viernes
El arroyo
El deshielo
Acuden a mí inmediatamente los arquetipos mientras observo el agua fluir desde las cumbres inmaculadas. La lenta pero inexorable transformación del elemento más preciado, que pronto va a perder su estado níveo para dar luz a las gotas que se suceden a cada tramo, se juntan, revolotean y buscan su camino alrededor de las piedras para correr de la mano pendiente abajo, aún siéndolo, es más, mucho más que simple deshielo.
Medito alrededor de los significados del nombre del fenómeno. De forma inmediata el deshielo representa vida para las tierras y el sustento para los seres que habitan los prados que ya verdean; pero aquí en lo alto, la actividad en el bosque sólo se revela ante el propio silencio: un aleteo, un trino, unos gorjeos contestados desde mi propia voz y respondidos después desde las copas más lejanas. Todo el resto es silencio, nada vive todavía, nada visible. La soledad se hace más profunda.
sábado
Yo lo sé
Sólo si pudiera narrarte
la belleza de lo que ví.
La inmensidad del mar,
lo minúsculo que me sentía.
Vinieron a mí, lo sé
Mi mirada vagaba perdida
entre una ola y la siguiente
mecida por las cuerdas de tu guitarra
Siempre es tarde, sonaba,
las ondulaciones se iban sucediendo
mientras yo las miraba pensando
Salió de las profundidades
y su saludo tuvo el poder suficiente
para hacerme inmensamente feliz.
No hay fumarola más blanca
ni ola más obscura en el mar
Ni soledad más profunda
que la existencial.
martes
Treballant
¡Enfeinats! Aquí se trabaja de lo lindo, estamos siempre atareados, esto es una cadena, un no parar. No hay crisis ni pollas para esto. A producir a toda máquina, que no nos vean estar quietos, que no podemos. Una arenga primaveral: en pie y vamos a dar ejemplo de actividad. Por fin se huele el calorcito, la cercanía de la temporada, la inminencia de la apertura. Estamos en pleno despliegue de actividad. Trabajando, trabajando, sudando, sudando, yendo, viniendo, estresándonos, divirtiéndonos. El dedo índice y el corazón secándose la frente, el pulgar acariciando el labio por su punto medio. La de cosas que hay para hacer, me encanta hacerme una lista e ir tachando cada día lo conseguido. Hoy he tachado siete, ocho, ¡nueve! Me encanta, me encanta tener para hacer miles de cosas y hacerlas a la vez o sucesivamente, no, yo las hago a la vez. Trabajando con las manos.
Atareados para abrir el negocio cuanto antes, instalando las recién adquiridas piezas, pintando los desperfectos, limpiando detrás de cada industrial que se va, repasando todos los aparatos a ver si funcionan por si acaso, negociando precios con los tenderos, haciendo los pedidos, eligiendo género, calibrando personalidades y habilidades y finalmente contratando personal, ay, las compras, siempre peleándose por un euro..., decorando con lo que sea bonito y barato, todo con prisa, todo ha de quedar listo para ayer. A resolutiva, no me gana nadie, ¿quizá tu?
En plena limpieza primaveral. En la oficina y también en casa, que ya toca. Quitamos el polvo y las telarañas de las alturas, del alma y de los rincones. Vaciamos y arreglamos los armarios para hacer sitio. Las cosas que no sirven, las tiramos fuera, fuera, ha de caber lo nuevo, ha de quedar espacio disponible. Los papeles, los ordenamos, es un lío pero necesario, vital. Los inútiles, los rompemos, los lanzamos. Nos deshacemos de todo lo que no importa. Adiós.
Punto aparte para mis flores; tierra nueva para dos de mis preferidas; para mi princesa, compré un tiesto precioso y carísimo que ocupa un lugar de privilegio en mi salón; abono para todas a discreción, agua y mucha agua y cariño.... Y las más bonitas de todas las flores del mundo para mí, las plantas que he visto nacer, crecer y vivir todo el año, gestando la maravillosa explosión de estos días.... ¡qué me gustan y me complace el verlas cada mañana!
Ni quiero ni hablar de la criba de la ropa; la que ya no nos vale, de la que ya no nos pondremos nunca, de la talla que nunca volveremos a usar, de la pasada de moda que nunca volverá, podría hablar años, pero diré que la tiramos o la plegamos y guardamos. Yo la regalo a las personas que la utilizarán de nuevo. Pero hay excepciones, porque a mí siempre me ha gustado jugar con los retales a las modistas, me gusta transformarla y darle una última utilidad en forma de labor de costura.
Así voy reciclando telas e hilos, haciendo mil manualidades, tejiendo jerseys, cortando pedacitos de tela, cosiendo botones, creando formas, acolchando corazones y flores, dulce el sonido del papel manila y yo jaboncillo en mano, hilvanando y probando, me pinché con un alfiler y una perla roja me recuerda que una vez soñé con una princesa costurera...
Y así va pasando la primavera.....
Imprevisibles
Los elementos y yo
imprevisibles, irresistibles, me rindo,
en ellos me miro, en ellos medito.
Después de la tormenta viene la calma.
Calma
Come away with me, Norah Jones
viernes
¿Tú crees en las casualidades?
¿Os acordáis del gato negro del post del poema? Siempre anda por aquí. Será una casualidad, pero no soy supersticiosa. Si me diera mala suerte cada vez que me cruzo con él, ya me habría muerto hace tiempo, pobre bicho, él no tiene la culpa de ser tan odiado en el barrio. Bueno, pues aquí de nuevo el guapo gato negro observando la puesta de sol, ya veis que le he cambiado el adjetivo... Yo creo que se ha comido el césped. Bueno, da igual el césped, yo todavía no me lo he comido a él.
Hablando de casualidades, una pregunta quiero hacerte, ¿tú crees en las casualidades? Esas cosas que pasan que parecen cosa de magia y que van marcando tu vida con una serie de coincidencias temporales acausales que van determinando qué camino vas siguiendo, o qué elecciones vas haciendo en cada momento determinado, ¿sabes a lo que me refiero? Pues eso. Hay mucha gente que les llama causalidades, no casualidades. Es decir, que piensan que todo tiene una razón de ser, algo previo, como si el universo o el destino o dios se aliara para favorecerte las cosas a tí. A mí me parece un poco pretencioso pensar que el universo está pendiente de mí, hay cosas de esta forma de pensar que me parecen bien, pero con este universo tan inmenso donde la tierra apenas es un grano de polvo yo debo ser poco menos que nada, pero supongo que si lo creyera viviría más feliz y confiada, qué le vamos a hacer, no me fío de nada salvo de mi misma.
