miércoles

Mejor





Ya tenemos el qué, el por qué y el fuera.

Prueba superada... en pocos días... ¡como nueva!

Gracias por vuestro cariño y cuidados, gracias a los que permanecéis a mi lado ayudándome; antes, durante y después.

Gracias a los que estáis conmigo en lo bueno, en lo malo y en lo normal, con vuestra presencia, vuestro apoyo y vuestra comprensión.

Gracias por existir, estáis en mi corazón, estéis aquí o estéis lejos.

Os envío mi cariño, un dibujito, un abrazo y un

¡Felices fiestas!


Alz.









lunes

Quedarte






Llamarte,  encontrarte, y

Quedarte. 

Quedadas con arte. Encuentros de gente para observar, caminar, buscar el sitio, encontrar el motivo, sentarse, dibujar, practicar, pintar, beber, comer, aprender, enseñar, hablar, reírse, pintar, bailar, escuchar música, en total libertad para irse o para quedarse.

Proponemos un tema. Una meditación. Un ejercicio. La idea de la última quedada con arte ha sido

Amemos a nuestro niño artista.

Para empezar hay que encontrar el niño o la niña que hemos sido. Rescatarlo del fondo de la memoria, porque forma parte de nuestra personalidad. Es nuestra persona, la personita que un día fuimos y todavía somos. Así que para comenzar, hablamos y nos contamos cómo es nuestro niño artista. Yo te cuento mi experiencia:

Me encanta mi pequeña niña artista. Puedo verme con mi pelo rubio, el flequillo sobre los ojos, las coletas, la coca, los lazos, los vestiditos y las rebequitas de punto, puedo verme con los calcetines de perlé hasta la rodilla, o con leotardos, en invierno; pero siempre en minifalda. Así era yo: una niña sesentera, monísima, listísima y presumida, y conservo muchas fotos de aquel tiempo, para que nunca me olvide.

Era una artistilla que no paraba de dibujar, en casa y en el cole. Mejor dicho, cuando por fin me dejaron ir al cole, porque antes no era como ahora, que a los tres años ya te meten en el preescolar; bueno, yo tenía muchas ganas, mientras tanto copiaba las letras de los cuadernos Rubio de mi hermano. Al comenzar el colegio, aprendí a leer en una semana; fuí la sensación del colegio, en manos de mi querida maestra doña Nieves Marí, a la que adoro y abrazo y cada vez que veo. Hasta el bachiller, mis libretas estaban ilustradas con un montón de dibujitos, (algunas todavía las guardo, como las de biología); también llené decenas de blocs con los lápices de colores. Copiaba los dibujos que me gustaban hasta que me salían bien. Dibujaba unas niñas de ojos enormes que riéte del manga. En casa, todo el mundo me aplaudía, y mi artistilla se expandía. ¡Qué bien pinta mi niña! Era cierto, estaba orgullosa. Me pasaba horas dibujando, leyendo libros de arte en la biblioteca, jugando con materiales, pegando trocitos de cartulinas, maderitas, arena de la playa, conchitas...  bueno, todavía lo hago.

De forma natural, he crecido rodeada de papeles, cartulinas y lápices de colores; rotuladores, ceras, témperas, lo que se terciaba; así como de toda clase de artilugios que descubría fascinada en la papelería. Atesoraba los botecitos de colores como otros atesoran pequeñas joyas. Tenía algunos que valían lo suyo: los dosificaba y exprimía hasta la última gota. Claro que bastantes se me secaron, hubo pinceles que se fosilizaron, inventaba paletas de cualquier cosa, era un poco desastre para el orden y qué se yo. Lo normal, me imagino.

La artistilla fue creciendo. Aprovechaba mis viajes para descubrir materiales, ver cartas nuevas, acumular láminas, pinceles, bastidores... En mi pueblo, la primera tienda de pinturas artísticas la abrieron no hace demasiado, tendría unos catorce años. Iba bastante, aunque no mucho, el dueño era un tipo bastante estirado y yo una chiquilla preguntona, y normal que no me hicieran mucho caso; al menos me dejaban mirar y a menudo compraba algo. Siempre fui buena y nunca pispé nada, aunque ellos creo que desconfiaban. Si los precios no hubieran estado por las nubes hubiera comprado casi todo de todo. Por eso cuando iba a la city, con tiendas kilométricas, abarrotadas de buenos materiales y a buenos precios, cargaba. Incluso lo que no usaba.

Recuerdo el verano del descubrimiento de la pintura de verdad, la auténtica pintura de mayores. Mis primeros óleos fueron los regalados por un familiar que vino a trabajar un verano y que tenía esa afición. Tenía doce años, lo recuerdo bien. Los niños no pintaban con eso tan pringoso. Tuve ocasión de observarle mientras pintaba. Dos cuadros, dejó: un caballo blanco con fondo azul marino para mi madre y un payaso para mí. Muy bien hechos, por cierto. Cuando no estaba en casa, yo pintaba con sus colores. No me planteé que fuera difícil o que me saliera un bodrio: pinté un volcán y la cara de una muñeca en un bastidor pequeño. En los ojos y labios acumule montañas de pintura: quería hacerlos voluminosos como un bajo relieve. Me gustaba la plasticidad de la pintura al óleo, el olor a esencia de trementina y los trapos manchados. 

Cuando él se fue, me dejaron conservar aquella habitación como estudio y creo que fue un privilegio. Recuerdo que hice mi primer caballete con unos tablones, una bisagra mal atornillada y una cinta del pelo blanca para que no se abrieran demasiado las patas. Una tabla horizontal bajo el bloc que se sujetaba por los pelos, y gracias a las pinzas del tendedero.

