sábado

Se que te irás








En él me gusta casi todo, hasta lo canalla que es. Me gustan esos músculos torneados en horas lentas de pesas, carretillas, máquinas y gimnasio; y me pregunto cómo puede venir reventao del tajo y levantar ochenta quilos después; y después, los ochenta míos. No lo sé.


Él lo puede todo, tiene un buen material de base regalado por la madre que lo parió. Genes que las mujeres admiran y los hombres desearían, aunque lo desprecien, sangre mezclá; pero es envidia no más. 


Se sabe deseado, sí.  Le gusta, lo explota bañando en aceite y sudor su piel marrón que brilla como en nadie antes he visto. Y se luce yendo a entrenar sin ropa interior, el muy cerdo. Pa que suframos las demás; me suben los calores cuando bate el capullo de ese inmenso badajo bajo la tela de chándal gris vigoré. 


¡Ay, Dios! Debo de tener fiebres de nuevo. (No mirar, no mirar.) Y esa gracia étnica cubana, africana, gallega o andaluza, qué sé yo, y sobre todo esa risa y esos dientes... Me encanta reír cuando hacemos el amor. Me hace feliz. (¿Dónde se cuidará esa boca?) Me derrito sólo con pensar en asirme con mis dedos en garra a esos glúteos contraídos, gordos, redondos y gloriosos, sólo para mí.


Confieso. Me muero por agarrar esos bíceps redondos y poderosos y sentir su cuerpo flexionado sobre mí. Él no da muestras de cansancio, desaliento ni aburrimiento. Siempre está dispuesto para el trabajo que dependa del cuerpo. Sobre todo si es de mí cuerpo.


Soy débil, señor, apiádate y acógeme en tu averno. Me ponen esos músculos duros, esa enverga-dura y desarrollo carnal. Me quemo. Esas gónadas golpeando mi suelo en cada embestida. El clímax que puedo reiterar cuántas veces desee en un encuentro sensual. A mi edad, quién lo diría. Adoro su potencia, su duración, su insaciabilidad, su capacidad de repetición. Y me he descubierto multiosgásmica, por Belcebú que sí que lo sé.


Él se recuesta en mi regazo, hundiendo su nariz entre mis pechos mientras le acaricio la cocorota como a un bebé, y él bebe de mí, de mi seno. Sé que me dejará por otra, de pechos turgentes pero vacíos, de vientre liso pero virgen de vida. Pero hoy es mío a mi orden y eso que pase es lo mismo. Sé que se irá pero no me importa.


Algún día se irá con quien parta en dos su edad, pero hoy está con quien casi la dobla. Una canción dijo que diez, veinte o treinta años no son nada, pero tratándose de cuerpos, veinte años son muchos. Tratándose de cerebros, treinta años son una gran ventaja. La mía.

ALz.

martes

Uno al año.










Sucedió después de un suculento almuerzo entre amigos. Nos soltamos, charlamos, reímos, bebimos, comimos... nos mojamos. Más que comida, fue comilona; cuatro platos, tres caldos, cafés y licores a mansalva... No me sentía pesada, qué va, ni cansada o somnolienta, sino con ganas de trote; así que volvimos al hotel paseando y bromeando. Más bien diría insinuándonos.


Él sostuvo el paraguas todo el rato sobre mi cabeza lo que le obligó a permanecer a mi lado y me llegó a sujetar el hombro por detrás; diríase que me acariciaba, esa sensación perdida en los archivos de la memoria y recuerdo haberme sentido reconfortada, si ese calificativo fuera aplicable al frío y la humedad del que me protegía con su cuerpo. Estaba de un humor excelente, un tanto achispado; bueno, estábamos.


En resumen y para no cansar, se dieron objetivamente las condiciones todas ellas favorables a provocar el acercamiento sexual entre dos adultos humanos y de cualquier raza. Que hubiese sido lo normal y apropiado, con la excepción de que ésto te pasase precisamente con aquél que ha sido durante años tu pareja. Lo digo porque con quien se conoce tanto a veces las cosas se complican.


En principio, nos fuimos con la pretensión de hacer la siesta y descansar ya que habíamos quedado también para cenar, pero yo en seguida predije que no. Que las condiciones eran extremadamente favorables. Que tocaba ese día, vamos. Esa siesta era la del año que no hace daño. Regresamos con alas en los pies. 


Me demoré tres minutos en el baño, justo para lavarme los dientes, y quitarme la ropa ante el espejo, toda la ropa, y me perfumé. Me tendí en la cama al lado de aquél que decía ser mi marido, -porque a mí me llamaba su mujer- y algún día lejano fue un hombre. Mi hombre.


Él estaba de espaldas y yo le rocé con la mano la zona lumbar y las nalgas, insinuante. Nada.  Insistí un poco más arriba. Giró unos grados la cabeza hacia mí y apenas me miró unos segundos. Me dijo: —Te vas a enfriar. Y se dió la vuelta.


Me enfrié de golpe.—¡Joder! —pensé yo— ¡cúbreme tú! Pero las palabras se ahogaron en mi garganta.  Pues claro que cogí frío, en el cuerpo pero un poco más en el alma. No insistí y... acabé haciéndolo yo solita. Y no te voy a contar más, ni el qué.


Sólo te diré que aquélla vez que lo intenté fue... la última vez.




Durante mucho tiempo pensé que de aquel desplante y de otros por el estilo tenía yo la culpa, que la responsabilidad era siempre mía buscando aquélla frase que le hubiera molestado, la actitud en la que había fallado sus especttivas, desvalorizándome y minando mi autoestima...  o sea, como de costumbre.


Me han costado muchas sesiones de psicoterapia y superar la menopausia para comprender que un hombre si no puede, no quiere; o hace como si no quisiera, que duele más pero le deja a él a salvo de humillaciones; o lo intenta de manera tan burda que  te obliga a rechazarle, lo que viene a ser otra forma de evitar el encuentro y de trasladar la responsabilidad —aparentemente— a la parte más vulnerable psicológicamente.