Volvamos a las coincidencias temporales sin causa conocida, yo sí que creo. Dos cosas que coinciden en el tiempo, en el mismo momento sin que sepamos por qué. A mí me pasa muy frecuentemente. Y es raro, raro. son cosas de las que no puedo sustraerme. En el fondo me gustan. Disfruto de ellas. Es tremenda la sensación de necesitar algo y encontrártelo acto seguido aunque no lo vayas buscando. Es pensar en una persona, o simplemente necesitarla, y te la encuentras. Es necesitar un empujón un día determinado y de repente viene, o te llama una amiga y te da un aliento, un sentido a todo, una patadita por el culo, unas risas... también. Mis queridas amigas. Esto es lo mejor de todo.
Dicen que una persona se mide por la calidad de sus enemigos. Si es esto verdad, también lo es a sensu contrario, por la calidad de sus amigos. Yo tengo de todo, gracias a dios calidad es lo que no me falta, y sobre todo, grandes y profundas amistades.
Hay teorías que dicen que uno debe de ir dirigido hacia un objetivo, que lo principal es tener marcado el plan de vida, y que todos nuestros pasitos nos conduzcan hacia donde queremos ir. Otros, sin embargo, se relajan a la vida y deja que fluya a su alrededor libremente, sin un camino marcado de antemano, vivir y ser feliz, concentrarse en el aquí ahora, tipo zen. Y dejar que pasen las cosas. Obviamente entre el blanco y el negro hay muchos tonos de gris. Las coincidencias te ayudan a decidir, a relajarte en el flujo de la vida.
Ah, por cierto, a ver si coincidimos....... un ratito en un recodo del camino. No sé si tendremos que esperar a encontrarnos casualmente..... ¿Y si nos llamamos?
Bsss.
Alz.
miércoles
No quiero oirte más
¡Déjame hablar!
NO
Estoy saturado de todo.
De trabajo. De problemas. De crisis. De tareas. De política. De familia.
No me vengas con malos rollos. No quiero oirte. Cierra el pico ya.
(Salgamos a dar una vuelta)
Foto: compartida en facebook ¡qué buena!
sábado
La pintura y la regata
Comenzamos un nuevo proceso. De nuevo en el camino. La música que me inspira es On the road again. Woodstock, 1969. Una delicia vintage. Cada vez que comienzo algo nuevo me asaltan unos sentimientos muy especiales. Como quien comienza una nueva regata y le falta todo para llegar a la meta, no sabe si la alcanzará. Una nueva pintura, como la que ilustra este post. Verla comenzar por apenas unas líneas de lápiz que marcan la línea del horizonte, la silueta de los cabos y entrantes de la costa, y sin embargo, ser extremadamente meticuloso con las distancias, con las proporciones, con observar una silueta que habrá de ser perfectamente reconocible, exacta como en la carta náutica. Después, verlo transformarse cada día que pasa. Teñimos de gris o teñimos de azul. Un día luce el sol, pero al día siguiente las olas y el viento te dificultan enormemente la singladura. Observar el proceso. No ha sido tan divertido como imaginamos al principio. Hubo muchas dificultades, la naturaleza se alió para darnos caña, nuestros cuerpos se dejaron vapulear, respondían según lo previsible echando la hiel por la boca. Desde tierra mirar, ver cómo se adquieren los tonos originales del momento mágico en que fotografié la naturaleza espléndida del alba un día de primavera. En el mar, la lucha de los trapos a favor de los elementos era encarnizada. Cerrar el cerebro por vacaciones un rato. Contener la respiración desde la costa. Darle largas al raciocinio. Entregarse al color. Al oleaje. Al viento. Atrás quedó la última aventura, la última incursión en lo desconocido. Cada vez es nuevo. Cada vez es diferente. El aprendizaje incorporado a mis vivencias. Ha dado comienzo otra nueva aventura. Otro nuevo paso, y avanzando millas.
Banda sonora:
PD: Enhorabuena a los vencedores. Lo celebramos juntos.
jueves
Me vas a odiar por esto
Quizá tú. Él. O ella. Pero a mí me da igual. Ódiame, sí, no creas que me importa; al revés, me halaga. Antes lo hacías igual o tal vez más, pero lo callabas ante mí y disimulabas ante mis allegados. Hacías como que me respetabas, como que me querías, Y yo me lo creía todo porque yo sí creía, yo sí quería. Por fin voy a hablar. Necesitaba creerte. Eras mi droga como decía la canción de Roxy Music, ¿recuerdas? Hasta que me deshabituaron de tí. Sí, has leído bien; necesité ayuda, yo sola no podía, pero la obtuve. Soy como soy y no me importa si te gusta o no. Me da igual quien seas. Hoy no tienes cara para mí porque esta carta tiene muchos destinatarios.Tú sólo eres uno de ellos.
A partir de mi rehab, soy más yo que nunca y ya puedes hacerlo a cara descubierta. Dime y dí a todo el mundo que no me quieres, que me odias, que me temes. Que discrepas abiertamente, que me combates, que me quieres destruir. Que me quisieras hasta ver muerta. Dílo. Ahora no te atreves a que todo el mundo sepa lo cruel que eres, la mezquindad que anida en tu mente. Mi yo se ayer se doblegó ante las humillaciones, ante las manipulaciones. Mi yo que soy hoy se defenderá ante los ataques como antes no hice ante los golpes de tu mano y los huracanes de tu boca. Curé mis heridas, y no sólo las de mi cuerpo sino las que más duelen, las impartidas por quien amas, por quien confías, por quien debe cuidar de tí. Como antes tú. Cuando se me cayó la venda de los ojos me faltaron los pañuelos para secarlos.
¿Sabes qué he aprendido? Que quien no te ama te daña, quizá por simple maldad, y eso es fácil de soportar. No esperas beneficio de quien no te conoce o de quien no te aprecia, no esperas nada bueno de tus enemigos. Pero... ¿Te daña quien te ama? Pues sí, sin duda alguna. Esto es lo más difícil de aceptar. Quien dice quererte te quiere a su manera, y es capaz de hacerte mucho daño, consciente o inconscientemente. Y esto sucede por múltiples razones que pertenecen a una psique que no es la tuya. Sus desequilibrios mentales o sus neuras no tienen nada que ver contigo. No es mi culpa, no es que me lo merezca, ahora ya lo claro.
Qué pena me doy de la mí misma de entonces. Hasta que alguien me dijo: Tienes que contarlo todo, decir lo que te pasa y lo que estás sufriendo. Confía en alguien. En tus amigas, en tu madre, en tu hijas, en tus sobrinas, en tu familia. No es ninguna vergüenza lo que te está pasando. Hay muchas personas dispuestas a escucharte. Hay muchas personas que hacen de ayudarte su trabajo. Ya han escuchado a otras, saben qué hacer. Pero basta de lamentaciones, esto fue ayer.