Aún así, dibujaba más que pintar. Mis amigas posaban para mis dibujos. Recuerdo mis primeros desnudos a lápiz, y el miedo a que entrara alguien y nos sorprendiera. Me encantaba pintar espaldas y trazar hilos de pintura marrón para las melenas, nunca dejé los óleos. (Sí, los conservo todos.) Recuerdo mi fascinación en dibujar las manos y los pies finos de mi mamá; ella posaba resignada pero orgullosa. Tengo en mi armario unos pies y manos suyas pintados en óleo con blancos y negros que cualquier día sacaré e incorporaré a una obra nueva. Era guapísima, por dentro y por fuera.

Mi artistilla adoraba los botecitos de pintura. Tenía ideas, buenas, malas, locas y descabelladas. Probaba con todo. Creatividad no es lo que le faltaba. Y ganas de dibujar una y otra vez lo mismo, hasta que salía como quería. Así era mi niña.

Todos los que llevamos el arte de dentro, tenemos una historia parecida: recuerda la tuya con cariño, porque es parte de tí. A menudo me encuentro con personas que dejaron "esa afición" dormida y hace años que no cogen un lápiz ni un pincel, sumidos en sus oficios y asuntos mundanos. Siempre intento que vuelvan a expresarse con colores, y a menudo a forma de arteterapia. Es mi humilde contribución ayudando a los demás.

El problema de nuestro "niño artista" es que le juzgamos antes de comenzar a jugar con sus ideas. Dejémosle hacer. A menudo le falta valentía para hacer frente a las críticas interiores, porque tú eres el peor crítico de tí mismo. Tus críticas están construidas con las palabras de quienes te juzgaron un día, con sus sentimientos, percepciones y a veces... con su mala leche. (No me extraña, si te dedicabas a ensuciar las paredes del pasillo de tu casa.)

Pero ahora es diferente. En tu casa ya mandas tú. Una forma de hacer frente a esas palabras interiorizadas es escribirlas, hacer una lista. Y recordar quién te las dijo, y en qué circunstancias. Recordarlas, para poder comprenderlas, y después... borrarlas. Tacharlas, y tirarlas a la basura.

No necesitas esa voz crítica, no te aporta nada positivo. Hay que dejar salir todo, sin juzgar. Expresarse, bien o mal, da igual. Lo importante es expresarse con colores. Ya verás lo bien que te sientes mientras tanto. 

Pintar quita todas las penas.


ALz.


Sentiment








La postura gubernamental aumenta la escalada del conflicto porque es un insulto a la identidad de más de un millón de personas que han demostrado que nadie puede impedir el ejercicio del derecho a decidir cuando existe una voluntad firme de hacerlo. 

Han suprimido la validez jurídica de la consulta ante el temor de una amplia mayoría a favor de independizarse, y han conseguido ambas.

El poder de la gente como arma de negociación activa. Traducido al lenguaje de los sentimientos:

O lo arreglamos o nos vamos.

ALz.



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lunes

Hormigas




Unos más, otros menos, y otros igual.


Durante el verano se ha hecho acopio de recursos para el resto del año.
Una parte de ellos más negros que el carbón.


-¿A costa de qué?
- A costa de lo que sea, aunque sea a costa de los demás.


ALz.

viernes

Cosa de dos




—Hola... ¿Alguien con orejas para hablar?

—¡Hola! Soy todo oídos... Pero para hablar hace falta sólo la lengua.

—Casi... Hace falta también alguien que te escuche. ¿O es que tú hablas solo?


ALz.

sábado

sábado

Oxford shot




El chaval se asomó a la puerta del local y nosotras estábamos ya acabando con el vino. Charlando, con una conversación cargada de risas e intenciones. Cuestión de pasar el rato.

-Buenas... ¿qué le pongo?
-Por favor, si puedo ir al baño.

Todo esto en inglés y espanglish, como toca en un pueblo costero en agosto. La camarera le indica con la mano la dirección al fondo, a la izquierda; su esfuerzo por darse a entender fue apenas un gesto. Suficiente.

Entra. Tuvimos tiempo de mirarle la cara, y el trasero al pasar. Al menos no es de los que van regando esquinas, qué majo. Seguimos con las risas y bueno. Era guapo, el chaval. Un bollicao atractivísimo cual modelo de portada in y cachas en su point, o sea sin pasarse. Era cuestión de verle un poco más.

-¿Será mayor de edad, no crees?
-Está grandecito, sí; -gesto con la mano-. No tanto como nosotras, pero menos que los chicos.

-Je, je; -y le hago una mueca- -ya estamos pinchando el hueso estúprido del tabú.
No recuerdo que siguió pero algo sobre el color ecológico de la vejez.  Bueno, y qué. Nos gustan los jóvenes, guapos y fuertes.Y a ellos las jóvenes, guapas y sexis. Como ha sido siempre. El tiempo no pasa para esto. Somos las mismas, pero ya no. Sólo que los maduritos también nos ponen. Se amplió el espectro y la risa tonta nos duró unos minutos.

Cuando sale del baño el giri boy, dice:
-Thank yúu, en un perfecto acento de Oxford. Y yo, mirándole, le digo:
-Por si no lo sabes, en Espein, para poder ir al lavabo tienes que tomar algo. Drink something, you know. -Dicho así suena más bien severo, pero oirlo creo que fue peor.

Se quedó perplejo, el ojazos, y balbuceando; y nosotras disfrutando; menos mal que había vuelto ya del baño, porque si no, hubiera sido capaz de mojar el suelo de pura estupefacción. O la próxima farola.

