miércoles

Vuela






A tí que no sé cuán lejos estás y sin embargo te hablo,  te escribo y te pienso, todos los días. ¿Acabas de pasar?

Hoy casi me lleva el viento. Pero me da igual, y no me resisto, y me gusta; veo las gaviotas dejarse llevar, jugar. Volar. Volar al este y más allá, más al este y planear, y volver a pasar ante mis ojos envidiosos, anhelantes de libertad, de sol, de luz, y de paz. Y ponen luego rumbo al oeste y llegan lejos, muy lejos, y allá donde se agota la corriente dan media vuelta y planean, de regreso, tierra adentro, ante mi paso. Hoy sé que me amo.

Ellas. Juegan en el aire, danzan en el viento. La expresión más bella, la viva imagen de la libertad, para mí tiene forma de ave blanca que vuela. Sus alas largas se curvan y se extienden, ante este ocaso que yo te dedico a tí.

Y así lo hago, porque en tí pienso,  mientras observo las nubes como costillas blancas sobre un cielo azul intenso. Y en el horizonte, ya amarillean los grises, que yo espero, para disfrutar de este momento. Y cuando el cielo se ponga naranja me pondré inevitablemente a fotografiarlo, atesorando imágenes del ocaso, la belleza extrema de esta tarde de tormenta.

No quisiera parecerte cursi, porque es así exactamente como lo siento y lo voy dictando; extrañamente asombrada ante este cielo que se me viene encima y cobra vida, luz y rosas por momentos. Sigo leyendo.


ALz.

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