A partir de ahora yo contratacaré porque me dará la gana. Hay medios para protegerme, para parar el daño y el miedo aunque deba pedir ayuda. Sólamente porque deba hacerlo, porque me apetezca. Para sentirme restituida de tanto daño, vengada. Como antes tú a mí, sin motivo, yo a tí como si no te hubiera perdonado todavía, como si me vengase. Dice la religión que eso no es bueno. Que perdone y que ponga la otra mejilla. Bravo. Eso sirve para restaurar la paz social, el amor fraterno, pacificar los pueblos, pero a mí eso ahora no me sirve. Yo quiero restaurar la paz en mi casa y eso pasa por que tú te vayas.
Vamos a comenzar aceptando que soy un ser humano con mis fortalezas y debilidades, virtudes y defectos, bondades y maldades. Reconozco que tengo una luz y que tengo una sombra. Una gran, fuerte y preciosa parte oscura. Sé que hay cosas mías que no te gustaban, que he querido ocultar de tus ojos para hacerme más buena ante tí y me quisieras, pero que seguramente ya habrás descubierto, y me han hecho peor a tus ojos y te ha dado pie para la manipulación y para el castigo. Las niñas buenas también reciben los azotes. Soy como soy. Lo que no me gusta de tí también forma parte del mí que me niego a ver porque te lo proyecto. Esto es lo que has hecho. Y lo que criticas en mí dice de tí, no de mí.
He aprendido y sé más que ayer. Pero soy tan yo, más yo que antes, que era medio yo solamente y medio tonta además. Al menos me siento más completamente yo. Te he dado una patada por el culo para que me dejes en paz y me he quedado tan fresca. Era tan buena chica, tan íntegra, tan desgraciada. Soy más feliz sacando a pasear la parte de mí menos buena, más real y más auténtica. Una parte dentro de mí de chica mala, mala reprimida, mala dominada. Me acepto así, me gusto como soy.
Tú sabes que no soy una buena chica. Pero que cuando soy mala soy más guapa.
You know I'm not good, Amy Winehouse en su plenitud.
Di no al maltrato psicológico.
martes
Vamos viendo resultados....
Este post es continuación del post dedicado al manchado de marzo. Ya veis como las chicas han ido empastando y ajustándose a la tonalidad del modelo, cada una con su estilo personal. Todas las pinturas, excepto una que es acrílico, están realizadas al óleo. Faltan solamente los toques finales, por ejemplo, algunos golpes de luz, que cada cual dará en casa.
Qué resaltaría del aprendizaje de estas sesiones, uf, hay muchas cosas, seguramente que hay que dejar de pintar con el cerebro para comenzar a pintar con los ojos. Eso quiere decir dejar de interpretar -usando la materia gris- para ver simplemente. Y bueno, han habido bromas y algunas otras frases memorables que ahora no quiero acordarme pero que las sacaré cuando vengan a cuento.
La última foto, una panorámica parcial del estudio. Este curso no haremos más pinturas al unísono. A partir de ahora cada cual trabajará en sus propios motivos, a su manera, incorporando a su pintura todo lo aprendido e igualmente importante, todo lo desaprendido, los malos hábitos corregidos. O al menos eso es lo que se pretende.
viernes
Tenemos algo que celebrar
La foto es de mi fiesta. No era mi boda ni la de nadie. La fiesta está hecha en mi honor y en el de unos pocos elegidos conmigo. Ésta es la foto de cuando la apertura de puertas, mientras la orquesta nos da la bienvenida y se sirve el cóctel de pie, en el vestíbulo.
Yo saqué el móvil para recordar el momento, en otras salgo yo, pero no soy el motivo de este post, estoy porque hice la foto. Me quedó preciosa. Sólo los que se sentían catetos no se atrevieron a sacar la cámara o el móvil, muertos de vergüenza y autosuficiencia, como si cada semana asistieran a una cena de gala en semejante escenario. Yo tengo asumido que no. A mí que más me da, si digo que soy de pueblo y lo llevo a gala, eso te permite hacer muchas cosas libremente sin temor al ridículo.
¿Qué iba contando? Ah, sí, que hice fotos al escenario, al menos hasta que pillé la primera copa, porque después ya no había manera, no había forma de dejar el clutch y no era situación tampoco el ponérselo bajo el sobaco, perdón, bajo el brazo. Manejar el móvil con una mano y beber con la otra ya hubiera sido demasiado. Así que entonces me dediqué a revolotear entre los asistentes, saludando y calibrando simpatías. Ah, y qué placer elegir las personas con las que compartiría la mesa. Si bien hubo allí libertad de emparejarse, lo normal allí era hacer dobles de la doble pareja.
Obviamente también hubo libertad de aparearse, pero eso vino después. Apasionante observar cómo el juego de las afinidades y de los intereses hizo su trabajo y practicamos coaching en la más pura soft system methodology. Algunos diríase que emparejaron por estilo de ropa.
Comimos finas viandas de estética impresionista. Para qué voy a contarte más si su pretensión era únicamente impresionar al respetable. Reconozco que no valoré demasiado el esfuerzo estético, aunque la ocasión se prestaba para eso; pero sí diré que estuvo todo rico, o más bien, correcto. Tenemos el listón puesto muy alto.
A mí me gustó la coreografía del servicio con traje de escarabajo que marcaba meneíllo al andar acompasados con la misma pierna, pá, pá, pá, y los camareros que se esmeraban en servir los platos al unísono mientras yo intentaba descubrir quien daba el ya y quien se retrasaba en el movimiento. Pero no, no lo descubrí, y a medida que avanzaron los platos y se sucedieron las copas, menos todavía.
Los músicos hicieron un trabajo. Hubo baile. Bailamos y bebimos y hablamos y reímos y bebimos y bailamos algunos hasta desfallecer, conscientes de que no había más fiesta después. Tampoco hubo que conducir. Bueno, esa fue a grandes rasgos la fiesta en lo exterior. En lo que se ve, en lo que importa a algunos ya está contado todo. Pero la fiesta a lo grande iba por dentro.
¿Y a cuénto de qué cuento ésto? ¿Es que tenemos algo que celebrar? Pues sí. Mucho. ¿Por qué no? ¿Tú no? Yo creo que sí. Hemos enterrado el pasado, el invierno, a nuestros amores y a nuestros muertos. Y aquí estamos de pie. Celebramos que la vida sigue. Celebramos que comenzamos una nueva vida y que comienza hoy. Que hemos salido ilesos o malheridos de las desgracias, pero vivos. Que vencimos la enfermedad. Que un nuevo amor vendrá. Que hemos aprendido tantas cosas y que nos quedan por desaprender unas cuantas. Que hemos ganado y que hemos perdido, ¿y qué? Que lo perdido nos servirá para agradecer lo nuevo que venga. Que hemos ganado años, experiencia, por qué no, sabiduría. Claro que tenemos algo que celebrar. Mucho. Aquí celebramos que tenemos con quien celebrarlo, simplemente.
