viernes

Comer con mis amores





Otro viernes de otoño.

No hay nada mejor que comer con mis amores.

Que sepáis que en mi corazón siempre seréis mis chicos aunque os hagáis viejos muy viejos.

Os quiero, ¿vale?

Alz.


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lunes

Mentira








—⸘Perdóname, me voy, no estoy bien‽ —No sé ni cómo decir esto, por eso me tengo que ir. No es que no quiera hablar. Es que no quiero que tú hables más, para qué—.

Me encuentro sobrepasada por un cierto malestar, como un mareo repentino, y mejor me voy. Ya a solas, siento un escalofrío que recorre mi espalda desde la base misma de la columna y desencadena como una descarga de electricidad en mis hombros porque sé; que me estás; mintiendo. Me estremezco; me abrazo estrechando fuerte mis brazos buscando consuelo en mi interior. Y no lo hallo.

Creo que preferiría no haberlo sabido, pero desde este preciso momento soy consciente de que me mientes y yo te observo hasta en los más nimios detalles cuando me respondes y tú me hablas en apariencia como siempre pero yo sé que no porque no me miras y cuando me miras no pestañeas y te has acostumbrado tanto al engaño que ya es tu natural yo sufro indeciblemente pero ante tí disimulo mis sentimientos porque no quiero que tú; sepas que; yo lo sé. Pero lo sé y eso no puedo cambiarlo.

Sé que piensas que es bueno para mí que actúes así, sé que crees que me proteges si me mientes y por eso que me dices cosas que no son, para que yo no sepa lo que pasa, para que sea más feliz a tu lado de lo que soy. Pero no soy feliz y eso a tu lado no puedo cambiarlo. Sé que nunca me confesarás la verdad y yo que la sé quiero llorar si es preciso, llorar pero tras ello vivir en libertad.

ALz.

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viernes

Contigo puedo cantar




Me gusta porque contigo puedo cantar. Y canto,

y me dices cantando, —sin que el rubor asome a tu piel—

cosas que nunca antes nadie, nadie,

nadie,

había dicho para  jamás.



Dí que me quieres, mirándome a los ojos y yo,

y yo me lo creo todo,

todo lo que cantan tus canciones

y a mí

me hace in-con-men-su-ra-ble-men-te feliz,

porque por mí

eres aquel que me imagino,

aquel que me añora, el que no duerme;

aquel que en su cama me extraña y me siente.



Él.

Aquel que por mí no vive,  y el que mi cuerpo anhela y desea.




Y tú, amigo, tu boca, —aunque no sueñes conmigo—

canta, y me haces cantar, y yo canto contigo


palabras de amor, aunque no me ames 

yo las digo,

embriagada en la cadencia de los versos

 me enerva tu respirar,  me transporta tu voz y

no me importa que no me quieras ni me idolatres.


Mi bendición son tus rimas

y dejar salir mi voz

y que me cantes el amor que yo ya no siento y

que me digas en un susurro —qué se yo—

que soy sólo tuya y yo

me lo creo y canto; aunque nunca lo he sido, yo así

siento la pasión de los poemas que ensalzan el amor.



Los poetas del amor y el desengaño que

prosan la pasión que yo ansío  y sentía y viví

recordando mi primer amor, amor que se ha ido sin retorno

y el amor que olvidé, y el que a mí me olvidó,

y el que amaba y a mí no me quiso;

y el que me amó y no quise yo.


Y el que a mi lado vuela —buscando otro lecho—,

y el que no se entera y el que no se atrevió,

por ellos yo desentierro mis recuerdos,

avivo mi esperanza,  elevo mi voz,

y enarbolo mi adiós;

por ellos,





Sueño

que canto y me siento de nuevo

enamorada —como una vez lo estuve— mientras tú me cantas y yo te digo:

—Cántame, porque contigo puedo cantar, y canto

amor.



Alz.