Un polvo al año no hace daño. No claro, si nadie dice que duela, sino todo lo contrario. Lo que duele es que quien tengas al lado no quiera hacerlo. Y lo jodido es que quien tengas al lado ni quiera ni pueda hacerlo. De acuerdo. Uno al año no hace daño. Y ya va tocando, el del año pasado.


Pero uno al mes tampoco hace daño y debe ser más sano, digo yo. Se me ocurre así a voz de pronto que tonifica la piel, que adelgaza, que pone buena cara, que satisface y que te ahorras una pasta en gimnasio. Definitivo. Me quedo con uno al mes.


Sólo que enero es un mes cabrón. Todo va más caro que en diciembre, donde además nos gastamos la paga y la extra, sí, ésa que no nos dieron. Y total, aquí sólo se levanta la cuesta de enero, que parece la subida al everest. Lo otro se queda en el campamento base sin salir de su tienda de campaña.


Y por si fuera poco, hace un frío que pela, claro. A ver quién es el guaperas que intenta ponerse en bolas a cuatro bajo cero. Es que ni se las debe de encontrar. Yo no me caliento lo suficiente para despelotarme ni al lado de la estufa. O sea que ahora va a ser que hoy no quiero.


Ya llegará el calorcito en forma de sol o en forma de leño. Uno al mes, lo tengo entre mis deseos anuales para este año trecésimo, y de momento no se va cumpliendo, será que no he expresado bien mis deseos y sentimientos.

¿Cuánto queda para que acabe el mes? Una semana... Pues eso, semana, mes o año. Uno al año no hace daño, sobre todo, si toca mañana. 


ALz.





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domingo

Sex on the rocks




Me voy a meter en un terreno...  no diré peligroso, pero diré arriesgado. A partir de ahora voy a escribir sobre sexo. Hace tiempo que no digo nada, y no es por falta de ganas. Es por falta de no sé qué. Basta de pensamientos, sentimientos y monsergas por el estilo. Eso no le interesa a media parte de la humanidad. Y la otra media pues no me lee. O sea que tú verás. 

Voy a hablar de sexo y no va a ser precisamente de sexo platónico. Me van a leer mis padres, mis maridos, mis amantes, mis amigos y mis hijos. O sea, que iré con cuidado con lo que vaya a decir, aunque me trae al fresco lo que opinen de mí. Todos están implicados en relaciones sexuales para conmigo. Mis padres han tenido sexo para mí; mis maridos, mis amantes o mis amigos han tenido sexo conmigo y a mis hijos los he tenido por mi sexo. 

¿Suficiente? O sea que centrémonos ya en el sexo. Sexo explícito. Cierro mis ojos y digo lentamente SEXO, escribo en un papel imaginario SEXO y medito en SEXO. Vaya, lo que se decía en mi infancia pensamientos impuros. Elijo una foto y me sale ésta que podría llamar SEX ON THE ROCKS. En mis próximos posts voy a hacerlo. 

ALz.

miércoles

Luz









Siempre hay quien te aporte su luz y su guía.


Tú mismo. 


Siempre hay una senda que se dirige a un nuevo despertar.


Tu tiempo.


Cada día hay  un horizonte que se ilumina.


Tu mañana.



ALz.






Pintura llena de luz de Steven Daluz.
Tu nombre define tu obra, Steven; mil gracias, es un placer tenerte en mi blog.

Title: "Becoming"
Medium: Oil, Metal Leaf on Panel
Size: 60" x 46"
Copyright 2012, by Steven DaLuz
In exhibition in Chicago: "From Motion to Stillness" in Feb. 2013.


By the face






Amigos... Amigas...  Conocidos... Conocidas... Desconocidos... Desconocidas... Os quiero, os quiero a todos... os sigo, os leo, os veo, me gustáis, pintáis como los ángeles, hacéis unas fotos que son una pasada, escribís con tino e inteligencia, sois geniales, os agradezco en el alma que compartáis conmigo lo mejor que tenéis, vuestra creatividad y vuestro talento.


Pero comprendedme... queridos amigos, seguidores y lectores... No me tengáis en cuenta si no contesto invitaciones, eventos ni sugerencias, mensajes ni solicitudes de apoyo; si no le doy I like o no comento cada una de vuestras obras, imágenes ni poemas, si no os felicito las fiestas ni los cumples... no puedo, I can´t, me es imposible.


Nunca pensé que diría esto así, cuando entré —hace tan poco— en las redes sociales. Pero hoy me siento superada por las exigencias del nivel que lleváis en las redes. Hay quien le mata el éxito, y a mí casi me está pasando. Solamente en facebook —by the face— tengo hoy 289 solicitudes de amistad pendientes, y eso que voy sacando algunas cada semana. Más de 27 sugerencias de amistad.  Ni me acuerdo de las solicitudes ya ocultas, (como las de los ex, la de mi jefe, la de mi suegra, la de la envidiosa de mi colega), las que dejé para pensármelas luego, creo que van más de cien. En twitter más de 50 peticiones de seguimiento. Un mail avisándome de que esta semana cumplen años ¡102 amigos!...


Creo que esto es inasumible para una persona —si bien enrollada pero tirando a normal como yo— que tenga ocupaciones en la vida. No puedo aceptar de forma indiscriminada todas esas solicitudes por el momento. Puedo decirte que tengo muchísimo quehacer y bla bla bla,  que también, pero no es sólo esto. Te mentiría.


Es peor. Desde hace un tiempo desconfío de muchos de los perfiles que intentan seguirme. ¿La razón? Yo también he sufrido acoso en las redes sociales. Y voy a contároslo un poco por encima. Ya sabéis que tengo varios miles de amigos en facebook, y que sólo acepto a personas como yo, que tengan cosas interesantes que decir y sobre todo, imágenes interesantes que ofrecer, pinturas, esculturas, fotografías...