ALz.
jueves
Every one have the answer
Good friends we have had, good friends we've lost along the way...
(Don't tell me woman don't cry)
martes
El cambio político y la plebe
. ..Aquí la industria es raquítica, la agricultura pobre, y los negocios pingües sólo fructifican en las alturas...
... /...
Sabrás ahora, mujercita inexperta, que los españoles no se ufanan por crear riqueza, sino que se pasan la vida consumiendo la poca que tienen, quitándose unos a otros con trazas o ardides que no son siempre de buena ley. Cuando sobreviene un terremoto político dando de sí una situación nueva, totalmente nueva, arrancada de cuajo de las entrañas de la patria, el pueblo mísero acude en tropel, con desaforado apetito, a reclamar la nutrición a que tiene derecho. Y al oirme decir pueblo, ¡oh, Casiana mía! no entiendas que hablo de la muchedumbre jornalera de chaqueta y alpargata, que de esos, mal o bien, viven del trabajo de sus manos. Me refiero a la clase que constituye el contingente más numeroso y desdichado de la grey española; me refiero a los míseros de levita y chistera, legión incontable que se extiende desde los bajos confines del pueblo hasta los altos linderos de la aristocracia, caterva sin fin, inquieta, menesterosa, que vive del meneo de plumas en oficinas y covachuelas, o de modestas granjerías que apenas dan para un cocido. Esta es la plaga, ésta es la carcoma del país, necesitada y pedigüeña, a la cual ¡oh ilustre compañera mía! tenemos el honor de pertenecer.
... / ...
Cánovas. B. Pérez Galdós.
lunes
La isla a trozos
... Hay justificaciones para sentirnos sumamente pesimistas en cuanto a la situación actual. Pero desesperación, desesperación radical... no, no puedo ver ninguna justificación para eso.
-¿Ni siquiera cuando lee historia?
-Ni siquiera cuando leo historia.
-Lo envidio. ¿Cómo se las arregla para ello?
-Recordando lo que es la historia: el registro de lo que los seres humanos se han visto obligados a hacer por ignorancia y su enorme engreimiento que los lleva a canonizar la ignorancia como un dogma político o religioso.
Aldous Huxley
La isla.
domingo
Vals
Yo toco el odio como pecho diurno,
yo sin cesar, de ropa en ropa vengo
durmiendo lejos.
No soy, no sirvo, no conozco a nadie,
no tengo armas de mar ni de madera,
no vivo en esta casa.
De noche y agua está mi boca llena.
La duradera luna determina
lo que no tengo.
Lo que tengo está en medio de las olas.
Un rayo de agua, un día para mí;
un fondo férreo.
No hay contramar, no hay escudo, no hay traje,
no hay especial solución insondable,
ni párpado vicioso.
Vivo de pronto y otras veces sigo.
Toco de pronto un rostro y me asesina.
No tengo tiempo.
No me busquéis entonces descorriendo
el habitual hijo salvaje o la
sangrienta enredadera.
No me llaméis: mi ocupación es ésas.
No preguntéis mi nombre ni mi estado.
Dejadme en medio de mi propia luna,
en mi terreno herido.
Pablo Neruda: Vals.
viernes
A mí me gusta
Andar por las callejuelas del pueblo y detenerme buscando el rincón perfecto. Fijarme también en tí, en tu sombra, en tu pelo, en tu silencio. Cogerte de la mano, apretándote a veces y sintiendo como me contestas con el mismo gesto; andar, y contar ventanas o esquinas y tal vez confidencias y risas. A mí me gusta, me sigue gustando, me gustaría, qué le voy a hacer.
Los días que no salgo contigo no se cuentan de siete en siete, ni de treinta en treinta, se cuentan de más en más que grados tiene una circunferencia. Te amaba tiernamente. No importa ya, me olvidé. El día que tu quieras volver a andar conmigo yo ya no podré. Las manos crecieron, las palmas se arrugaron. Las espaldas se doblegaron bajo el peso de la pena o de la culpa.
Pasear por los callejuelas. Perderse en los detalles es más fácil cuando te pesan los pies. Admirar los patios sosegadamente. Odiar las rejas siempre. Lo seguiré haciendo. Y siempre hay lugares bajo un árbol donde sentarse a leer.
martes
Ángeles
Tengo un llamador regalado.
He hecho todo lo apropiado, y más, y además
ha sonado y no vino a confortarme.
No escuché batir de alas, ni su dulce voz.
*
A mis esquinas invoqué y me dormí
no cejé en el empeño
Quise cobijar un ángel en mi vida
y ese ser alado llegó,
en forma adolescente.
Es ángel o es diablillo
No todos los ángeles escuchan
o son buenos todo el tiempo.
*
No es tán fácil ser ángel ni demonio
como volar.
Artista invitado:
Música: Ángel, Aretha Franklin Angel, 1973.
Como la hiedra
Que tapiza tu valla, como la hiedra, como la hiedra que oculta tu puerta, como la hiedra, enraizando en tu muro, así voy a penetrar suavecito en las comisuras de tu piel.
Al sentir la caricia y la sombra largo tiempo añorada tus piedras se irán abriendo, te irás dando, te rendirás a mí. Como una hembra que se ofrece gozosa y se rinde, satisfecha. Y una vez instalado, me alimentaré de tu tierra y de tu cemento, arrasaré tu muralla, utilizaré tus velas y quemaré tus naves para que no sueñes nunca en que vaya a marchar.
Ya no serás más pared, valla ni muro. Quebrada por mis largas manos que a todas partes alcanzan. Te volverás débil, necesitada, suplicante, te derrumbarías sólo de pensar que me fuera porque sólo mi fuerza te sostiene. Mientras crezco con mil ramificaciones y bebo tu agua resplandecen mis hojas con tu alimento. Te invado y otros vendrán en simbiosis al ritmo de mi doma. Eres mi sustento y el objeto de mi sometimiento.
Antes imponente, orgullosa, poderosa, ahora resistes y malvives pero vives, me sirves y te apoyas, aún me sirves, aún vives. Sé que quieres, sé que no me quieres, pero qué te cuesta arrancarme ahora de tus entrañas sin nadie que te salve. Yo te quiero a tí así, medio muerta, medio viva, muerta en vida.
Siempre dejo rastro, rastrojos, raíces, heridas punzantes y viles. Yo sé cómo hacer que no te muevas. Yo sé cómo hacer que te no mueras. Que te vacíes. Pero que no te caigas.