La camarera, que las pilla al vuelo, toma el relevo:
-Lo has entendido, ¿no? Repeat to you? ¿Que qué quieres tomar, to drink?

Lo que contestó no lo entendí, ni ella; pero se tocó el short por los lados y por detrás, y yo creo que no llevaba ni bolsillos.
-Tía, hay que ver cómo entendemos al inglés.
-Si quieres puedes tomar agua... -le suelta-, water, my friend.
Un cruce de pestañas entre nosotras, y yo le digo algo.

-Que dice mi amiga que te tomes algo, que ella te invita. Que a un chico tan guapo como tú lo quiere invitar.
Repetimos la palabra tío bueno en varios idiomas y hasta sinónimos en inglés, algunos mal utilizados, pero parece que lo entendió a la segunda, porque vimos cómo se le pasó presto el apuro y ya estaba decidido a pintarnos una gorra. Y contesta:

-¿Qué puede ser?
Por fin el gato habla inteligiblish. Ella señala el arsenal de botellas tras la barra, y le dice:
-Hay de todo, ¿ves? -Elige. ¡Chús! O algo así.

Pero el chaval tan guapo como lento, balbuceó algo que no entendimos ni tortish y ella decidió tomar la iniciativa, que ya se agradece.

-Quieres un shot de vodka rojo?
Y va y dice que yes con un morro precioso.
-Pues sirve tres -a la camarera-; y le digo algo.

- Que dice mi amiga que la condición es que te lo tomes con nosotras...
Y fue cuando nos enteramos de lo de Oxford y demás.


ALz.






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viernes

Lover boy







Qué mujer no ha conocido o desea conocer a un hombre de físico agradable, amable y considerado, de trato y risa fácil, potente en el sexo y cariñoso como un osito de peluche... Todas, o la mayoría, con el resto de calificativos que cada cual desee añadir a la lista: un tipo adorable que te convenza casi de inmediato de pasar a mayores. 

Pues mucho ojito, que no te lleve a engaño el título de este post, porque ésta no es la traducción literal de lover boy, aunque lo sugiere. Un lover boy,  es un tío con un cierto atractivo, sin problemas aparentes de pasta; le gusta la chica, la corteja, la consigue y finge estar enamorado de ella; o sea que la engaña al menos por un tiempo, y mientras tanto se la lleva a otro país a montar un nidito de amor y vivir una vida mejor los dos: un plan estupendo en apariencia. Y luego que están allí, la prostituye a la fuerza y vive de ella; y seguramente también de otras que han caído antes en su trampa. 

En esencia y comúnmente, se trata del tipo con morro cuya intención es aprovecharse de las mujeres actuando un papel ideal que las convence durante unos días, semanas, meses o años. En menor escala que el lover boy, especialista en la conquista y trata de blancas, hay muchos hombres que buscan sacar provecho a costa de las mujeres que conquistan. Se acercan a las mujeres por interés, puro y simple interés económico u de otro orden.

Buscan alguien que les proporcione desde ciertas ventajas que no pueden alcanzar con su esfuerzo personal hasta que ella les costee la vida; y de paso le calienten la cama. El espectro es amplio. Desde chicos jóvenes con señoras famosas, ricas y maduras, que es lo primero que viene en mente, a los chicos jóvenes que eligen su novia por sus referentes patrimoniales. 

Me refiero a cualquiera de los que se acercan a una mujer con un interés oculto en alguna de sus cualidades, de la que piensan aprovecharse. Los hay que viven largamente a expensas de la mujer pagadora y los hay que en cuanto han conseguido su objetivo, si te he visto no me acuerdo. En cualquiera de las modalidades, la contraprestación a ese simulacro amoroso es el engaño o la estafa, y la solución es la agamia: mejor sola que mal acompañada.

Alz.






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domingo

Pharming



El tabaco es tal y tal y fatal y llena los hospitales. Hasta tal punto lo digo que pronto lo sacarán de la seguridad social para ahorrar, como hacen ya algunos seguros. Y si no, al tiempo. Pero algunas virtudes iba a tener la nicotiana tabacum, la planta que se fuma. La más legal de todas, porque el Estado come de ella y no la va a ilegalizar aunque haga pupa a los demás. Esto parece que va del blog Del Derecho, pero no. Va de plantas.

La nicotina con aspecto de lechuga basta, tiene su miga. Dicen que enamora rápidamente al que se la fuma un par de veces. (Eso ya lo vemos.) Los investigadores dicen que ellas se hablan una a la otra y se piden ayuda. (Ya veo que ando un poco dura de oído, pero por mí como si cantan.) Y que eso sirve para saber lo listas que son las plantas y bla, bla. Pero nadie hace demasiado caso de eso desde Steve Wonder y su secret life of plants. Los científicos, sin un duro para pamplinas, y menos para planturrias pa fumá. Los ingenieros, atareados en sus patentes industriales y crowsfundings que es lo que da contante y sonante.

Al grano, que este post se titula pharming por algo así como agricultura farmacológica. (Los listos del lenguaje, que lo mezclan todo para que los demás no nos enteremos de nothing.) A ver cómo lo explico para que se entere hasta el último mono. Resulta que un laboratorio americano hace una manipulación celular del tabaco cruzándolo con genes humanos y produce anticuerpos anti gripes y ébolas y otros pequeños bichos dañinos. Vale, genial y sin comas. Aquí esto estaba prohibido, que conste. Se ve que allí no, o que se llamará de otra forma o en inglés para disimular. Developing human-plants transgenics. Nos podemos imaginar como mezclan material genético humano con el animal o vegetal para producir células que hablen y todo. Si sirve para curar, que sigan; nosotros nos quedamos en el apareamiento de toda la vida, aunque sea con un brote de nicotianae phalicus.