Me hace feliz ver y compartir la belleza.  Para mí es un soplo de aire fresco vuestra creatividad y una satisfacción ver que hay gente tan buena alrededor del mundo. Sobretodo después de conocer a algunos de los artistas locales, tan celosos de la privacidad de sus creaciones ellos, que las ocultan —incluso para sus conocidos y "amigos" reales—, pintores que cierran los estudios incluso en las fiestas privadas que ofrecen a los colegas; personas absolutamente celosas de sus creaciones hasta el momento en que las muestran en la exposición anual... ¡normalmente para chasco de los demás! Esto es a lo que se acostumbra por aquí.


Me sorprende sobremanera y me satisface cada día más comprobar que hay tan buenos profesionales y personas tan fantásticas, entre los que se cuentan verdaderos genios, que compartan sus trabajos conmigo en la red. Artistas que no tienen miedo a que les copien ¡cópiame si puedes! y que disfrutan compartiendo su arte con los demás, y enseñando al mundo su know how. Me han enseñado mucho. A apreciar la calidad humana además de la calidad artística, la diversidad de estilos, de materiales, de fuentes de inspiración, el genio presente en todas las partes del mundo. Son mis amigos en la red y ¡les adoro!


No todo ha sido positivo. He sufrido acoso en la red. Venía de alguien que decía que quería ser amigo mío. Os lo contaré. Un día me pidió amistad una persona con un pseudónimo muy gracioso, al menos demostraba tener un buen sentido del humor, decía cosas simpáticas, escribía de una forma inteligente, en principio me cayó bien. Los que andáis por las redes sociales ya sabéis que de vez en cuando te encuentras con personas así. Seguro que a tí también he han pedido que les des un like, o que sigas la página que acaban de crear, o que suscribas su petición o proyecto, o directamente que votes por su obra.


Esa persona, como no le aceptaba la petición, comenzó a mandarme mensajes, un tanto subidos de tono, o por lo menos en un tono que no era el adecuado para tratar a una persona a quien no conoces realmente. Intenté ser amable, mantener las formas, pero no acepté su amistad. Le contesté diciendo que sólo aceptaba personas reales con nombres auténticos, y que le sugería que abriera un nuevo perfil y se pusiera su nombre de persona de carne y hueso. Me hizo caso, pero para intentar engañarme.


Habían pasado meses, y yo después de aquéllo no publiqué nada en abierto para el "publico en general" y esa persona se quedó sin poder tener acceso a mi muro. Yo casi me olvidé del tema. Finalmente decidió cambiarse el nombre a un anodino y un poco vulgar, por toda información decía que era hombre y que vivía en una ciudad española de gran población. O sea, en su perfil de información personal nada, menos que nada. Entonces me pidió amistad y ví que teníamos quince amigos en común.


Entré en su página, tenía algunas amistades entre museos, galerías y así, gente que comparte amistad o seguimiento con todo el mundo, misteriosamente tenía varios de mis últimos o más recientes contactos, y compartía el contenido que aquéllos publicaban, pero nada propio y sin relaciones con personas de su entorno. Lo dejé estar por el momento en el sitio de las peticiones ocultas, para pensármelo. Pero al cabo de una semana, me pudo la curiosidad y es el único perfil que he vuelto a visitar dos veces después de aquéllo.


Volví a ver su página a ver si había escrito algo personal que demostrase que era una persona de carne y hueso y que se comunicaba con sus amistades. En lugar de eso, me encontré que compartíamos ya ciento cincuenta amigos comunes. ¡En una semana! Aquéllo disparó mis alarmas y estuve a punto de denunciar. Creo que leyó mis contactos y fue pidiendo sistemáticamente amistad a mi lista, mayoritariamente instituciones y perfiles públicos de museos y galerías que aceptan a todo el mundo. No había ninguna entrada personal en su página ni comunicación alguna con sus contactos.


Entonces no necesité más pruebas de que era la misma persona que me seguía insistentemente buscando ganar mi confianza a base de tener en su lista a perfiles que yo tengo entre mis contactos, muchos de los cuales respeto y admiro. El motivo de su seguimiento, lo desconozco. Y no lo acepté como amigo virtual. Sentí vivamente la amenaza de quien buscaba inmiscuirse en mi vida no sé bien con qué finalidades torticeras.


Después le mandé un mensaje, decliné su ofrecimiento de "amistad" diciéndole que no le conocía personalmente y que si era un perfil que antes me había solicitado mediante pseudónimo, y por supuesto, me negó que fuera la misma persona. Se lo pregunté para ver qué contestaba, porque no le creí. A los pocos días tiempo borró ambos perfiles. Para mí fue la confirmación de que era el mismo y la certeza de que le había descubierto.


Aprendí la lección de la desconfianza. ¿Qué interés puede tener una persona en seguir mi página? No quiero ni puedo compartir amistad virtual con gente falsa. Nunca sabré ni me interesa qué interés podía tener en mí, en conocer las cosas que la gente normal comparte en facebook, —saber qué hago, dónde ando, con quien salgo, qué como, ver mis fotos personales, mis mascotas, mis colegas, mis fiestas...— Pero yo no soy ésa.


Yo no soy de las que necesitan contarlo todo. No encontrarás en mi página ni una foto de mis amigos o familia, y mía únicamente las de perfil, no verás dónde fuí de fiesta, ni las fotos del brindis de cumpleaños, ni el mojito que me tomé en la playa este verano con mi amiga, ni trasiegos sentimentales ni hitos laborales o profesionales. Y no acepto que me etiqueten en fotos así.


Yo no publico mi vida privada. Yo comparto cosas que estoy creando: pintando, fotografiando o escribiendo; Publico fotografías, poemas y pinturas de mis amigos que me gustan, y los difundo en la red. Esto es lo que me interesa saber y que se sepa y es lo que ofrezco al mundo. Prefiero opinar en los blogs. Yo digo lo que pienso, no lo que hago:


En mi blog Del Derecho, me gusta explicar los asuntos jurídicos con lenguaje de la calle, para que todo el mundo lo entienda, aunque a veces no es fácil cambiar de registro. Digo libremente lo que pienso y punto. Critico lo que para mí se lo merece, aquí hay pocos "likes". Expreso mis opiniones y no me da vergüenza si no son políticamente correctas. Quizás reprimo el soltar algún exabrupto de vez en cuando, pero con los años cada vez me muerdo menos la lengua. (Creo que a los setenta seré terrible.)