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Sara, glamour y contenida pasión.






miércoles

Estoy triste



—Estoy triste y ni mi en mi casa saben por qué.
—Tienes todo lo que querías. ¿Qué te falta?
—No es una cuestión económica.
—Uhm.... no me lo digas.... ¡te has roto una uña!
—Cuando se tercia eres tremendamente superficial  —dije altiva mirando a la cámara con mi mejor perfil— es una cuestión emocional.
—Pues si he de juzgar por la foto que has puesto diría que tiene que ver con el mar o que tiene que ver con un pez.
—Pues sí y no. Tiene que ver con la primera tormenta de septiembre.







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viernes

Locales locales





-Los locales de playa en mi localidad ya no son como los de antes.
-Pero a mí locales de ahora me gustan un rato más y además me parecen más sexys que antes.
-Eso debe ser por la gente guapa y con pasta que ronda por allí.
-Si tu lo dices será por eso.
-Lo que yo digo es que ahora todo es glamour, tienen almohadones y lounges; hay todo tipo de sushi, crudités y girasoles; por no hablar de los jóvenes y bien parecidos asistentes casi desnudos y... sobre todo todo, lo que me encanta es que puedes comer tumbado.
- No digo que me parezca mal, pero comer así es una guarrería, oye.
- Y estas decoraciones que se parecen más a un salón de casa que a un quiosco de playa, si no fuera por el idílico paisaje, puedes llegar a encontrarte como en casa, lo que aquí te clavan y en casa no te dejan comer en la cama desde... uff.
-Ja ja, a mí nunca.... ¿y a ti desde cuándo?
-Bah, a mí.... hace cantidad de tiempo que no como tumbado, uhm... recuerdo algún que otro desayuno de novios, pero eso no cuenta ahora porque aquello más que comer era mermelada con sexo mañanero... y el café siempre lo tomamos frío....
-Sigue, sigue, qué interesante.....
- No te hagas ilusiones, hace tanto tiempo de lo de la mermelada... que ya casi no me acuerdo... más que de las migas de la tostada rodando después entre las piernas y de un café que me tiró encima....
- Como siempre acordándote del lado malo, si serás jili...
- Yo... comer, comer, lo que se dice comer, creo que no como en mi cama desde una vez que estuve enferma cuando era una niña pequeña y creo que tenía fiebre porque vino el doctor a casa a visitarme y recuerdo que mi madre me hizo levantar antes para cambiar las sábanas...  pero luego no me dejó levantar a la mesa y me hizo comer en la cama y... uff, te sabría decir qué me dio, sopita blanca de pescadilla con una patatita, que me supo horrible allí encamada...
-¿Todavía lo recuerdas?
-¡Ay! qué tiempos, qué tiempos...
-¿Y si nos vamos a comer en las camas de la playa?


Muere o pierde





En la vida real el protagonista muere o pierde. Y en las novelas, el protagonista casi siempre gana, pocas veces pierde y a veces se casa. Eso pensé mientras leía Tienes que contarlo a la hora de la siesta imposible un día de verano. La historia de una periodista que desenmascara una trama para la adquisición de datos personales con fines de espionaje.

Aparte de quitarme el sueño, me hizo elucubrar sobre el uso que alguien hará de las informaciones que sobre nosotros pululan en la web, de las intimidades que subimos a las redes sociales, de las opiniones que vertimos a los medios, o del contenido de los blogs, pongamos por ejemplo.

Mueren personajes secundarios, y el peligro acecha a la protagonista hasta el mismísimo final, pero es un alivio que la ficción tenga un final feliz. Te deja con un buen sabor de boca, como las películas americanas. Pero yo me imagino la misma historia con otro final. 

Pierde: opción real como la vida misma: la periodista investigadora es despedida por meter las narices donde no le llaman y tratar de impedir un turbio negocio del dueño del periódico. Es lo mínimo que le podía pasar, a la puta calle por husmear. Después de esto, a cobrar el paro seis meses, y a buscar trabajo en otras redacciones, que ya estarían aleccionadas en su contra, con lo cual lo va a tener difícil en lo sucesivo. Desenlace: el destierro laboral del protagonista.

