sábado

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Oxford shot




El chaval se asomó a la puerta del local y nosotras estábamos ya acabando con el vino. Charlando, con una conversación cargada de risas e intenciones. Cuestión de pasar el rato.

-Buenas... ¿qué le pongo?
-Por favor, si puedo ir al baño.

Todo esto en inglés y espanglish, como toca en un pueblo costero en agosto. La camarera le indica con la mano la dirección al fondo, a la izquierda; su esfuerzo por darse a entender fue apenas un gesto. Suficiente.

Entra. Tuvimos tiempo de mirarle la cara, y el trasero al pasar. Al menos no es de los que van regando esquinas, qué majo. Seguimos con las risas y bueno. Era guapo, el chaval. Un bollicao atractivísimo cual modelo de portada in y cachas en su point, o sea sin pasarse. Era cuestión de verle un poco más.

-¿Será mayor de edad, no crees?
-Está grandecito, sí; -gesto con la mano-. No tanto como nosotras, pero menos que los chicos.

-Je, je; -y le hago una mueca- -ya estamos pinchando el hueso estúprido del tabú.
No recuerdo que siguió pero algo sobre el color ecológico de la vejez.  Bueno, y qué. Nos gustan los jóvenes, guapos y fuertes.Y a ellos las jóvenes, guapas y sexis. Como ha sido siempre. El tiempo no pasa para esto. Somos las mismas, pero ya no. Sólo que los maduritos también nos ponen. Se amplió el espectro y la risa tonta nos duró unos minutos.

Cuando sale del baño el giri boy, dice:
-Thank yúu, en un perfecto acento de Oxford. Y yo, mirándole, le digo:
-Por si no lo sabes, en Espein, para poder ir al lavabo tienes que tomar algo. Drink something, you know. -Dicho así suena más bien severo, pero oirlo creo que fue peor.

Se quedó perplejo, el ojazos, y balbuceando; y nosotras disfrutando; menos mal que había vuelto ya del baño, porque si no, hubiera sido capaz de mojar el suelo de pura estupefacción. O la próxima farola.

La camarera, que las pilla al vuelo, toma el relevo:
-Lo has entendido, ¿no? Repeat to you? ¿Que qué quieres tomar, to drink?

Lo que contestó no lo entendí, ni ella; pero se tocó el short por los lados y por detrás, y yo creo que no llevaba ni bolsillos.
-Tía, hay que ver cómo entendemos al inglés.
-Si quieres puedes tomar agua... -le suelta-, water, my friend.
Un cruce de pestañas entre nosotras, y yo le digo algo.

-Que dice mi amiga que te tomes algo, que ella te invita. Que a un chico tan guapo como tú lo quiere invitar.
Repetimos la palabra tío bueno en varios idiomas y hasta sinónimos en inglés, algunos mal utilizados, pero parece que lo entendió a la segunda, porque vimos cómo se le pasó presto el apuro y ya estaba decidido a pintarnos una gorra. Y contesta:

-¿Qué puede ser?
Por fin el gato habla inteligiblish. Ella señala el arsenal de botellas tras la barra, y le dice:
-Hay de todo, ¿ves? -Elige. ¡Chús! O algo así.

Pero el chaval tan guapo como lento, balbuceó algo que no entendimos ni tortish y ella decidió tomar la iniciativa, que ya se agradece.

-Quieres un shot de vodka rojo?
Y va y dice que yes con un morro precioso.
-Pues sirve tres -a la camarera-; y le digo algo.

- Que dice mi amiga que la condición es que te lo tomes con nosotras...
Y fue cuando nos enteramos de lo de Oxford y demás.


ALz.






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