Ya nadie entra por tu puerta.
ALz.
Marchando una de manchado
Fig. A1.
Así comenzamos un nuevo proceso de aprendizaje. Emocional y pictórico, ya sabéis que yo siempre mezclo todo con todo haciendo un tótum revolútum integrando sentimientos y aflorando subconscientes. Vamos a mostrar paciencia con esta imagen de languidez. Es que no se puede escribir para enseñar nada a nadie, eso lo tengo asumido andando entre tantos artistas, para enseñar el alma, quizá, que con los pinceles cada cual se apaña. Entre mis amigos y lectores cuento con muchos genios y con muchas figuras. Y digo esto, porque comprobaréis que hace falta humildad sin límite y extraordinarias dosis de paciencia. Muuucha paciencia. Y no siempre tenemos ni una pizca de sobra, ni de una ni de otra. Hoy me la dejé en casa, no la llevo puesta. Sin embargo, también dejé prisas y preocupaciones fuera del estudio.
Manchando. Vamos a disfrutar del fantástico sol de primavera que entra por los ventanales del increíble estudio de mi amiga. Lo adoro. Mancha sobre mancha. Y cuando esté todo manchado, vuelta a comenzar, ya lo veréis, hay que irlo previendo porque así no habrá sorpresas luego. Nos hartaremos de trabajar y de manchar. Encendamos la luz artificial. Venga un poco de música relajante. En busca de la perfección perdida.
Eso sí voy a recomendaros, no olvidarse de la bata. Uno lo hace mucho mejor cuando lleva la bata puesta, ni punto de comparación. Sí, sí, tiene mucho que ver. Con soltarse y despreocuparse. Soltarse viene de soltura. Cuando no tienes la preocupación de poderte manchar la ropa, te sueltas más aunque no te sueles manchar, si bien siempre puede haber accidentes. Pero ¡ay! si no la llevas... ni te despreocupas ni te sueltas. Vas con cuidado, y los resultados no siempre acompañan ese empeño, ni en la pintura ni en la ropa. ¿Cuánto tiempo apuestas que dura una mancha de óleo en la ropa? Respuesta correcta: más que la ropa, sin duda. Como te equivoques una vez, ya está.... indumentaria perdida for ever, a menos que te guste salir manchado a la calle... Y este párrafo, sí, va por las presumidas de turno y no les gustará nada sentirse identificadas con lo que acabo de escribir.
¿He dicho comenzar a pintar? Pues sí; para el que crea que el proceso comienza aquí, va apañado. Llegar aquí hasta el manchado lleva horas de preparación, literalmente. Sin contar con la elección del modelo y del soporte, privilegio de quien dirige, digamos que por aclamación popular. Pues nadie estaría de acuerdo en ésto. ¿Cleopatra, a estas alturas? Ya estoy oyendo la voz de los disidentes y republicanos, ja ja. En primer lugar, resolvemos esta cuestión dejándola resuelta de antemano. Después se ha tenido que pasar por un minucioso (y laborioso, todo hay que decirlo) proceso de dibujo, por ejemplo, elegiré éste:
Fig. D1.
Y aquí no se explica nada a nadie, faltaría más. No hay secretos para el dibujo. Hay un modelo que transcribir fielmente, o sea que como ya he explicado en anteriores posts, hay que seguir el sistema a rajatabla. No se permiten proyectores ni artilugios, y mucho menos las monsergas. Así que regla, cartabón, lápiz y goma en mano, a calcular centímetros, proporciones y encuadres. Sobra por aquí, falta por allá, como se comprobará, cada cual ha elegido dónde dejar "el trozo que sobra" a la izquierda, arriba, abajo.... Cuadriculamos suavemente y ¡a ello!
No todos manejan con soltura y precisión la mano alzada. Hay tembleques, más de la inseguridad que del síndrome neurológico. Pero hay líneas que no pueden salir torcidas, yo defiendo la regla para dibujar por ejemplo la cuadrícula de la ventana. Y otras cosas más, cuidadito. Por ejemplo: las paralelas son paralelas, el punto de fuga es el punto de fuga, las figuras simétricas no pueden perder la simetría jamás de los jamases. Para todo lo demás, a ojo y a manita. En la figura que se ha fotografiado, las líneas accesorias ya han sido borradas, todo lo minuciosamente que se ha podido, para no entorpecer el proceso posterior de ¡ahora sí!, manchado.
Hay un largo camino que se hace andando como diría el poeta cuyo nombre rimaría aquí y quedaría de coña pero no voy a decir. Nos ponemos a ello. Hay un truco que os voy a contar, porque estoy de un didáctico que rompo. Comprobado está que el lápiz se disuelve con el diluyente de los colores al óleo, y que además estropea una barbaridad los blancos y cremas, ensuciando todo lo que toca. ¿Cómo lo haremos? Pues no utilizaremos disolvente y ya está. Paciencia, la brocha con sangre entra. Asunto resuelto, sigue leyendo.
Fig. A2.
Para comenzar de verdad: Qué vemos, que la atmósfera es cálida, pues a hacer los rosas, los ocres, los naranjas. Véase la fig. A1. Y a manchar partiendo de únicamente tres colores básicos en la paleta, amarillo magenta y cyan, y así irá saliendo, con mayor o menor acierto en cada uno de los casos que iremos viendo. Ya os he dicho que se trata de aprender paciencia. No se trata de correr. Y de paso, que el proceso dure, dure y dure. Así tardamos más y cobramos más honorarios, también. Que nadie se ofenda. Ya he hablado de paciencia desde un principio. Dilatando hasta sufrir, como malditos.
Cuando las primeras manchas hayan secado, seguiremos manchando. Qué pasa. Que un poquito sí vamos a acelerar el proceso y evitar el problema con el grafito que ya he indicado, utilizando agua del grifo. Éste va a ser el material a utilizar: los colores básicos en pintura acrílica y enormes brochas del 18 al 22, redondas y planas. Grandes sí, pero son ideales, tan suaves que servirían perfectamente para aplicarse el colorete.Ya tendremos tiempo de entrar al detalle. Cuando hemos plasmado la luz rosada, vamos a buscar los azules, los grises. Después vamos a por los oscuros. Llenando las sombras. Que quede claro que queda prohibido utilizar el blanco o el negro. Por cierto, fijados que la botella no es verde. Además, no disponemos de ese color salvo privilegios. Hay que ...
Fig B2.
Fig. C2.