Muere: opción toma cruel realidad: la periodista es brutalmente asesinada por el brazo ejecutor de los intereses económicos en juego. Por cruzarse en el camino del hampa o de la cía. Narraría cómo maneja la situación, sin diálogos ya... ...como si yo pudiera leer directamente el pensamiento de la periodista. La novela terminaría abruptamente, como termina la vida, dejando de pensar, con la página a medias, la frase inacabada...

La vida sigue cuando mueren sus protagonistas, pero las novelas se terminan cuando ellos acaban. En la vida real el protagonista que osa desenmascarar al jefe o al poderoso de turno, pierde el trabajo o muere.



(*) Tienes que contarlo, de José Sanclemente.

domingo

Saber lo que se sabe







¿Cómo sé que sé si me callo? 

¿Cómo sé lo que pienso si todavía no lo he dicho? 


¿Cómo sé que me escuchas si no me respondes?


Es posible que yo pueda saber sin decirlo, pensar sin expresarlo, pero si para mí no pienso sino en imágenes que no traduzco en palabras, sentiré lo que siento, pero ¿cómo sabré lo que pienso? 

Existo. 

Sé que pienso, pero no sé si entiendo la intimidad de mis pensamientos. Velas extendidas. Creo que no sabré lo que pienso si no te lo digo, como no sabré que me escuchas si no me contestas.


Escribo esto para tí hoy, para que ambos sepamos lo que pienso al leerlo aquí escrito. Para que yo sepa lo que siento y tú comprendas mis sentimientos. 

Existes. 

Para ofrecerte fragmentos de imágenes como ventanitas al mundo interior de mi pensamiento. Textos y sentimientos de colores. Sólo sé que ves pero sé que nada sabes. 

Insiste.

Así que estoy aquí para eso, ahora lo sé, para saber lo que pienso. Velas recogidas. También para pensar sobre lo que siento. 

Cada pintura me inspira un sentimiento, me trae un pensamiento. Y cada sentir se traduce en una imagen. Cada vez diferente. 

Pienso.

Lo que sé queda dentro de mí y no sé si lo sé. En inconsciente singular. De nada me sirve si tú no lo oyes. Para elevarlo a la consciencia, lo digo. 

Escucha. 








ALz.





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jueves

Para mí el verde




Estoy verde.
No como verde.
La cortó verde.
Me siento verde.
Construído en lo verde.
Este asunto está verde.
Adoro el verde.
Eres un verde.
Viva el verde
Hecho en verde.
Está con los verdes.
Todavía no está en verde.
A mí los verdes!
Venderse por un par de verdes.
Ponerle verde.
Darse al verde.
Yo las como verdes.
Escribo verde.
Polisemia verde.

martes

Publicitarios engañosos







Estos estafadores de la publicidad son como marcianos. No se comportan como la gente normal. Cuando te dicen a la cara las cosas más desagradables tienen el rostro encendido de felicidad. No emplean más de sesenta palabras y se expresan en frases que nunca pueden tener más de cuatro palabras. Su discurso es la unión de tres términos técnicos que no entiendo y una o, como máximo, dos ideas absoutamente primitivas. No sienten absolutamente ninguna vergüenza y no tienen el menor complejo de inferioridad. Esa es precisamente la prueba de su poder.

(M. Kundera, La inmortalidad)

lunes

El viento sur





Agosto y la calle abrasaba. 
Para qué quiero tu aire, si me quema. 
Para qué quiero tu viento, si me ahoga.

*

La heroica ciudad dormía la siesta. 

El viento sur, caliente y perezoso, empujaba las nubes blanquecinas que se rasgaban al correr hacia el norte. 

En las calles no había más ruído que el rumor estridente de los remolinos de polvo, trapos, pajas y papeles, que iban de arroyo en arroyo, de acera en acera, de esquina en esquina, revolando y persiguiéndose, como mariposas que se buscan y huyen y que el aire envuelve en sus pliegues invisibles.

(Como Clarín inicia La regenta)






sábado

Ayer




Me parece que fue ayer pero no. Hace ya tantos ayeres de aquel entonces contigo, amor, que soy otra y sin embargo soy la misma de antes. En el mismo sitio. En el mismo momento. Recuerdo que llegué cansada y con mucho frío a casa y tú me acogiste en tus brazos de camino al sofá. 

