador por un pensamiento de placer.

Sé gentil y amable y paciente.
Sé amable contigo mismo. Se gentil contigo mismo. Se paciente con usted mismo a medida que aprende las nuevas formas de pensar. Trátate como lo harías con alguien que realmente amas.

Se amable con tu mente.
Odiarse a sí mismo es sólo odiar a tus propios pensamientos. No te odies por tener pensamientos. Suavemente cambia tus pensamientos.

Alábate a ti mismo.
La crítica rompe el espíritu interior. La alabanza lo construye. Alábate a tí mismo tanto como te sea posible. Dite a ti mismo lo bien que estás haciendo cada pequeña cosa.

Apóyate a tí mismo.
Encuentra las maneras de apoyarte a ti mismo. Llega a los amigos y deja que te ayuden. Es ser fuerte pedir ayuda cuando la necesites.

Ser cariñoso con tus cosas negativas.
Reconozca que tu mismo las ha creado para satisfacer una necesidad. Ahora estás encontrando formas nuevas y positivas para satisfacer esas necesidades. Con amor deja en libertad a los viejos patrones negativos.

Cuida tu cuerpo.
Aprenda acerca de la nutrición. ¿Qué tipo de combustible tu cuerpo necesita para tener energía y vitalidad óptimas? Aprende sobre el ejercicio. ¿Qué tipo de ejercicio te gusta? Aprecia y reverencia el templo en el que vivimos

Haz trabajo con el espejo.
Mírate a los ojos a menudo. Expresa este sentimiento cada vez mayor de amor que tienes por ti mismo. Perdónate a sí mismo mientras te miras en el espejo. Habla con tus padres mientras te miras en el espejo. Perdónalos, también. Por lo menos una vez al día, por ejemplo, "Te quiero, te quiero mucho!"

Ámate a ti mismo ... Hazlo ahora.
No esperes hasta que estés bien, o pierdas el peso, u obtengas el nuevo puesto de trabajo, o encuentres la nueva relación. Empieza ahora y hazlo lo mejor que puedas.

Diviértete.
Acuérdate de las cosas que te daban alegría de niño. Incorpóralas a tu vida ahora. Encuentra una manera de divertirte con todo lo que haces. Déjate expresar la alegría de vivir. Sonríe. Ríe. Alégrate, y el Universo se regocijará contigo!

Louise Hay. 


Ver su web en www.louisehay.com
Hace varias décadas que descubrí sus libros, y tiene una web estupenda, a mí me ha gustado, os la recomiendo.




El texto original en inglés:

I have found that there is only one thing that heals every problem, and that is: to love yourself. When people start to love themselves more each day, it's amazing how their lives get better. They feel better. They get the jobs they want. They have the money they need. Their relationships either improve, or the negative ones dissolve and new ones begin.
Loving yourself is a wonderful adventure; it's like learning to fly. Imagine if we all had the power to fly at will? How exciting it would be! Let's begin to love ourselves now.
Here are 12 Commandments to help you learn how to love yourself:

Stop All Criticism.
Criticism never changes a thing. Refuse to criticize yourself. Accept yourself exactly as you are. Everybody changes. When you criticize yourself, your changes are negative. When you approve of yourself, your changes are positive.

Forgive Yourself.
Let the past go. You did the best you could at the time with the understanding, awareness, and knowledge that you had. Now you are growing and changing, and you will live life differently.

Don't Scare Yourself.
Stop terrorizing yourself with your thoughts. It's a dreadful way to live. Find a mental image that gives you pleasure, and immediately switch your scary thought to a pleasure thought.

Be Gentle and Kind and Patient.
Be gentle with yourself. Be kind to yourself. Be patient with yourself as you learn the new ways of thinking. Treat yourself as you would someone you really loved.

Be Kind to Your Mind.
Self-hatred is only hating your own thoughts. Don't hate yourself for having the thoughts. Gently change your thoughts.

Praise Yourself. Criticism breaks down the inner spirit. Praise builds it up. Praise yourself as much as you can. Tell yourself how well you are doing with every little thing.

Support Yourself.
Find ways to support yourself. Reach out to friends and allow them to help you. It is being strong to ask for help when you need it.

Be Loving to Your Negatives.
Acknowledge that you created them to fulfill a need. Now you are finding new, positive ways to fulfill those needs. So lovingly release the old negative patterns.

Take Care of Your Body.
Learn about nutrition. What kind of fuel does your body need in order to have optimum energy and vitality? Learn about exercise. What kind of exercise do you enjoy? Cherish and revere the temple you live in.

Do Mirror Work.
Look into your eyes often. Express this growing sense of love you have for yourself. Forgive yourself while looking into the mirror. Talk to your parents while looking into the mirror. Forgive them, too. At least once a day, say, "I love you, I really love you!"

Love Yourself... Do It Now. Don't wait until you get well, or lose the weight, or get the new job, or find the new relationship. Begin now—and do the best you can.

Have Fun. Remember the things that gave you joy as a child. Incorporate them into your life now. Find a way to have fun with everything you do. Let yourself express the joy of living. Smile. Laugh. Rejoice, and the Universe rejoices with you!

Louise Hay.




Queridos amigos, os invito a que hagáis vuestros comentarios, estoy segura que serán muy interesantes y todos van a ser publicados en el blog a menos que sean ofensivos. Haced lo que dice Louise y observa lo que sientes. Yo no sé lo que siento cuando miro dentro de mis ojos en el espejo, o al menos no lo sé explicar o tal vez no quiera o sienta pudor de hacerlo, pero sí os diré que veo en ellos reflejado una gran parte de mí misma, que seguramente también ven las demás personas cuando me miran. Veo cómo se traducen en mis ojos, en mi cara y en mis gestos mis sentimientos, mis alegrías, mis sinsabores y mis sufrimientos. Sinceramente creo que dejamos de amarnos muy a menudo, desde luego desde el momento en que hacemos cosas que no nos convienen o que directamente nos perjudican, y que a pesar que de niños nos enseñaron que hay que amarnos a nosotros mismos igual que a nuestro prójimo (si bien dicho al revés), normalmente amamos a nuestros semejantes, a algunos les amamos demasiado, hacemos miles de cosas por los demás y nos olvidamos de querernos a nosotros mismos, de estimularnos, de perdonarnos, de divertirnos, de ser amables, de no criticarnos, desde luego nos olvidamos de alabarnos, de mirar dentro de nuestros ojos y decirnos a nosotros mismos que nos queremos. No discuto, porque no sé, si las cosas externas nos irían mejor, supongo que sí, pero sí sé que seríamos más felices. ALz.