Otro ejemplo más. Sombras indicadas. Unos toques de color. Sólo que aquí insistiremos todo lo que haga falta en que la falta de paciencia no es un atributo de la juventud. La prisa sí. No hay que desviarse tanto del tono que buscamos. Sobra el azul aquí en C2, quizá también el naranja, como sobra el ocre en el A2. Sabemos que son errores, aunque subsanables todavía. Una y otra vez caemos en ver lo que queremos ver. Calma, tranquilidad, aquí son sinónimos de cuidado, de rigurosidad.
Por lo menos las botellas no acabaron verdes. Pero sí hubo quien acabó verde, y también rojo.... Como se comprueba, cada cual elige el orden en que quiere indicar las sombras, y su intensidad, y cada cual trabaja a su ritmo y sentimiento. Aunque algunos nos reímos más que otros. Hoy me duele aquí. Soy feliz igual. Hoy me he reído mucho y a gusto. Hoy algo me salió fatal. Da igual, soy feliz igual. Algunos nos reímos mucho más. ¿Alguien todavía duda de que emociones y sentimientos revelados y ocultos, conscientes e inconscientes, afloran fluyen y se mezclan entre la teoría y la práctica como se mezclan los colores?
Fig. D2.
El proceso cada cual lo lleva a su manera. Sin embargo, finalmente, el resultado ha de ser un cierto nivel aceptablemente elevado de indicación cromática. Mientras mejor lo hagas, más te exigiré, es la única fórmula para aprender. Sin olvidar que no hemos acabado la primera fase sino que acabamos de comenzar. Y así, machacando, iremos manchando mancha sobre mancha hasta el aburrimiento. Se acabó la clase, ya podéis marchar. ¿Habéis aprendido algo? Yo lo que he aprendido sobre todo es a tener paciencia. O tal vez a perderla elegantemente.
P.D.
Y para terminar, un anticipo del próximo post: Sólo cuando nos hayamos hartado de manchar, mejor dicho, cuando quien dirige y homogeneiza el proceso se haya hartado de que nos hayamos hartado de manchar nos dejará marchar... Sólo cuando hayamos alcanzado un nivel de acabado excesivo y perfeccionista sólo semejante al nivel de exigencia que hace un tiempo teníamos para un finalizado definitivo del trabajo.... Sólo entonces y con un caprichoso antipracticismo, daremos por finalizada la fase del manchado. Sólo entonces será permitida la utilización de los colores sólidos ocultando total y definitivamente el trabajo de estas sesiones digamos que preliminares y haciendo que para algunos les devenga inútil el esfuerzo realizado pues no se habrán adquirido las dotes pacientes en medidas adecuadas. Quién tendrá más paciencia, el docente, el alumno o el lector.
D3.
Aquí estamos de nuevo, a días acompañados de nuestras mascotas y niños, sin poderse zafar de su asistencia a clase, como corresponde a la calidad humana de la concurrencia. Como diría aquel, son encantadores y casi no molestan, angelitos. Horas y horas después de pinceladas sentimientos y algunos discursos, y alcanzada la tonalidad del modelo, punto final al manchado. Hallada la clave y liberados de esta fase al fin, comprobamos si ha servido para algo para poco o para mucho. Creo que esta vez lo hemos aprendido; hemos captado el proceso, al menos. Lo otro es cuestión de paciencia, humildad y respeto. Es una gran satisfacción, ha costado lo suyo en horas, dedicación y ruptura de esquemas. Y en algún cabreo disimulado de la digna concurrencia. Aquí todos los sentimientos son legítimos y todos tienen cabida y cauce de expresión.
A mi juicio hay quien logró -B2- una acuarela de acrílico con un nivel de acabado yo diría que rayando la perfección, vaya, yo creo que hubiera dado la pintura por finalizada así, transparente, fresca luminosa. Asistí con pena al proceso posterior en que se perdió toda transparencia y riqueza de matices con la introducción de la pintura acrílica opaca, principalmente del blanco. Hubo otro trabajo que también perdió parte de su encanto con la opacidad. El miedo que he señalado a la pérdida o inutilidad del trabajo realizado se ha producido aquí. Echado a perder. Si un sentimiento señalaría yo en este día, éste sería sin dudarlo ni un momento la tristeza. Aquí estaremos vuelta a comenzar de nuevo.
Creo que es una mala opción seguir el trabajo con pintura acrílica, pero B lo quiere así, respetaremos su decisión, pero el acabado queda más rico y transparente con óleos. Se podrá volver a la excelencia, pero a costa de mucha pinceladas y trabajo extra. Como siento tristeza de ver cómo han quedado algunas zonas, hoy no le hago la foto. Vamos a dejar un tiempo, y próximamente veremos el resultado.
De la misma manera creo que es un error realizar todo el trabajo de manchado que hemos hecho con óleos, ya que es una oportunidad de aprendizaje perdida. Las indicaciones, órdenes e intervenciones del maestro están para ser seguidas, gusten o no gusten. Primero acrílico y después óleo. Ya estoy escuchando los rebeldes y puristas. Por supuesto que se admiten opiniones en contra, pero creo que el que no quiera seguir las órdenes, pierde el tiempo y está mejor en su casa. Es un sometimiento voluntario de resultados felices.
Acabamos por hoy. En esta próxima foto E3 vemos un manchado al óleo que ya contiene blanco. Se han empleado muchas más horas en su realización y secado y no tiene nada que ver con la frescura de las acuarelas que hemos visto antes. La utilización de la pintura acrílica en este primer nivel no tiene más que ventajas. Las capas se aplican con agua, y el secado es casi instantáneo. También nos ahorramos el olor del aguarrás o disolvente que se utiliza para aguar los óleos, cosa que molesta a algunas personas.
E3.
Alcanzado este nivel, comienza la pintura al óleo. Después de todo lo que llevamos pintado. Continuará.
Ver el resultado en el post de abril: Vamos viendo resultados...
Así comenzamos un nuevo proceso de aprendizaje. Emocional y pictórico, ya sabéis que yo siempre mezclo todo con todo haciendo un tótum revolútum integrando sentimientos y aflorando subconscientes. Vamos a mostrar paciencia con esta imagen de languidez. Es que no se puede escribir para enseñar nada a nadie, eso lo tengo asumido andando entre tantos artistas, para enseñar el alma, quizá, que con los pinceles cada cual se apaña. Entre mis amigos y lectores cuento con muchos genios y con muchas figuras. Y digo esto, porque comprobaréis que hace falta humildad sin límite y extraordinarias dosis de paciencia. Muuucha paciencia. Y no siempre tenemos ni una pizca de sobra, ni de una ni de otra. Hoy me la dejé en casa, no la llevo puesta. Sin embargo, también dejé prisas y preocupaciones fuera del estudio.