Una de las primeras noches, gélidas, de invierno, y tú me mirabas con tu dulce mirada gris enamorada. Me descalzaste y posaste mis piernas en tu regazo. Te frotabas las manos y exhalaste lentamente en tus palmas todo el aire cálido que albergaban tus pulmones y tus manos devinieron curativas.

Cuando tomaste mis pies como témpanos en tus manos -transformados en un cuenco ardiente y protector-, el aliento y el calor comenzó a volver paulatinamente a mi ser mientras tú me dedicabas unas caricias largas y pausadas, como olas que subían por el empeine, como pellizcos que buscaban la sangre en los talones; y tu atención iba de lado a lado, de más arriba a más abajo, y te empeñabas en ejercer la presión en unos puntitos imaginarios bajo los tobillos y de nuevo buscabas a los lados y hallabas y allí te centrabas, rompiendo mi resistencia y luego volcabas tu pasión más abajo, sabio puñetero, y yo me desvanecía ante tus ojos felices y mi desvarío de placer llegó al acercar los dedos a tu boca soplando, besando, uno a uno, mordiendo, estirando y retorciendo y mojando en tu saliva mis pies y yo perdí la noción del tiempo y el conocimiento y todo mi ser y desperté cuando tus besos buscaban mis corvas y tus manos en mis caderas el amor...

Y luego dormí largamente hasta que cayó el atardecer sobre el paisaje y ya ves, hoy sólo tengo tu recuerdo y la capacidad de soñar...

lunes

¿Diga?



-¿Sí?

Muy bien guapa, qué sorpresa, ¿y tú?

Ah, sí..

Ha ha ha

Claro, claro...

Comprendo, ya sí, pero...

Ya, ya...

No sé si podré...

Si no es por dejarte sola...

Bueno, es que tengo cosas que hacer

No te digo que no quiera, cielo

Ya, ya

Bueno no sé

Ya ya lo intentaré

Descuida, que te llamaré

Yo también muá


-Jo, que pesaíta tu mujer

(cualquier día te devuelve los cuernos)










sábado

Carta al enemigo




Sí, esta carta va dirigida a vosotros: A mis queridos enemigos, seguidores ocultos de este blog, para que cuidéis celosamente de mi salud, y advertiros que también yo os puedo hacer pupa. Si tú que me lees, que seguramente no estarás incluido entre esa gentuza, no estás interesado en una historia de gánsters, puedes dejar de leer ahora mismo y dedicarte a mirar la pintura en rojos y carmín de granza, del color de la sangre fresca, lo cual sin duda es más sano y estimulante y cómo no, comprarla. A menos que la curiosidad te pueda, en cuyo caso sigue adelante, pero yo no te puedo facilitar el guión ni los pormenores. 


XXXXXXXPERDONAXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXES
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXLAXXXXXXX
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXSEGUNDAXXXX
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXVEZXXXXXXXXXX
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXQUEXXXXXXXXXXXXXXXX
XXXXXXXXXXXXXXXXXXCENSUROXXXXXXXXXXXXXXXXXX
XXXXXXXXXXXXXXXXESTOXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX
XCREOXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXQUEXXX
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXLOXXXXXXXXXXXXXX
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX
XXXXXXXVOYXXXXXAXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXDEJARXXXX
XXXXXXXXXXXPARAXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX
XXXXMIXXXXXXXXXXXXXXXXNUEVOXXXXXXXXXXXXXXXX
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX
XXXXXXXXXLIBROXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX


Después de todo esto, la decisión que se me planteó era cometer un delito y "conservar" el trabajo, exponiéndome a ir a la cárcel por ello,  o negarme a delinquir y perder el trabajo e ir a la puta calle por ello. Yo te digo que no hubo dilema. Entre ir al trabajo y quizá a la cárcel o irme a la calle y quizá al paro, elegí la libertad. 