En consecuencia, un día seremos primos hermanos de las plantas que nos fumamos. -Yo cofinanciaría la búsqueda de la especie trans cuya combustión produzca un humo genéticamente idóneo con el tejido humano de efecto rejuvenecedor, y asunto más que arreglado, volvíamos a fumar todos sin cargo de conciencia-. Mientras tanto, que investiguen lo que quieran, a ver si hacen algo bueno para la humanidad, para variar. Pero que se den prisa, por favor. Cuando el efecto primario es la muerte del organismo, los secundarios no importan demasiado. Que cedan gratuitamente todas las toneladas del suero con anticuerpos que puedan producir y lo lleven urgentemente a África occidental; que comiencen a poner ya vacunas igual que con la gripe A y cosas así. A ver, si va a ser que sí, que ya están tardando. Que paren el ébola con el tabaco, y lo elevamos a la categoría que le toca. Lo malo es quién es el guapo que le pone el cascabel al gato.

Y digo yo de los laboratorios (para motivarlos): ¿no les interesaría experimentar con unos miles de negros abandonados a su suerte que no pueden pagarse ni una aspirina? Apuesto que sí, y ahora tienen la oportunidad de thriller de saltarse todos los protocolos. ¿Habrá pasta de por medio? No te quepa la menor duda; esta gente no da puntada sin hilo. Como siempre, pasarán los intereses por encima de la gente. ¿Acabar con este virus? No creo que puedan y/o/ni/ ...quieran. La investigación no se regala: cuesta un pastón. Y se investiga porque grandes corporaciones ponen los medios para desarrollar productos comercializables. La investigación pública perdió su financiación por falta de resultados... electorales. 

Habrá que esperar a que estudien la utilización medicinal de otras plantas potencialmente psico  activas adictivas pero acabarán proscribiendo su uso libre e incontrolado, por ejemplo: la marihuana, prohibida por causas económicas derivadas de la ley seca americana; que calma los dolores de los huesos y articulaciones mejor que el ibuprofeno y funciona mejor que el viagra. La coca, prohibida hasta crear el monopolio multinacional al que yo le pondría Coca-Coca; que la recetarán para la astenia veraniega y para los lunes por la mañana, como un café triple. De la ayahuasca, que alucinas por un tubo y cura la depre, la ansiedad y demás (habrá que ver qué más sale del congreso ibicenco). Del bicho del cornezuelo del centeno -que patentó Sandoz-, que lo flipas en colores, utilizado de las trincheras a los manicomios para volver loca a la gente y cuerdos a los locos. De las flores del opio de la yaya, que han calmado insomnios y toda la familia de muelas picadas; de la droga caníbal, para comer insectos y acabar con el hambre comiendo todos lo que pillen los parados por ahí; pongo por ejemplos. Algunas virtudes podrán desarrollarse, que las tienen, por lo que ya sabemos. Aunque sea para hacer reír a la gente algún rato que otro, ya parece bastante. Las tendrán sustraídas al conocimiento general, o patentadas para cuando resulten rentabilizables. Yo ni flowers. Medicina psicodélica o psicosis farmacológica. Pharming. Suena bien. Es el futuro. Oh. Yeah.


Alz.






Aquí tenéis el cartel.
(Si alguien me quiere mandar una invitación, se lo agradeceré efusivamente.)





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domingo

Enseñar







Menudo veranito. Entre las que enseñan el coño vestidas de salir y las que se tapan las tetas en la playa... Todo muy raro, ¿no?

Me reitero: La que sale así, sabe a lo que va: A enseñar-se. Y bien que hacen si quieren. Pero luego que no se disculpen. Queda fatal. ¿Sabes lo que dijo?

"Yo lo tengo como todas."

-Pues sólo faltaría.






jueves

Y que miren




Ponerse en primera fila sin bragas.





El truco del almendruco para que te hagan fotos.

La cuestión es que hablen de tí; bien y mal, qué mas da.




Alz.

domingo

Agua-nte





Se dejaron mirar y pintar el torso, con agrado y expectación; yo también. Debían salir  fantasías de mares lejanos. Se encarnaron en sirenas cuando les planté dos estrellas rojo coral, peces, espumas y olas, y lucirían orgullosos sus cuerpos elásticos con los colores del agua. 

Notaba y agradecía la buena disposición de ánimo que teníamos. Creo que aquella tarde todos llevábamos puesta el aura radiante del que cree que puede atraer a quien quiera consigo, triunfar donde fuera y hacer lo que decidiere. Debe ser una química circunstancial. La tarea iba a ser larga, y confraternizando pronto derivamos al terreno donde las experiencias se explicitan y las confidencias se examinan en narrativa circular. Pura deformación profesional. Oda me contó un día que decidió en esencia... consentir en regresar con él al ayer, para transformarlo en un presente aceptable, o al menos transitable. Ardua tarea comparada con la mía.

Ella, con la idea de escuchar más que hablar y tiempo escaso, cedió finalmente al encuentro tan imperiosamente solicitado, y sólo puso la condición de que fuera entre ciertas horas, y en aguas tranquilas y poco profundas, o sea, en la piscina de su casa. Entendió que al fresco y en remojo se podía hablar de todo, si se quería; y quitarse el bochorno de encima, lo cual no era razón nada despreciable, dado el veranillo que estaba haciendo. Y sí, se podían hacer más cosas... como nadar, sonreír al sol, relajarse, qué se yo... un guiño que significaba dejarse flotar y rememorar caricias olvidadas en los archivos akásicos, de ésas que sólo se rescatan muy de vez en cuando y en soledad. Cada cual se haga sus ideas, yo sé que ella iba con la mente abierta y el corazón despierto. Te voy a narrar si sé, lo que interpreté de lo que me dijo: pues que...