Aquí, en Del Derecho y del revés, disfruto compartiendo contigo lo que se me ocurre de cualquier tema; como si un día me apetece escribir un poema, pues lo hago sin preocuparme de métricas ni rimas. Es como una conversación contigo. Me interesa explorar las emociones mías y ajenas, y mis amigos más cercanos son mi gran inspiración; lo confieso, me gusta que se den cuenta y que me digan: lo has hecho pensando en mí.


Adoro compartir con mis lectores algunas de mis fotos, pero no esperéis calidad profesional, pues están tomadas con mi iphone último modelo, que las hace preciosas y suficientemente aceptables para mí. Es el único aparato que llevo siempre conmigo, y la cámara "buena" suele descansar en un armario de casa, casi siempre sin batería y aquejada de obsolescencia patológica.


Y desde luego, subo mis pinturas. No todas, las voy haciendo y a veces algunas antiguas. No me paso el día pintando, pero dibujo o pinto cada día desde que tengo uso de razón. Ni soy profesional ni lo pretendo, no busco la perfección técnica, sino la expresión de una fuerza y emoción interior. Os tengo que hacer notar que pocas veces están publicadas las pinturas completas, a veces son un detalle, otras un fragmento más grande. Conservo el original completo, inédito para su destino posterior.


Y por supuesto, me gusta compartir algunas pinturas de mis amigos, aquéllas que me han hecho mella de alguna manera. Siempre les pido permiso y siempre me lo dan. No subo fotos robadas. Lo más difícil es, en estas ocasiones, inventar un texto que esté a la altura de la pintura que me prestan para mostrarla aquí. Vaya por ellos mi admiración.


Esto es todo, amigos. Y para todos, el que quiera mi amistad personal, que venga a cara descubierta. Este blog es público, quien lo quiera seguir, que me siga. Agradezco vuestros comentarios, vuestra lectura y vuestro apoyo.  Es una satisfacción ver que cientos de personas leen cada nuevo post que escribo. Me da igual que sean amigos o enemigos o conocidos o desconocidos o de aquí o de allá, pues de todo habrá. Nunca hubiere podido imaginar que mi obra fuese vista diariamente por tantos ojos, y de tan lejos, desde luego muchos más que en cualquier sala de exposiciones, más que en cualquier librería.

Muchos de vosotros os habéis decidido a seguirme de forma pública, y algunos tenéis la amabilidad de comentar mis entradas, y yo os lo agradezco doblemente: Gracias amigos por estar aquí, en el ciberespacio, conmigo.


ALz.




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domingo

Este año me pido








Este año he sido buena hasta aburrirme y por eso me pido lo que me da la gana: quiero, exijo y necesito cada día de mi vida, en cada momento de mi vida, todas las clases y expresiones del amor. Amor de hijo, amor de hermano, amor de hombre, amor de amigo. Amor en masculino y amor en femenino. Amor.  Actuaré en correspondencia y ya que no pido mucho me pido para mí estos mínimos:

Amor de Hijo, me pido: Un beso diario. Una charla diaria. Un abrazo semanal. Una salida mensual.
Amor de Hombre, me pido: Un beso diario. Una charla diaria. Un abrazo semanal. Un polvo mensual. Una salida anual.
Amor de Hermano, me pido: Un beso diario. Una charla diaria. Un abrazo semanal. Una salida anual.
Amor de Amigo, me pido: Un beso diario. Una charla diaria. Un abrazo semanal. Una salida anual. 

Calculo que así puedo sumar al menos siete besos y siete charlas diarias, siete abrazos a la semana y si me lo monto bien, uno diario; un polvo cae seguro al mes y distribuyéndolo bien, una salida mensual.

Con eso creo que sería eternamente feliz en el 2013 y que podré subsistir hasta el año que viene.

Para quien no está junto a mí, me pido: El deseo de estarlo, el deseo de estarlo, el deseo de estarlo; un montón de besos cuando nos veamos. Un montón de abrazos hasta cansarnos. La charla siempre que podamos. Y la salida, inexcusable.

Para todos los demás: La sonrisa.

lunes

Treccehommo




Es brindar por tí y ponerme de los nervios, parece que fue ayer cuando estrenamos siglo y ya estamos en el año trece. Pero voy a hacerlo otra vez. Un año más. Seguimos rituales ajenos siempre repetidos y nunca cuestionados: las uvas y los doce deseos, la ropa interior roja, llevar mucho oro, las velas blancas, echar el agua atrás, el anillo en el fondo de la copa de champán...


No puedo olvidar cuando de adolescente y sin comprenderlo todavía, en mi casa se brindaba —en fiestas pero sobretodo en nochevieja— por los Ausentes. Así, en mayúscula. La voz de mis mayores se tornaba grave y se hacía un silencio reverente y yo tragaba saliva preguntándome por qué aquellos que no estaban venían a aguarnos las fiestas a los que compartíamos mesa, copas y risas.


Entonces aquéllo me parecía superfluo y un punto inquietante para los presentes; nunca lo hice; y ahora... ahora me resulta entrañable, porque yo ya tengo los míos —entre otros, ellos— y mientras les recuerde estarán de alguna forma siempre conmigo, acompañándome.


Pasa la vida y a veces pesa tanto lo que se fue como lo que queda; quien se marchó ocupa un lugar indeleble en nuestra mente, más importante acaso que quien permanece a nuestro lado. Lo que se posee no se valora tanto como lo que se tuvo, provocando con ello su futura pérdida y el advenimiento de una nueva posesión.