Mis queridos enemigos, ya os puedo llamar así, ahora que os habéis quitado la máscara de la sonrisa y me habéis pegado la puñalada trapera a la vista de muchos con más miedo que yo que se quedaron temblando. ¿No se os cae la cara de vergüenza de pedirme amistad en las redes sociales? Debéis estar de broma pero yo no bromeo, grandísimos hijos de puta. ¿Por qué queréis seguir mis pasos, mis actividades, mis publicaciones y mis comentarios? Está claro que no es para interesaros por mi curación, ni para mandarme cariñosos recuerdos ni para hacerme un favor. 

Sois unos cobardes, quedó escrito cómo me tirásteis la piedra e inmediatamente salísteis corriendo para que los demás cargaran la responsabilidad. Y ahora pretendéis que yo os facilite el vigilarme desde la distancia. Pues yo os digo que a partir de ahora cuidad mucho de mi integridad física, y rogad porque no me pase nada más. Durante años alguien que me aprecia conservará las pruebas. Además no vais a encontrar por dónde pillarme. Soy una persona honrada, y a mucha honra.







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El calor es amarillo




No hay color que describa mejor lo que siento: calor. 

He meditado hasta el fondo en mis sensaciones, 

he contemplado los pequeños cambios que se producen en las profundidades de mi cuerpo

y en la superficie de mi piel.

He buscado el placer del ejercicio físico y en los cambios que siento.

Confieso que me ha gustado

observar los ríos de agua que corren por mi frente hasta chocar y desviarse con los pelos de las cejas,

Sentir las gotas que descienden hasta mis pestañas y que ciegan momentáneamente mis ojos,

Un esfuerzo más, 

Siento los chorros que se juntan y corren espalda abajo y me gusta,

Y me falta poco para llegar. Tengo que acabar esto hoy. 

Y siento sentía y gozaba

el sudor que baña por entero mi piel y el poder observarlo

y... cuando cierro los ojos, 

el color del calor es amarillo.








Óleo sobre lienzo. Detalles en grado intenso de acercamiento.

Dedicado a los atletas cotidianos en nuestros juegos habituales de verano.


viernes

Hoy




El sol saliendo me ha encontrado creando,
el sol poniéndose me ha cogido trabajando.



miércoles

Mirar es mi alimento



Qué es lo que me gusta más cuando voy navegando cerca de la costa. Pues mirar, mirar, y mirar. Los reflejos de la luz en las aguas poco profundas. Cómo se adentran en el mar las lenguas de roca de la costa. Las sucesivas capas y derrumbes pétreos y los pliegues geológicos. Las cuevas y guaridas batidas por las olas. De repente una sombra oscura se acerca a escasa distancia, me mira como saludando y se sumerge rápidamente, obviando el hilo. Pasa largo rato antes de que pique algo que poder echar a la cazuela. Hola, tírame una defensa, que me quedo buceando por aquí. Mirar es mi alimento.

lunes

Juzgar




Hace tiempo que no juzgo a nadie. Sé que cada vez que juzgas a un ser humano no le defines a él sino que te defines a tí mismo, como alguien que necesita etiquetar a otras personas. No le convierte en aquello de que la acusas, sino que a menudo desvelas tus proyecciones. Ni juzgo ni critico: a mí me da igual como seas, todo esto es problema tuyo.

Por eso mismo, no me gusta ser juzgada por mis allegados. Serán las personas que más me conocen, pero incluso ellos me malinterpretan a menudo. Creen que pienso no lo que pienso, sino lo que ellos querrían que yo pensase. No me siento reflejada en sus pensamientos.

Me es indiferente ser criticada por los conocidos. De una forma u otra me han llegado cosas que algunos y algunas han dicho de mí y los nombres de estas personas. No son ciertas, y algunas me dan risa. No sólo definen a quien las ha dicho, sino que se han dicho con una intención de beneficiarse a sí mismos a través del desprestigio de los demás. 

Me gusta tratar con personas que me aceptan como soy, que no me juzgan, que no me critican. Que me escuchan, que hacen un esfuerzo por comprender lo que les digo, por sentir lo que siento. Así son mis amigos. Y así son otros que no siéndolo verdaderamente, son como amigos para mí y tienen tienen mi consideración y confianza. Va por ellos. 









sábado

Sucedió de noche




Sucedió como suceden las mejores cosas: sorpresivamente, sin pensar.  Recordarás, amor, aquella noche del concierto. El primero y el último día que te ví. El sushi, el ribera, el perverso juego entre los dos. Bailé, bebí, reí.