Aquélla conversación comenzó con sus ganas de contarlo todo, todo, ya; pero esto a ella le sobresaltó hasta tal punto, que le impuso un poco de silencio, para penetrar lentamente en su tranquilidad; su sola presencia sería suficiente, y de eso se trataba. Quería centrarse en sentir lo que sintiera a su lado... que no era mucho, pero era un sentirse bien de momento y a la fresca. Para variar tanto lo uno como lo otro. Tuvo poco rato de este placer; y desde luego ni tiempo tuvo de exponer de forma asertiva sus posiciones; ya que, tras los comentarios iniciales, el baño y el obligado reposo en la tumbona, a los cinco minutos más o menos tenía claro ya, qué era lo que él pretendía tras su parloteo. Llegar a nada. Excepto a sí misma. Ella, ante sus deseo. Sí; así me lo contó, y me sonó grave, y un poco a título de película francesa antigua. ¿No iban a hablar por fin?

La primera tentativa de tocarla se la tomó a broma, la muy tonta, y lo despachó con una sonrisa horizontal que debió ser más cordial de lo correcto, porque enseguida vino una segunda intentona; y tras ella una tercera, y después una cuarta. La siguiente más atrevida, más explícita, que la anterior. Le dió largas, empujones varios y patadíi-tas bajo el agua para que respetara las distancias; de todo menos esperanzas. Ahí discutimos cómo a cada intento de él su talante empeoraba y se evaporaban las posibilidades de entendimiento en otras materias que interesaban tanto como para motivar el encuentro, que finalmente no se trataron; y que algo en su interior, que no supo definir, la alineaba irremediablemente con la negativa rotunda y asqueada. 

Sintió que experimentaba la sensación de no querer lo que se te daba pero sin embargo querer que se te quisiera, y que expresaba un rechazo físico contundente, que debía ser entendido por su acompañante; pero como descubrió más tarde, que posiblemente no reaccionaba tan claramente a los ojos de los demás; y se dio cuenta enseguida que él no lo pillaba, -o sí-, cuando le pidió entrar a ducharse a su dormitorio, como si no quisiera interpretar las señales "inequívocas" de su cuerpo. Ella le dijo que no, que se las veía venir; él que sí y ella que nones, que aquí o nada. Y todo así. Por esto y por lo otro y vuelta con lo de más allá. Ella desechaba sus argumentos firme pero suavemente, de momento. Tras unos escasos diez minutos, y ducharse en la correspondiente de la piscina y sin jabón, él quiso de nuevo entrar en su intimidad con una excusa creativa y diferente a la anterior, que luego te cuento. -Que no y punto, ¡coño! Las estrategias no estaban dando resultados y él, obcecado, no recapacitaba: el rechazo, lejos de pararle los pies, le estimulaba, pues volvía con las fuerzas renovadas como un cazador retado tras la presa que no se rinde y huye, tan veloz como le dan los pies. 

La chica se le escapaba y yo comprendo su frustración. Al que le persiguen y se sale una vez, vale; dos, es un vaya por Dios; y tres... ya cansa. Cuatro, harta. Hasta el mismísimo c...; exactamente así acabó. Me dijo que intentó cortar el rollo de buen rollo, pero que no supo enderezar la deriva. Para mí, que a veces no se puede. ¡Ah! y que pensó que deseaba  acabar rápido con el acoso porque no quería tener que negarse sucesivamente a su caprichos por la razón de que el cuerpo se entrena en el no, y luego se predispone al rechazo de cualquier cosa que siga; que no era ésa su intención inicial, pero que se dio cuenta que le estaba pasando ya desde la segunda negativa. Hubo un momento en que se tuvo que plantar y mirándole a los ojos, le dijo claro y alto que no: -No, no y no, remarcando así. Que luego él siguió insistiendo, por esto y por lo otro y por lo de más allá. Que ella se negó sin dar más razones que el tiempo y un previo compromiso, eludiendo su responsabilidad en la decisión, por si así servía para reducir la presión verbal. Una estupidez, por cierto; -le dije- así sólo se consigue un aplazamiento. Cuando el no puedo, que esconde un no quiero, se utiliza para el no depende de mí. Creo que entonces fue cuando le pinté el ojo en el ombligo.

Se dieron un respiro corto como un suspiro. Tregua, rodeo, y ataque desde la retaguardia, en que volvió a la carga queriendo ahora... ¡un peine! ¿no es ingenioso? -Que vas tú listo. Una peineta la que te voy a hacer yo a ti. (Y le hizo media.) -Que si sí, que si no; que p'aquí que p'allá. -Que así estás bien. -Que no. -Que sí. Y dale. La actitud del pretendiente era la de torres más altas cayeron picando los cimientos desde el alba y lo que haga falta. Buscaba vencer ingeniándose los porqués, intentaba  convencer utilizando la discusión argumentativa sobre el profundo tema de qué pensaría la gente que le viera despeinado. Pero ése, no es un camino que conduzca a la cama, que yo sepa. Oda se mantuvo más firme en su postura, -equivale a tiesa-, que es lo que suele suceder tras expresar firmemente la misma; y me juró que no le costó nada el hacerlo; que le vino de forma natural, orgánica, ecológica. Defendió su voluntad para el no, y la podían haber ahogado sin sacarla de su negativa, porque lo suyo era un no emocional. 