Hoy brindaré —Felices y tristes fiestas— por los que se han ido y por los años que con ellos hemos compartido. El año doce también se irá y no lo recordaremos con especial aprecio. Pero el presente es lo único que tenemos y cada cual que añada sus propios calificativos. El tránsito es efímero del pasado al futuro.


Hoy voy a brindar con lo que quiera, —un buen reserva— y cómo quiera —sin ropa interior—. Hoy quiero brindar por el año doce más uno: Trecehomo. Me quedo con las simbologías, las numerologías, que son fantásticas, por muy desastrosos que sean los augurios económicos y pésimas las supersticiones anudadas al ordinal.


Hoy brindo contigo por el año nuevo que traerá lo que tenga que venir. Por la incertidumbre, que es otra forma de denominar la esperanza en el futuro, —no siempre es mejor lo que hemos vivido que lo que nos queda por vivir—, brindo por quienes se han incorporado recientemente a nuestra vida y por los que están por venir. Ellos serán parte de nuestro futuro.


No voy a brindar por los doce deseos. Brindaré por el Deseo. Que me despierte, que me alimente, que me aliente,  que me insufle el hálito de la vida. Vivir. Por eso hoy, dos mil trece. Brindo por tí.



ALz.



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jueves

Estrella






Cada cual tiene su estrella

 en el firmamento,

su guía,

su camino,

su destino.



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Vídeo: Enrique Morente: La Estrella.

lunes

Look de escribir



Las fiestas se nos han echado encima y sólo me he dado cuenta por las luces y escaparates que nos invitan a consumir sin decoro, a regalar objetos que nadie necesita, a comer y beber sin mesura y a confiar en sorteos improbables.

Decimos toma en sustitución del te quiero, te aprecio o eres importante para mí; nos reunimos con gente que no nos preocupa lo más mínimo por convencionalismos laborales y hacemos como si fueran lo más importante de nuestro entorno; socializamos familia y amigos, ebrios y ahítos como si el mundo se acabara mañana —ya hemos visto que no—, reímos escondiendo las ganas de escapar y vamos sumando a nuestra conducta la serie completa de los pecados capitales.

Me río yo de esto que le llaman espíritu navideño. Hoy siento que me niego a todo, pero sé que en algunos vicios voy a caer. Hay pocas cosas que se salven de estos excesos. Para mí, lo que tiene que ver con la estética y lo artístico, principalmente. Mira este aparador. Menudo modelito. Excesivo. Pero nada de lo que ves ahí se puede comprar.

Os brindo este look de escribir para los que llevamos las teclas más que en el pecho, en el corazón. Para mis amigos blogueros, poetas, escritores y otros oficios de la pluma. Para los que trabajamos escribiendo. Para los que nos divertimos narrando historias. Para los que su mejor alimento es la escritura y necesitan poco más para ser felices.

¿Felices en fiestas? Sí. No te digo que pases de todo, tú disfruta de lo que te guste. Yo te pido que consumas todo lo que te haga feliz: polvos, polvorones, buñuelos, turrones, vinos, cavas, champañas, botellones, cañas, whisky o gin tonics. Agua, gaseosa o zumitos. Lo que te apetezca. Pero sobre todo te pido: 

Gasta sin medida de todo lo que no te cueste dinero.

Lo más valioso de este mundo no se puede pagar con la american, visa ni  mastercard. No hay tarjetas ni billetes que puedan comprar lo que si nos faltara, daríamos toda nuestra fortuna por tener. Aire, sol, oxígeno, agua, naturaleza; cariño, mimos, abrazos, amor, cuidados, sexo; padres, hermanos, parejas, amantes, hijos, amigos. Salud. Y alegría.

ALz.





sábado

Colores de otoño




Huye el sol y hoy flamean las nubes como nunca.
¿Por qué, si tienes tanto fuego, te me escapas tan pronto?
Ya todo es noche y ya estoy harta. Ya todo es noche hasta mañana.




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viernes

Antes del fin




¡Tengo que darme prisa! Mañana es el fin del mundo y todavía no he hecho mis listas de las mejores cosas que he hecho este año. ¡De todo porque no estoy de acuerdo con las que publican hoy! Del mejor libro que he leído, de la mejor película que he visto, del vestido que mejor me ha sentado, del mejor polvo que he pegado... —¿Perdón, decía que se acaba qué, exactamente?

Igual me estoy confundiendo, no sé, ya me gustaría, pero de esto hablan desde hace días todos los periódicos, las radios, los telediarios... Que si en la Riviera Maya no sé qué pasa, que si tras el acabóse el mejor sitio del mundo para vivir es Ibiza... que si se dan de tortas por tener sexo grupal frente a Es Vedrà... ¡y yo sin enterarme, mecachis!

¡Menudo lío me he hecho! Y lo más importante a efectos prácticos es lo que falta, sigo con las listas, que a mí es que me pirran.... y es que todavía no he hecho mi lista de las cosas que aún no he hecho, de esas cosas de las que me voy a arrepentir pasado mañana en el juicio final de no llevarlas tachadas en la lista...  —No muchas, ¿eh?

Ay, señor, qué es lo que yo haría antes de que se acabe el mundo... si mañana a estas horas el mundo se acaba, ¡yo tengo que tener hecha la lista! y darme prisa en cumplirla; a hacer las cosas que tengo que hacer primero.... (cierro el mac y ya mismo me pongo) ... ¿Vale hacerlas y luego pensar? Es por ir adelantando, oiga.

Yo soy una chica lista y siempre hago listas... para todo, hasta para la compra; que luego siempre me la dejo, pues es lo mismo, ya me acuerdo de todo, que para eso lo escribo. Claro que las listas no son siempre para acordarse uno, sino para que se enteren los demás... ¿Ah, no? Ya te digo yo que sí.  No te olvides de la principal, la lista de los reyes, no la de los reyes godos, sino la de los magos... Ésa bien a la vista. Que cuando aprendí a escribir y a enviar las cartas por mi cuenta, mis padres es que no daban ni una... Hoy yo tengo en el baño my wish list... Recorto las cosas que me gustan de las revistas y ahí van... ¡no falla, oye! Por cualquier camino, lo que pego llega. (Luego ya lo quito.) Los senderos de la visa son inescrutables. Luego están las consignas de la semana, las frases memorables.. Además decoran un montón. (En mi casa todo el mundo va al baño a leer, hasta los invitados.)