Hubo un momento en que veía doble. Te perdí.  Pero no.




Te sentía junto a mí.




Acabamos así, como se debe acabar. Bailando juntos, muy juntos. O no sé si es así como se debe empezar. Sólo sé que la noche no tuvo final.













miércoles

En rojo y rosa







Hoy me sentí y viví en todas las tonalidades de rojo y de rosa en un lienzo, inmenso, aderezado con trazos de un fondo negro, casi negro. El óleo iba dibujando volantes en cada capa de pintura que depositaba, como el flamenco dibuja con las música y el movimiento el arte en el aire. Incansablemente. Pasión no exenta de ternura con un halo de tragedia. Como la guerra. La posibilidad omnipresente de la muerte es lo que da la grandeza a la vida. Mañana todo puede acabar en rojo y negro. Pero hoy me lanzo al naranja, al colorado, al magenta, al amarillo, al rosa, al rojo, a todos los rojos del universo. Y los mezclo entre sí para hallar rojos nuevos. 

He aquí un fragmento de la obra, que tardará en secar, calculo, cerca de un año. Sin embargo, está destinada a marchar de mi lado, la entrego con ternura. Mi amor ha sido breve pero de corazón, como corresponde a una pasión de verano. La semana que viene conocerá una nueva casa y un nuevo amorío.




Rojo y rosa es, también, el nombre del último trabajo de uno de mis músicos favoritos, Agustín Carbonell. He aquí un fragmento de su obra ajustado al sentir presente de la pintura.






lunes

Borrón y cuenta nueva





Cómo hacer borrón y cuenta nueva. Sólo que esta vez, de colores.

Comenzando desde el principio.





Disponiendo los colores elegidos sobre la paleta.

Nada de negro. Cero de gris.

Hoy esto va a ser tan dulce como el pastel, tan blanco como el merengue.

Cuenta nueva.

jueves

Crear refleja sentimientos






Cuando hablo de creación hablo de cómo se refleja en un papel, en una tela, con lápiz o con pincel lo que se lleva dentro. El resultado es la plasmación en una obra de los pensamientos, de los sentimientos.



El que escribe y el que pinta comparten una misma vía de salida con la que expresar su mundo interior: las manos. El instrumento de que se sirvan no importa. Importa hacerlo; importa lo que se hace.



Los dedos se convierten así en extensión del cerebro y el temperamento en motivación de su acción. Sin sentimientos no hay creación, algunos la facilitan y otros cercenan la expresividad. Las mejores creaciones son fruto de una mente repleta de vivencias que luchan por expresarse.



Hay algo dentro de mí que quiere salir. Expresarlo es tal que una necesidad y su falta es dolorosa. No hay oda al nirvana creativo. Es preciso sentir, es preciso vivir.


Siempre existe, en el circulo cromático de los sentimientos, el que pugna por salir vestido con sus propias tonalidades. Subjetivas pero al fin compartidas. Quien ve siente la experiencia estética, pero quien crea vive la experiencia extásica del color.

ALz.



lunes

No haces nada. Lo ves ya hecho, y está hecho.




¿Piensas que si repites y repites mil veces la palabra imposible las cosas difíciles te resultarán súbitamente más fáciles?



Ilusiones, Richard Bach, 1977.

viernes

El presente


El presente
Es el aquí ahora.
Es un regalo.









ALz
(2012, técnica mixta, fragmento)

martes

Algo para tí


Voy a preparar Algo para tí lector, amigo, desconocido. Una historia que construiré en los próximos días, iré buscando imágenes, desgranando palabras, hilvanando deseos...

Elijo, entre mis imágenes, aquéllas adecuadamente inspiradoras, las sutilmente evocadoras, las indefectiblemente provocadoras...