Siempre digo que desde las posiciones, no se puede persuadir, porque uno las defiende a toda costa. Así que tras la discusión agotadora e inútil, vino la última táctica de convencimiento verbal: El Enfado... qué digo enfado... ¡el cabreo mayúsculo! Acompañado de morros y cejos, ojos salidos cual carnero degollao que decían "qué mala eres - te sentirás culpable toda la vida - de que me tenga que ir - despeinado" (digo despechado); tono amenazante en voz grave, de quien está acostumbrado a mandar. Y la actitud de ella... la de quien no recibe órdenes ni de Dios. Él... nada que ver con quien quiso morrearla minutos antes bajo el agua en la piscina azul. Me describió un especialista en imponer su voluntad expresando su contrariedad con el rostro, en especial su entrecejo y rictus bucal; y su lengua, ¡ay! de la que me puso al día respecto de su costumbre de no retenerse y soltarla, deslenguada, por ahí. 

Enumeró algunas técnicas psicológicas de resultados constatados para que las personas se avinieran a sus intereses; entre ellas, Ella. -Como era de esperar, -opiné-, qué esperas, si le había funcionado antes para que la tonta cediera libertades; seguía que de nuevo la empleara a fondo para conseguir su actual empeño, con la perseverancia y pesadez de un vendedor de seguros a domicilio. Te lo has buscado, niña.

Bueno, la cuestión: que no iba a colar. A pesar de empuñar sus armas fogosas, Oda se mantuvo firme en el pulso; me dijo que creyó sentir un cierto placer en mantener su postura, en hacerse la dura, porque sentía a tope la vibración de la firmeza. ¡Las hay que disfrutan con poco! Pero lo comprendo: sé lo que es; nace de la congruencia entre lo que pienso, siento, digo y hago.

Le llovieron quejas que eran insultos más que palabras. Cuchillos verbales volaban en su dirección pero era aún peor, no podía esquivar las ondas del sonido, envolventes como un eco. Le levantó la voz. Y ella. Gritaron un poco los dos. Bueno, esto no es del todo cierto. El tío gritó como un energúmeno, porque estaba un poco sordo y no se controlaba. No hay nada peor que te grite un sordo; dí que te lo digo yo. La chica reconoció el mal rollo en que se había tornado el encuentro y su reacción, sentida profundamente en el vientre. Sintió una larga punzada de incomodidad que le impelió a levantarse como un resorte e irse. Le había alcanzado de nuevo, y escaparía; pero algo tocada en lo emocional.

Dijo que no se sobrepuso fácil ni rápidamente, -y no me extraña- sino que volvía a manarle la herida que la volvió sumisa. Era de las que por creer un tema no merecedor de la pena de padecer luego el castigo, cedía, cedía y se pasaba la vida cediendo. Sin que se lo exigieran, muchas veces antes de que él piara, con una sola mirada, con un gesto. Pronto fue una costumbre, de la que ya no se daba ni cuenta; el precio de su paz conyugal, que le costó perder gente y cosas que realmente amaba. Qué triste, y qué paralizante, algunas.

Para estas chicas la amenaza llega a convertirse en una sombra oscura, que predetermina su comportamiento con esta sencilla regla de tres: sé que la voy a tener, y por eso mismo no la tengo, y me callo. Hasta el extremo de que se enorgullecen de conocerlo. -¿Qué? -O sea que eso ni mentarlo, y tan felices. -Pos vale. Adiós família, amistades, aficiones, intereses, vida propia; hola, vida vacía; hola, vida del otro. Porque claro, con sus cosas no llenan ni una ni otra.

Le explico que la fuerza de la coacción estriba en la necesidad de eludir una emoción molesta que muchos recuerdan de la niñez, cuando la rendición a la omnipotencia paterna, conjugada con la vergüenza ante la falta cometida. El terror a la regañina o pegatina, a sentirse de nuevo "una mala niña, que lo hace todo al revés y no da ni una, que se había equivocado, que se había negado a las caricias y que por tanto estaba castigada, y que ya no la querían y que no le daban lo que fuera que quisiera por eso mismo" o sea que no prestaban atención alguna a sus necesidades intencionadamente.

¿Has sido niña buena? Ahí es nada, con el amor le han jugado. Negar afecto a una niña como castigo para dominarla sexualmente o no; una crueldad psicológica de tomo y lomo. Luego ella hace lo que sea para recuperar ese amor y listo: subyugada. Esto se traslada y adapta, al sistema de las empresas tanto como a las parejas; y luego nos preguntamos dónde habrán aprendido estos tipos. -En su p casa, la de sus padres, claro. Y a ellas, menuda carga le han legado. Precisamente la reacción ante ese comportamiento fue lo que modifica hasta tal punto la personalidad de estas chicas, que aceptan convertir su opinión a los ojos primero del padre y luego del esposo en algo tan valioso como una mierda pinchada en un palo y el respeto a su persona se sitúa al nivel de la planta sótano -10, que creo que más hondo no hay. La autoestima, no saben lo que es.

O sea, de pena. Tristes viejas sirenas. Guerreras curtidas que ganaron en muchas luchas pero se perdieron las mejores. Hoy en juego, su dignidad. O sea que se lo iba a poner punto menos que imposible: que sangrara la herida, daba lo mismo; ya volvería a cerrar cuando quisiera. Las emociones vienen y van o se transforman en sentimientos que duran más. Hay un ojo en el vientre que es una especie de cerebro: si obedeces a sus sensaciones, de pura sabiduría corporal, no te falla; y aprendes a confiar en tí y en la validez de tus percepciones.