Hablando otra vez de mí, que es lo que toca hoy, —pesadita estoy— para mí que es lo más hacer la lista de las cosas que querría hacer antes de morirme... Siempre me ha dado un morbo extraordinario pensar en esto, qué cosas pediría hacer si voy a morir antes del amanecer, en el cadalso, en la decapitación, como en las películas, como en el cuadro aquél del National Gallery... Uhm. Directa al vicio. Me fumaría un cigarro habano.... o mejor un porro jamaicano, bueno, pero eso lo dejo para lo último, por si me coloco y no me entero de lo que viene después... Gin-tonic o whisky de malta. Yo creo que las dos cosas, qué caramba.  ¿Y qué se me ocurriría para comer? A un buen vino no renuncio... pues no sé, no se me ocurre nada concreto, yo creo que pediría la carta, y si fuera posible gallega... Y...dormir, no. 

Creo que si me quedan pocas horas, voy a pasar de todo y empezar por el sexo, qué se le va a hacer...  Al grano. Está claro, ¿no? o sea que aquí el problema no sería pensar qué voy a hacer, sino con quién.... a ver, con el siempre.... lo siento pero va a ser que no; si acaso con uno de mi top ten... Richard Gere, George Clooney... ¡¡¡No!!! Esos además de viejos están en la estratosfera, ninguno va a venir a pegarse un polvo conmigo a soñar que me echara... mi deseo sería hacerlo con alguien que estuviera a mi altura, fantástico, un cuerpo duro, atlético, vivido, sobre todo duro ¿ya lo he dicho? que me pusiera a cien a mil a diez mil... también me encantaría un largo y buen masaje tántrico con poca luz y con final feliz...

 ¡¡¡No!!! Las doce. No hay tiempo. ¡Quiero lo imposible!

¿Sabes lo que a mí realmente me gustaría hacer antes de que se acabe el mundo cuando salga el sol? Hacer el amor con mi enamorado. Luego ya me puedo morir que me trae al fresco. Y mañana, que el sol se pare en el horizonte, y que eche a andar hacia el norte, si quiere. Que yo me quedo.

ALz.

Si te he visto no me acuerdo





Cuando un hombre quiere enamorar, seducir o tirarse a una mujer le dirá cientos de cosas que no tiene la más mínima intención de cumplir con la expresión sincera de quien está hablando desde el corazón y mueve la lengua como las nubes se mueven por el viento, dejándose llevar por la fuerza de su pasión. Ella se perderá en sus ojos e impulsada por sus propias pulsiones, deseos y ciclo hormonal, se lo creerá, y si no, hará como que se lo traga anhelando llegue la hora de las caricias, del desmayo, del amor en la intemperie que se convertirá en polvo de estrellas; pero sólo para ella.


Para él, no. Se trata de parte integrante del subjetivo ritual de la caza. Se dice que a las mujeres les encanta que les halaguen los oídos y ellos lo hacen sistemáticamente; lo que dicen es casi cierto, es cierto en ese entonces; pero es tan efímero ese instante, que no dura nada o casi nada. Tómalo como un deseo que se ha ido arrastrado por el huracán y la lluvia blanca del alivio. Una fantasía para ponerse a tono. Sí, así fue.


Como mujer te diré que es verdad que nos gusta que los hombres nos hagan cumplidos, que nos pone, que prepara, que nos coloca. Todavía sueño con esos piropos de antaño y cómo me complacían sus galanterías que en un día bajo me sonaban como música celestial haciéndome subir varios enteros  sonrisa, pechos, autoestima y lubricación esencialmente; pero también te diré que he oído de las otras, aquellas lisonjas que se dicen por cortesía de un quedar bien mal entendido, o la intención de adular tu ego para conseguir otro tipo de favores después. Y qué decir de las simples y cándidamente dichas palabras por seducirte lo más rápido posible: de pronto eres la más bella y deseable de las damas, cuando tú te conformas con ser una señora de buen ver y mejor follar. Pues entonces... todo lo dicho es hablar por demás. Sobre todo cuando no nos place el varón, y aunque nos plazca, pues no produce el efecto buscado por él. Nuestro avezado sexto sentido -en este caso auditivo- lo nota y lo dicho nos chirría en los tímpanos resultando molesto y nos pone sobre aviso: cuí-dado, cuí-dado, te está camelando, cuí-dado.


Ay, tantas palabras, y cuan vanas, que gastan los hombres cuando se te acercan con pretensiones... ¿Recuerdas? Qué memorables momentos, qué encanto, qué engaño, ¡qué batacazo al poco tiempo!
Ah, pero vamos a hablar más de las palabras que pronuncian cuando entran, sino de cuando te despiden esos hombres de dios o del diablo; ya sabéis que todo esto no se aprende en dos días, ni en veinte años, a veces ni en cuarenta, y que requiere el concurso de las amigas, vecinas y conocidas, así que id aprendiendo a la vez que practicando, lo vais a necesitar, amigas:

Cuando un hombre quiere romper con una mujer hay ciertas fórmulas que se repiten.


Siendo racionales diríamos que si de lo que se trata es de despedirse, es preferible que sea con las palabras justas y meditadas. O sea, de la forma lo más educada y honrosa posible. Quedemos como amigos si puede ser. Y que no hace falta engañar ni pelearse, aunque es difícil hacerlo sin mentir ni discutir. Y no usar demasiados eufemismos a poder ser, que está muy pasado de moda eso de que necesito mi espacio o que preciso de un tiempo para pensar, nosotras eso ya lo hemos comprendido al menos desde el decenio en que salió el Cosmo, el siglo pasado. No hace falta que nos regalen las orejas con palabras vanas (si acaso unos pendientes están mucho mejor para dejar un buen recuerdo auditivo).