Dame tiempo. Debo pensar, debo cerrar los ojos y ver, creer, crear, dame mucho tiempo o que el tiempo pase hoy muy despacio.

viernes

Vamos a hablar claro



Esto es para lo que es. El propósito de estos posts es compartir con vosotros el fruto de mi creatividad. Fotos, pinturas y textos. A veces buenos, a veces no tanto. Exhibo lo que me gusta. Pinto lo que me sale del alma. Escribo lo que me apetece. Y me gusta saber que compartes mi gusto. Al fin y al cabo, no escribo sólo para mí y mis pinturas también son para la contemplación ajena.

Si pensáis que encontraréis en estos blogs parte de mi trabajo, ya os digo que no. Algunas opiniones, cierto; compartir lo que se piensa implica la emisión de juicios de valor, arriesgándose a que no se comprendan o compartan. No es lugar para pleitos. Los temas que llevo son materia reservada para mí, para el juzgado y para los interesados. No es este el lugar de poner ciertas cosas. Ni yo lo desearía ni vosotros lo resistiríais.

Si creéis que pondré aquí a qué dedico el tiempo libre, vais aviados. Ni mis fiestas, ni mis cócteles puesta de sol, ni discusiones con amigas, ni mis bailoteos dj ni mis paseos luz de luna ni mis deportes ni mis sudores ni mis amores. ¿Fotos personales? Vade retro. Nada de eso va aquí.

Si alguien espera que cuente aquí mis problemas va apañado. Por supuesto que tengo, ¡como todo el mundo! Por supuesto que he sufrido, como todos, ¡unos más que otros! Pero no es lugar para esto, no voy a explayarme ante una multitud de personas desconocidas, ignotas, remotas, contando mis éxitos o mis fracasos, como si ustedes no tuvieran bastante con los suyos. Es cuestión de respeto.

Vamos a hablar claro. Aquí, y en las redes, no nos engañemos, se ponen las cosas que uno quiere enseñar, el cara a la galería, asumámoslo, esto es como si estuviéramos en la plaza del pueblo. A lucirse, pero a lucir lo bueno, el vestido de los domingos y los zapatos de charol. Nada de sacar los trapos viejos o sucios, que se limpian tradicionalmente en casa. Nada de enseñar lo que tal vez mañana nos dará vergüenza ver. Claro que hay algunos exhibicionistas que, sin recato, muestran partes íntimas de su personalidad que a mí me parecen de uso restringido.


Cada cual hace el uso que considera oportuno de sus propios datos, para eso son de carácter personal. No comparto la divulgación indiscriminada de actividades, eventos, trajes, cotilleos, conferencias y opiniones; así no hacen falta ni redes de espías, con ver el muro o el time line de algunos es suficiente para saberlo todo, todo, todo. Por no hablar hoy de las consecuencias funestas de algunos alardes bienintencionados. Pero hay variedad de opciones entre mis conocidos y hay que aceptarlo. No he borrado a nadie todavía por más tonterías que comparta en red, no quiere decir que yo las comparta. Comparto la belleza, divulgo lo que me gusta.

Yo no te contaré mis cuitas. Ni tú, mi querido lector, eres mi confesor, ni mi psiquiatra ni mi psicólogo, en el caso de que tuviera, ni uno de mis íntimos amigos o acérrimos enemigos. O quizá sí, vete tú a saber quien andará por aquí a estas horas.... Entra para ver nuevas creaciones, entra para divertirte, entra para conocerme. ¿Cómo he dicho? ¿Es que a uno puede conocérsele a nivel creativo, a nivel intelectual? Ya lo creo que sí. Esta es la forma en que prefiero que me conozcas.

Alz.