Oda se rindió a la incomodidad de sentirse firme ante su despecho, y procuró mentalizarse de que la actitud de él no tenía nada que ver con ella, no le concedió poder; observaría, no reaccionaría, etc. Para eso había ido al psicólogo y se sabía la teoría al dedillo. Se imaginó que no estaba siendo suficientemente forzada a actuar en contra de su voluntad e hizo como si lo de las voces no le inmutara; (no sé lo que le haría falta salvo el par de bofetones que alguna vez no le dieron, para venirse abajo.) Ceder al roce sintiendo en aquello algo malo supondría aborrecer de nuevo su propia debilidad, así que bien lejos el aparejo, como si fuera una medusa de largos tentáculos urticantes. Mientras lo contaba, así la pinté en honor del menda.

-Cuidado, -le dije, dibujando ahora en naranja, un pez. La escalada de la fuerza es siempre sencilla de ascender; lo difícil es salir indemne de ella. No te la vuelvas a jugar, -quien evita la ocasión evita la oportunidad-. Y date un poco la vuelta, que te voy a repasar ese pezón.








ALz.


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martes

Espanto






Tanta memoria de horror, muerte y devastación que ha pasado por todos los pueblos de la tierra...  sólo ha servido para que los hombres siembren de nuevo en el mundo la cosecha maldita que ha de recogerse con sangre, total para que en un futuro lejano que no conocerán, sus tataranietos puedan volver a vivir en paz en un palmo más de tierra.

Por Dios, por Alá, por Jehová, por sus hijos, por sus nietos, por quienes quieran... ¡Hagan la paz ahora! 

¿Es que se ha perdido la conciencia?

ALz.

viernes

Niña de luz





Vino de un mundo ignoto como un ángel entre la gente. Me turba su presencia que es ausencia, y no puedo comprender hasta aceptar que es un espíritu sin voz preso en la rara forma que le impuso la naturaleza, y rendirme a su lado al lenguaje que nace del corazón.


Alz.

Llena ya?






 ¿Cómo está la luna?





Lo digo porque hoy me han visitado dos licántropos a medio transformar y casi me comen...

¿Todavía no?

Ah, pues será por eso...

¡Auuuuuh!

Me visto de rojo y salgo a pasear por los montes, ¡por si acaso! ¡Qué miedito... y qué gusto!



ALz.


sábado

Río de sentimiento





"En nosotros existe un río de sentimiento en el que cada gota de agua es un sentimiento diferente y en el que cada sentimiento necesita de todos los demás para existir.

Para observarlo, basta con sentarnos a la orilla del río e identificar cada sentimiento a medida que sale a la superficie, avanza con la corriente y desaparece."

Thich Nhat Hahn




domingo

Silencio que habla




No contestar también es una respuesta. Pero prefiero que se tomen la molestia de decirme que no. Dice mucho y bien de la persona que tienes delante. Sobre todo si te dicen el porqué.



(Y a otra cosa, con alas de mariposa.)

Alz.

miércoles

Decisiones








 «Tomar decisiones difíciles hará tu vida más fácil, tomar decisiones fáciles hará tu vida más difícil».



Bernard Hiller.





viernes

El origen de todo



L'origen de tot plegat.
 







Abajo, "El origen del mundo", de Courbet, y arriba, el no tan conocido, "El origen de la guerra", de Orlan.

El origen de todo, junto.

miércoles

Sex art









La íntima relación entre el sexo y el arte.





El cuerpo humano ha sido y es uno de los principales motivos de los artistas de todas las épocas, etc. etc. Sin embargo, hay demostraciones de exquisito buen gusto, y... algunas de mal gusto. ¿Cómo lo ves? Porque verlo... ¡lo has visto! ¿no?


jueves

Hestío.




Hoy volvía a casa en coche, un poco cansada, era el crepúsculo. Debí pararme a hacer la foto de la luna llena tras el Puig de Missa, hubiera vuelto más relajada, pero no. Me esforzaba en olvidarme del tráfico lento e insoportable de la tarde, dejando un largo trecho hasta la tortuga delantera, entre la larga cola que me proseguía, y distraer los ojos en el paisaje. Es precioso y apenas disfruto del mismo cuando voy sola o conduciendo. Si puedo, acelero sin darme cuenta, sumida en mis pensamientos o en la música.

Entraba en la recta que da a mi casa, deseando llegar. De repente me sale un coche de esos sin carrocería desde un hotel a la izquierda, sin luces, y se sitúa en mi carril. Le hago llametadas con las largas, pero el tío no se entera y sigue de frente hacia mí, acelerando. Después de soltar un improperio, al final me tengo que quitar yo, porque el tío seguía a la izquierda. Le pito, y al final se entera. Cambia de carril. Menos mal, pienso yo. Casi tengo un choque frontal con un inglés acabado de aterrizar. ¿Podrían explicar los alquileres de vehículos a motor que aquí circulamos por la derecha?

Esta es la historia cotidiana de cualquier pueblo de veraneo. Se nota que ha llegado el verano. Cuerpos con poca ropa, y cerebros con menos neuronas que ropa. Ya cansa, pero a mí tuvieron la virtud de asustarme y casi me matan. Eso sí, en grado de tentativa.

ALz.






lunes

Una mañana






Me desperté sobre mi cama tras un sueño tranquilo y ví que me había convertido... 

...¡en la persona que siempre había sido!



ALz.

sábado

Me dio un beso





Y me quedé de piedra.


ALz.