Lo que creo es que a las mujeres fuertes como yo nos gusta que nos digan las verdades abiertamente. Como hablan las personas, claro y sin levantar la voz; mirándote a los ojos, y luego al escote. Yo lo exijo siempre porque levanto la vista, pero a ellos les cuesta tanto, y se resisten a hablarte como hablarían a otro hombre. Nunca te considerarán como un igual, la hembra al hombre.


En ocasiones lo que hay que decir no es agradable ni de comunicar ni de escuchar. Y qué, habrá que decirlo, habrá que saberlo, ¿no? Pues por mí cuanto antes mejor. Pero es común que en esas ocasiones por el aludido no se afronta el tema; se posterga o si se puede se elude. No hay más posibilidades, intentará elegir la última si le dejas; yo creo que enfrentarse a la verdad es la mejor elección. Si me vas a dejar tirada con tus hijos quiero ser la primera persona en oírlo. Y después de oírme a mí, si tienes huevos te vas. Pues es precisamente lo que no quiere hacer ni oírte, hija mía.


Y puestos a pensar, a ver qué pasa cuando las palabras que van a decirse serán las últimas que vayan a ser oídas. Que cuestan. La terrible despedida. Tiemblo, pues que no sé si me voy a atrever a seguir hablando si vas a recordar lo que yo te diga. Y lo hace como si estuviera en un escenario imaginario. Tal vez las palabras serán recordadas siempre; tal vez estas palabras trascendentales serán el único recuerdo que quede en el tiempo de su persona. Mi consejo, aunque nunca se sabe en el momento preciso en que se pronuncian de lo avariciosa que puede ser la memoria, es que vale la pena acertar con ellas.


Hay varias formas de despedirse. Está quien rompe hablando: yo ya no te quiero, me voy; o el que rompe discutiendo o insultando: estoy harto, esto se ha acabado, ni se te ocurra volver a mi lado, mala puta. Perdón. Si éste es vuestro caso, chicas, no os quejéis: estos al menos se expresan: hablan, gritan o pegan. Son los menos, son los que dan la cara. El Hombre. El que dice sin ambajes ni rodeos lo que le pasa, lo que siente y lo que va a hacer. Raro y adorable especímen de la raza humana de los que no conozco... ninguno. Casi todas las mujeres en cambio, suelen ser así, aunque algunas es cierto que hablan demasiado. Por eso es tan difícil tomarlas en serio.


Luego está aquél que envía un mensaje o un whatsup sin derecho a réplica, también hay quien rompe por email con algunas palabras más de bien quedar. Meditan cuatro letras y borran la cuenta después, para que no haya canal disponible ni vuelta posible. Me he enamorado de otra, adiós. Y tú de un capullo, tonta. Mientras te quedas con tres palmos de narices. Yo hablo y tú te callas. Otra versión es el que no volverá a contestar tus mensajes del whatsup, o contesta con monosílabos al cabo de un mes. Bien. Punto y aparte. Gracias. Ya sabemos que la ruptura - ruptura se ha producido de forma unilateral, pero esto es too much. Mi consejo: no seas idiota y contesta enseguida por el mismo cauce y bórrate tú primero: por ahí te den, o mejor todavía, con un emoticono. ¿Hay alguno que signifique: a tomar por culo?


Llegados a este punto, conoceréis ya a quien publica en el twitter o en su muro de facebook que tiene una nueva pareja sentimental. Os presento a fulanita,  una mujer maravillosa. Y venga las felicitaciones de los conocidos, y tú que lo ves y se te pone una cara que mejor que no te la ven. Toma puñalada, morena. Y ella encima es fea, no sé que le verá. Qué tío, ni se molesta en romper. Son de los que dan por hecho la ruptura sin romper y pretenden que tú la asimiles sin haberte enterado. Y vas y lees el muro y abres los ojos y dices... ¡joder! Le mandas tu enhorabuena en abierto o en privado, por eso de la educación y la cortesía, pero con un ligero tono sarcástico que no puedes evitar, pues anoche todavía te estaba tirando los tejos, y va y no te contesta, pero te borra de la lista de amigos presuntos para siempre. O sea, chica, que te ha contestado a su manera. El caso es que como ejemplo de comunicación, no tiene precio. Pues nada mujer, que te lo diga así pues algo es algo o mejor eso que nada, pero por los cauces equivocados. Maleducado. Yo no le volvería a dirigir la palabra; creo que queda a la altura de los analfabetos tecnológicos. Qué poca clase, las redes no están hechas para eso, señores. ¡Ah! que de esos quedan pocos... Ya.


Caso aparte es aquél que deviene invisible. El hombre que cuando quiere castigar o dejar a una mujer, sencillamente se volatiliza. No literalmente. Deja de dirigirle la palabra. Es decir, desaparece del mapa: no le llama, no le escribe, no responde whatsup/messengers o directamente no contesta a sus mails y ni loco a sus llamadas. Luego está lo de evitar ir a los lugares acostumbrados de encuentro. No ha pasado nada, no le ha dicho nada, nada podía hacer prever una ruptura un día antes, unas horas antes, un segundo antes del último adiós. Pero un día él como aquél se se fue por tabaco y no volvió. Tan valientes que son con otros machos en la vida, en el bar, en la cancha o en los negocios como acojonados son con las mujeres cuando se trata de convenir el fin para una relación de amor o de sexo. Este caso me encanta, se merece otro punto y a parte.


Cómo hay que interpretar el silencio, me preguntas. El silencio si carece palabras no carece de significado, pues es una ruptura soslayada. ¿Entiendes? ¡Se acabó, no hay nada! Y no se atreve a decírtelo a la cara. No vaya a ser que le preguntes por qué  y no sepa que contestarte. Está claro, es el fin, por su parte. Y no quiere enfrentarse contigo. No vaya a ser que le montes el cirio como alguna otra antes. Es que el hombre es cobarde por naturaleza y le cuesta una enormidad esa cosa peligrosa de mostrar sus sentimientos una vez vistos los tuyos. Lo confunden con la vulnerabilidad más espantosa. No sea que si los muestran puedas herir sus míseros sentimientos. Se hacen los fuertes, los insensibles, es una forma de afrontar el estrés.