martes

Ser una bruja


Vale. Ya estoy acostumbrada a que me digan que soy una bruja. Y qué. Uno de mis maridos, el tercero creo, me lo decía a menudo. Y ahora que recuerdo, mi ex-jefe (el segundo creo, cuyo nombre silenciaré), también. Y mis amigas, cada dos por tres. Eres una bruja, nena. Vamos a aceptarlo, no me importa en absoluto ser una bruja, como mi abuela y mi tatarabuela y quien sabe más allá, y ojalá tan buena como ellas. Y no me importa compartir lo que sé con algunas de mis mejores amigas. Todas las mujeres tenemos nuestros sistemas de trabajo relacionados con... digamos la magia blanca. Y algunas con las grises o las incluso negras. Yo siempre digo que creer crea, y cada cual utiliza las herramientas que tiene a su alcance para crear lo que quiere creer que sea. Entre otro tipo de trabajitos, hace muchos siglos que aprovechamos el solsticio de verano convirtiéndolo en un evento lúdico - festivo para atrapar duendes y hombres, echar unas risas y lanzar nuestros conjuros al aire ante los ojos de todo el mundo. Ahora hasta es moderno y eso y muy nueva era, pero yo de niña ya coqueteaba con los rituales del fuego y del solsticio sin que mi madre lo supiese. Pero es que ella nunca sabía nada, la pobre. No se quería ni enterar, como la famosa canción. Tampoco tenía demasiado éxito. Es que se aprende con los años, Aquí van algunas luminarias del reciente "evento" para ilustrar el post. No daré más pistas ni enseñaré más ingredientes, te los puedes imaginar (igual aciertas alguno). Prometo el año que viene, si mis colegas están de acuerdo, contar algo más de todo esto. Pero no os hagáis muchas ilusiones. Seguramente no querremos, cada cual tiene sus cuitas y sus cartas guardadas. No todo se comparte en esta vida.



viernes

Adios primavera



Aunque hace ya días que padezco de un calor insoportable para mi cuerpo más allá de las doce me encuentro añorando la primavera que se va, su luz, sus flores, su risa, sus verdes, su sol, el frescor de las mañanas.





Detalles de flor de almendro para despedir la primavera.


miércoles

Detalles


Lo último que he hecho trata de luces y sombras, habla desde las profundidades. Sólo que en este detalle no se vislumbran. Un poco de paciencia. Ah, me estoy enamorando de nuevo. Al otro ya lo olvidé.

lunes

Enamorarse




Ni me imaginaba que pudiera calificar así cómo me siento, lo confieso, ni que fuera capaz de hablar de esto pasando por alto el pudor que me induce a callar; pero me repondré y hablaré, haré como si estuviera aquí en soledad; si no lo pienso no lo digo, y si soy capaz de pensarlo voy y lo escribo, sin recato, sin avergonzarme, es eso y no otra cosa lo que me pasa.


Creo que me enamoro. Esto debe ser lo que me sucede; cada vez que emprendo una nueva aventura siento la atracción que acaba por convertirse en el eje, centro y finalidad de mis días. La palabra Enamorarse describe perfectamente el proceso por el cual me entrego casi obsesivamente al objeto de mi pasión, perdida toda voluntad de alejarme, de olvidarle, de dejarle.

No, no son mujeres ni hombres, son colores mis amores. Amores felices pero exigentes. Debo de volver a la obra aunque no lo quiera, aunque otros asuntos reclamen mi presencia, porque lo deseo más que a nada en el mundo y porque no puedo sustraerme a esa fuerza que me lleva a acariciar sus volúmenes añadiendo intencionadas capas de pintura, suaves como caricias, o enérgicas como bofetadas.

Mi voluntad desaparece porque vuelco mi entera atención a lo que me cautivó mientras lo iba conociendo, cuando lo iba gestando, cuando lo fuí creando, y sobre todo ahora, en permanente movimiento mientras dure el proceso que preveo largo, y que ocupa ya, recurrentemente, todo mi pensamiento. Es enamorarse en cada nuevo hallazgo.


Pintura (fragmento) y texto:
ALz



domingo

Como en mis sueños




Yo sólo miro, no tengo una historia que contar; la barca sí, pero calla, solitaria y obstinadamente abandonada a su suerte de modelo acosada por las miradas y objetivos de visitantes, artistas y turistas. Pero no hay tristeza en el abandono, en la destrucción de la obra del hombre, porque este estado incrementa su belleza.




Sin embargo, me trae recuerdos de años atrás, ciertamente dulces, siempre diferentes. Embarcación y sombrajos echados a perder en el camino que lleva a la playa. El resto, igual. El mar, la sal, la luz, como en mis sueños.

ALz.