Manchando. Vamos a disfrutar del fantástico sol de primavera que entra por los ventanales del increíble estudio de mi amiga. Lo adoro. Mancha sobre mancha. Y cuando esté todo manchado, vuelta a comenzar, ya lo veréis, hay que irlo previendo porque así no habrá sorpresas luego. Nos hartaremos de trabajar y de manchar. Encendamos la luz artificial. Venga un poco de música relajante. En busca de la perfección perdida.
Eso sí voy a recomendaros, no olvidarse de la bata. Uno lo hace mucho mejor cuando lleva la bata puesta, ni punto de comparación. Sí, sí, tiene mucho que ver. Con soltarse y despreocuparse. Soltarse viene de soltura. Cuando no tienes la preocupación de poderte manchar la ropa, te sueltas más aunque no te sueles manchar, si bien siempre puede haber accidentes. Pero ¡ay! si no la llevas... ni te despreocupas ni te sueltas. Vas con cuidado, y los resultados no siempre acompañan ese empeño, ni en la pintura ni en la ropa. ¿Cuánto tiempo apuestas que dura una mancha de óleo en la ropa? Respuesta correcta: más que la ropa, sin duda. Como te equivoques una vez, ya está.... indumentaria perdida for ever, a menos que te guste salir manchado a la calle... Y este párrafo, sí, va por las presumidas de turno y no les gustará nada sentirse identificadas con lo que acabo de escribir.
¿He dicho comenzar a pintar? Pues sí; para el que crea que el proceso comienza aquí, va apañado. Llegar aquí hasta el manchado lleva horas de preparación, literalmente. Sin contar con la elección del modelo y del soporte, privilegio de quien dirige, digamos que por aclamación popular. Pues nadie estaría de acuerdo en ésto. ¿Cleopatra, a estas alturas? Ya estoy oyendo la voz de los disidentes y republicanos, ja ja. En primer lugar, resolvemos esta cuestión dejándola resuelta de antemano. Después se ha tenido que pasar por un minucioso (y laborioso, todo hay que decirlo) proceso de dibujo, por ejemplo, elegiré éste:
Fig. D1.
Y aquí no se explica nada a nadie, faltaría más. No hay secretos para el dibujo. Hay un modelo que transcribir fielmente, o sea que como ya he explicado en anteriores posts, hay que seguir el sistema a rajatabla. No se permiten proyectores ni artilugios, y mucho menos las monsergas. Así que regla, cartabón, lápiz y goma en mano, a calcular centímetros, proporciones y encuadres. Sobra por aquí, falta por allá, como se comprobará, cada cual ha elegido dónde dejar "el trozo que sobra" a la izquierda, arriba, abajo.... Cuadriculamos suavemente y ¡a ello!
No todos manejan con soltura y precisión la mano alzada. Hay tembleques, más de la inseguridad que del síndrome neurológico. Pero hay líneas que no pueden salir torcidas, yo defiendo la regla para dibujar por ejemplo la cuadrícula de la ventana. Y otras cosas más, cuidadito. Por ejemplo: las paralelas son paralelas, el punto de fuga es el punto de fuga, las figuras simétricas no pueden perder la simetría jamás de los jamases. Para todo lo demás, a ojo y a manita. En la figura que se ha fotografiado, las líneas accesorias ya han sido borradas, todo lo minuciosamente que se ha podido, para no entorpecer el proceso posterior de ¡ahora sí!, manchado.
Hay un largo camino que se hace andando como diría el poeta cuyo nombre rimaría aquí y quedaría de coña pero no voy a decir. Nos ponemos a ello. Hay un truco que os voy a contar, porque estoy de un didáctico que rompo. Comprobado está que el lápiz se disuelve con el diluyente de los colores al óleo, y que además estropea una barbaridad los blancos y cremas, ensuciando todo lo que toca. ¿Cómo lo haremos? Pues no utilizaremos disolvente y ya está. Paciencia, la brocha con sangre entra. Asunto resuelto, sigue leyendo.
Fig. A2.
Para comenzar de verdad: Qué vemos, que la atmósfera es cálida, pues a hacer los rosas, los ocres, los naranjas. Véase la fig. A1. Y a manchar partiendo de únicamente tres colores básicos en la paleta, amarillo magenta y cyan, y así irá saliendo, con mayor o menor acierto en cada uno de los casos que iremos viendo. Ya os he dicho que se trata de aprender paciencia. No se trata de correr. Y de paso, que el proceso dure, dure y dure. Así tardamos más y cobramos más honorarios, también. Que nadie se ofenda. Ya he hablado de paciencia desde un principio. Dilatando hasta sufrir, como malditos.
Cuando las primeras manchas hayan secado, seguiremos manchando. Qué pasa. Que un poquito sí vamos a acelerar el proceso y evitar el problema con el grafito que ya he indicado, utilizando agua del grifo. Éste va a ser el material a utilizar: los colores básicos en pintura acrílica y enormes brochas del 18 al 22, redondas y planas. Grandes sí, pero son ideales, tan suaves que servirían perfectamente para aplicarse el colorete.Ya tendremos tiempo de entrar al detalle. Cuando hemos plasmado la luz rosada, vamos a buscar los azules, los grises. Después vamos a por los oscuros. Llenando las sombras. Que quede claro que queda prohibido utilizar el blanco o el negro. Por cierto, fijados que la botella no es verde. Además, no disponemos de ese color salvo privilegios. Hay que ...
Fig B2.
Otro ejemplo, de una gran artista del pincel y de la paciencia. Siempre manchando, indicando, en sus manos el modelo queda parecido a una acuarela. Pero hay que ir buscando los oscuros, no siempre es fácil. Es un reto encontrar el tono apropiado. Hay quien mataría por un negro, por un sombra tostada. Es divertido manchar. Aunque alguno se deja las manchas en la mesa y le recriminamos por eso. El orden y la limpieza ante todo. En el color, vamos a apañarnos con los básicos, son las reglas del juego. Hacer todo lo que cuesta provoca una gran satisfacción cuando se logra. Aunque a veces haga falta un extra de paciencia, ya lo he avisado, y hacer uso del trapo.
Fig. C2.
Otro ejemplo más. Sombras indicadas. Unos toques de color. Sólo que aquí insistiremos todo lo que haga falta en que la falta de paciencia no es un atributo de la juventud. La prisa sí. No hay que desviarse tanto del tono que buscamos. Sobra el azul aquí en C2, quizá también el naranja, como sobra el ocre en el A2. Sabemos que son errores, aunque subsanables todavía. Una y otra vez caemos en ver lo que queremos ver. Calma, tranquilidad, aquí son sinónimos de cuidado, de rigurosidad.