Serie "Oquedades" Óleo trabajado con paleta sobre tela. 80 x 63 cm.

Hablar cuando se quiere





¡No me ayudes, por favor!  Es todo lo que ella me hubiera debido decir, y no hubiera sido necesario dar más razones. Pero no lo hizo, y nada presagiaba el desenlace. No hay tarea más estéril que intentar ayudar a quien no puede o no quiere aceptar tu cariño.

Me subí al avión con una maleta llena de ropa cómoda de trabajo y unos billetes de vuelta; iba a cuidar a mi querida enferma y atender su hogar; por unos días sería sus brazos y sus manos para todo lo necesario y pronto la traería a mi propia casa para reposar y recuperarse a la orilla del mar.

Pero ella, de nuevo, no habló. No osó decir a los suyos los planes que habíamos convenido para su convalecencia, y mi sorpresa fue encontrarme con un total desconocimiento y rechazo de mi ayuda, y hasta de mi presencia, por parte de esas personas. A las pocas horas de llegar tuve que marchar.

Teníamos asuntos antiguos que aclarar en el momento propicio. Hablar cuando se quiere es sencillo,  excepto cuando desde la cuna nos han enseñado a callar y no amar, imponiendo la distancia y el silencio, perpetuando los sentimientos heridos entre los nuestros. Triste e inútil aprendizaje.

No hemos vuelto a hablar desde entonces. Hablemos. Sobran los perdones cuando faltan las palabras.




ALz.



viernes

Agamia






El amor como rol es un invento de la sociedad para perpetuar sus esquemas productivos y reproductivos. Perseguimos esa meta que el mundo nos presenta como buena y deseable: el amor  junto con un proyecto de vida: la familia feliz. El sistema operativo FF se compondría de hombre, hembra, y a poder ser, la parejita.


Una buena comida de tarro que comienza desde la niñez con la socialización; en casa, en las escuelas,  en las pantallas, en la publicidad, en la política, en las religiones. Funciona a base de bien. Salimos de la infancia con una idea perfecta de cómo debe ser nuestro particular mundo, y el resto de la vida estará consagrado a conseguirlo, con mayor o menor fortuna. Una vez operativa en nuestro cerebro la aplicación psicológica FF, familia feliz versión siglo XXI punto cero casi todo el trabajo estará hecho. Luego se irá actualizando automáticamente, con la evolución de los tiempos y la ayuda de los correspondientes mensajes de refuerzo que afianzan el deseo. FFsXXI.v1.0.

Se supone que así aseguramos la supervivencia pacífica de la especie. Educación constante y omnipresente a mentes maleables en perpetuo desarrollo. Creencias  culturales se nos aparecen como ínsitas en la naturaleza humana. (Y luego nos sorprendemos de que otros pueblos piensen y hagan diferente; o sea: peor.) Así se dominan las personas desde todos los aspectos posibles, de las normas externas hasta el fuero más interno.  La vida íntima ordenada. Sometida. Y estaremos dispuestos a perderla por perseguir esta meta. Muchos todavía no se han enterado.

Inconscientemente, todos colaboramos en esta programación. Con pocos años ya sabemos a qué aspiramos en la vida: a la FFsXXI.v1.0. Aunque no lo consigas, aunque no lo puedas mantener, en busca de ese ideal ordenarás tu existencia. Hacia la creación de tu propia familia sustentada en el amor que sientes por otra persona.

Tendrás éxito alguna vez o por algún tiempo, tal vez no. En el mejor de los casos, esa pasión ocultará la realidad de la persona que verás una vez aquélla haya desaparecido. Te herirás a tí mismo queriendo a quien no te corresponde, perdiendo el tiempo y las fuerzas en el intento. Te dejarás querer y atar por quien no deseas, sintiendo asco de tí mismo. Intentarás mantener una convivencia que te daña o no te satisface. Siempre en busca de esa coexistencia libre y consentida.

Si en soledad, sentirás que te falta un trozo de alguna naranja que anda perdida por ahí. Y cuando halles el Amor y vivas el alto fin referenciado, es posible que con el tiempo te des cuenta de que no encuentras ahí lo que buscabas: un modo de vida que te haga simplemente feliz. Y lo que es peor, que puede ser que ya no sepas cómo, o que nunca más lo alcances: ni lo uno ni lo otro.

Justificarás tu libre albedrío introduciendo múltiples variables, preferencias e intereses a la hora de crear o sustentar el tipo de relación que el programa te permite. Algunos podrán incluso crear una  nueva actualización de éxito del programa FFsXXI.v1.1. Pero tu criterio no es libre. Cuando te salgas del sistema operativo FF, por ejemplo con otra orientación personal vXY/XY,  vXX/XX/XX o vZ, verás que es normal sufrir la persecución social y hasta el rechazo de los tuyos. Te sentirás de nuevo como el rarito de la clase. Lo diferente se expulsa del sistema. Adiós.

Habrás desperdiciado el tiempo de nuevo jugando a un juego con una reglas que no son las tuyas ni las compartes ni las comprendes. Y es lo único que en esta existencia, no nos podemos permitir el lujo de perder. Ante el tiempo, nuestro asesino, -curvo, cíclico-, considera la agamia como una alternativa muy viable para volar en nuestra existencia.


Alz.





domingo

Madre







No hay más que una.

Aunque algunos tienen la desgracia de tener dos. O la suerte, según se mire.

Y otros, ninguna. Buscan la madre y ya no está. Se ha ido al cielo. O al infierno.

Un día, la madre eres tú. Y como tú, ninguna.

De nuevo, madre de, sólo hay una.


ALz.