Por lo menos las botellas no acabaron verdes. Pero sí hubo quien acabó verde, y también rojo.... Como se comprueba, cada cual elige el orden en que quiere indicar las sombras, y su intensidad, y cada cual trabaja a su ritmo y sentimiento. Aunque algunos nos reímos más que otros. Hoy me duele aquí. Soy feliz igual. Hoy me he reído mucho y a gusto. Hoy algo me salió fatal. Da igual, soy feliz igual. Algunos nos reímos mucho más. ¿Alguien todavía duda de que emociones y sentimientos revelados y ocultos, conscientes e inconscientes, afloran fluyen y se mezclan entre la teoría y la práctica como se mezclan los colores?
Fig. D2.
El proceso cada cual lo lleva a su manera. Sin embargo, finalmente, el resultado ha de ser un cierto nivel aceptablemente elevado de indicación cromática. Mientras mejor lo hagas, más te exigiré, es la única fórmula para aprender. Sin olvidar que no hemos acabado la primera fase sino que acabamos de comenzar. Y así, machacando, iremos manchando mancha sobre mancha hasta el aburrimiento. Se acabó la clase, ya podéis marchar. ¿Habéis aprendido algo? Yo lo que he aprendido sobre todo es a tener paciencia. O tal vez a perderla elegantemente.
P.D.
Y para terminar, un anticipo del próximo post: Sólo cuando nos hayamos hartado de manchar, mejor dicho, cuando quien dirige y homogeneiza el proceso se haya hartado de que nos hayamos hartado de manchar nos dejará marchar... Sólo cuando hayamos alcanzado un nivel de acabado excesivo y perfeccionista sólo semejante al nivel de exigencia que hace un tiempo teníamos para un finalizado definitivo del trabajo.... Sólo entonces y con un caprichoso antipracticismo, daremos por finalizada la fase del manchado. Sólo entonces será permitida la utilización de los colores sólidos ocultando total y definitivamente el trabajo de estas sesiones digamos que preliminares y haciendo que para algunos les devenga inútil el esfuerzo realizado pues no se habrán adquirido las dotes pacientes en medidas adecuadas. Quién tendrá más paciencia, el docente, el alumno o el lector.
D3.
Aquí estamos de nuevo, a días acompañados de nuestras mascotas y niños, sin poderse zafar de su asistencia a clase, como corresponde a la calidad humana de la concurrencia. Como diría aquel, son encantadores y casi no molestan, angelitos. Horas y horas después de pinceladas sentimientos y algunos discursos, y alcanzada la tonalidad del modelo, punto final al manchado. Hallada la clave y liberados de esta fase al fin, comprobamos si ha servido para algo para poco o para mucho. Creo que esta vez lo hemos aprendido; hemos captado el proceso, al menos. Lo otro es cuestión de paciencia, humildad y respeto. Es una gran satisfacción, ha costado lo suyo en horas, dedicación y ruptura de esquemas. Y en algún cabreo disimulado de la digna concurrencia. Aquí todos los sentimientos son legítimos y todos tienen cabida y cauce de expresión.
A mi juicio hay quien logró -B2- una acuarela de acrílico con un nivel de acabado yo diría que rayando la perfección, vaya, yo creo que hubiera dado la pintura por finalizada así, transparente, fresca luminosa. Asistí con pena al proceso posterior en que se perdió toda transparencia y riqueza de matices con la introducción de la pintura acrílica opaca, principalmente del blanco. Hubo otro trabajo que también perdió parte de su encanto con la opacidad. El miedo que he señalado a la pérdida o inutilidad del trabajo realizado se ha producido aquí. Echado a perder. Si un sentimiento señalaría yo en este día, éste sería sin dudarlo ni un momento la tristeza. Aquí estaremos vuelta a comenzar de nuevo.
Creo que es una mala opción seguir el trabajo con pintura acrílica, pero B lo quiere así, respetaremos su decisión, pero el acabado queda más rico y transparente con óleos. Se podrá volver a la excelencia, pero a costa de mucha pinceladas y trabajo extra. Como siento tristeza de ver cómo han quedado algunas zonas, hoy no le hago la foto. Vamos a dejar un tiempo, y próximamente veremos el resultado.
De la misma manera creo que es un error realizar todo el trabajo de manchado que hemos hecho con óleos, ya que es una oportunidad de aprendizaje perdida. Las indicaciones, órdenes e intervenciones del maestro están para ser seguidas, gusten o no gusten. Primero acrílico y después óleo. Ya estoy escuchando los rebeldes y puristas. Por supuesto que se admiten opiniones en contra, pero creo que el que no quiera seguir las órdenes, pierde el tiempo y está mejor en su casa. Es un sometimiento voluntario de resultados felices.
Acabamos por hoy. En esta próxima foto E3 vemos un manchado al óleo que ya contiene blanco. Se han empleado muchas más horas en su realización y secado y no tiene nada que ver con la frescura de las acuarelas que hemos visto antes. La utilización de la pintura acrílica en este primer nivel no tiene más que ventajas. Las capas se aplican con agua, y el secado es casi instantáneo. También nos ahorramos el olor del aguarrás o disolvente que se utiliza para aguar los óleos, cosa que molesta a algunas personas.
E3.
Alcanzado este nivel, comienza la pintura al óleo. Después de todo lo que llevamos pintado. Continuará.
Ver el resultado en el post de abril: Vamos viendo resultados...
jueves
Guaridas
Se ve apenas un triángulo oscuro y húmedo. Sin embargo es lo que llama inmediatamente mi atención entre la inmensidad de la pared de piedra. Hay oquedales que hacen más interesantes los relieves de las rocas, de los cuerpos, de la vida. Siento como una voz ancestral, que me recuerda que algún día surgí de las cavernas: Acércate. Ven. Está húmedo, y es atrayente. Quiero entrar ahí, nada ni nadie me hará cambiar de idea. Tiendo hacia lo oscuro. No sé que me voy a encontrar, pero lo que haya me espera. Me llama con una intensidad hormonal e irresistible. Es una pequeña cueva alargada, como una vulva. O tal vez lo sea y me lleve a la matriz nutricia del mundo que expulsa, despojadas, sus criaturas a la luz, como los cangrejos ciegos de las pozas.
La cueva es profunda y extrañamente sonora. Hay un mundo ahí. Es un hábitat frío y oscuro, batido por las olas. Me acerco y hago luz en el interior. Las aguas antes transparentes al haz se vuelven negras y mates, impenetrables a la distancia. Paseo mi mirada y mis manos hasta donde abarco. Varios pares de ojos me observan desde las profundidades y hay criaturas asidas a las paredes de roca que tiemblan ante mi gesto caníbal. Sí, fuí una de ellas. Sé que está escondida y señalo con el dedo hacia su guarida. ¿Todavía estás ahí? Hoy me voy, pero volveré por tí.
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