No quieren dar explicaciones, ¡qué pereza! Luego los hay a montones que no dicen nada porque no saben expresarse, incluso no saben qué sienten porque nunca le han puesto nombre a eso. Analfabetos emocionales. No te extrañe: enseñamos de niños a nuestros hijos que los hombres no lloran para que se callen; de adolescentes, que hay que controlar la expresión de sus emociones para que no sean conflictivos; y de adultos resulta que ocultan lo que sienten ¿y te extraña, no? Bueno, pues recogemos precisamente eso. Hay que dar la culpa a la suegra, como de costumbre.


Chicas, qué se le va a hacer. Es la fuerza de los hechos. Yo siempre lo digo: olvídate de su verborrea, ponte una canción de amor, si te hace falta, y llora cantando, canta fuerte y alto, vete al fondo, pero pasa de discursitos. Vale más un hecho que mil palabras. Atente a la objetividad de lo que está sucediendo: ¿Nada? Pues eso es lo que hay: Nada, monada. Cierra los oídos y mira qué pasa. Que no pasa más que el tiempo; pues es señal de que se ha acabado, tonta, ni caso a lo que dijera después. Ni falta que te hace. Reinicialízate.


Algunas mujeres siguen esperando desesperadas una palabra, una excusa, un porqué, un adiós; siguen queriendo comprender y buscan un consuelo que sólo hallan en sus amigas más sufridas. Yo les digo que no los tienen que comprender, tú no eres su psiquiatra. Como tontas andan lloriqueando por las cafeterías, los supermercados y los gimnasios. Algunas se culpabilizan mientras tanto, para acabar de fastidiar. No sabes lo aburrido que es eso para las confidentes después de media hora dándole vueltas a lo mismo, pero algunas nos hemos aguantado y nos quedamos durante semanas a sostener a la que se cae en el abismo de la autocompasión.


Qué luego tampoco se acuerdan, para pena de las viejas asesoras, como yo, que para algunas he hecho de consejera jurídica, conflictual y sentimental. Nos gusta escuchar, pero estoy ya un poco harta de historias de me ha puesto los cuernos, se ha ido con otra, ha vuelto con la esposa y demás corazones rotos. Vamos a lo decisivo, chicas. Siempre hay bienes que repartir. Algunas veces entre insultos y tortazos, riñas y perdones hay cosas interesantes. Amantes que aceptar, muebles y hogares que ceder, cuentas que repartir. Por no hablar de los niños o del perro, ¿qué coño hacemos con el perro? ¿Custodia compartida?

¿Ves qué lío? Si no hay nada ni nadie que repartir, lo mejor es un Si te he visto no me acuerdo. O sí, pero no.


ALz.







domingo

Intención











Es la elección consciente o inconsciente de crear.


Creamos constantemente las circunstancias de nuestro mundo en virtud de las creencias que consideramos verdaderas. Creer crea.

Lo que creas se corresponde con tus verdaderas intenciones.




Alz: Skateboard: oil paint with palette knife.

lunes

Anda a paseo



Voy a hablar de andar, del latín ambulare. Leí en un libro que se llama Caminar, y que trata de las bondades y beneficios de tal proceder practicado de forma habitual, que la prueba de la importancia que tiene algo en una determinada sociedad es la cantidad de palabras diferentes que se utilizan para describirlo. Y en español palabras para andar no nos faltan, si acaso las ganas.

Yo no sé si esto será simplemente una opinión del autor, que algo tendrá de cierto, o en nuestro caso es simplemente una expresión de la riqueza de la lengua castellana, ya que dudo con sobrados motivos que caminemos lo suficiente. 

Hay muchas formas de caminar, no es lo mismo marchar, correr, avanzar, ir, o dirigirse, y es distinto de venir, recorrer o regresar. Parece que uno viene y el otro va, pero la acción de caminar es la misma, trasladarse poniendo un pie delante del otro, y otro, y otro, y otra vez.

Para mí es distinto del andar, el pasear, vagar, deambular o callejear; del transitar, el circular o moverse. Es como tener o no tener propósito la acción de andar, ir en pos de un destino o no importarte un comino dónde empieces y dónde acabes.

No es lo mismo ir de excursión que peregrinar, desplazarse que trasladarse; rondar que merodear, trotar que hacer el camino... Y yo, que más que ando o camino, entreno.

Algo tendrá de cierto, caminar para nuestra cultura es un término importante y su práctica nunca cae en el desuso por muchos sistemas de locomoción que inventemos para desplazarse; andar es el más saludable medio de transporte, el más natural y útil ejercicio: controla los niveles de colesterol, glucosa, adrenalina y serotonina, mejora la salud cardiovascular, el descanso y el sueño. 

Puede y debe hacerse a todas las edades y más a cuanto más edad se alcance; retrasa el envejecimiento y reduce la mortalidad. Ya he expresado suficientes motivos para caminar a buen paso al menos media hora al día. 

Pero caminar no es solamente un ejercicio; es una forma de ver el transcurso de la vida, significa  recorrer la senda, avanzar sin olvidar lo que dejamos atrás, vivencias, experiencias, amores, desengaños, caminar es transitar por el presente hacia lo nuevo que vendrá. Dejaremos para otro día las locuciones populares y los refranes. 

Andar es vivir. Hasta el último día, queda camino por andar. Caminemos.

O como dicen en mi pueblo, que andan a las bonicas: Todo se andará.


Alz.





Video: Caminando, de Amaia Montero.
Foto: Montblanc, Catalunya.


viernes

Me siento catedral









Me siento grande y fuerte y vieja y bella. Soy feliz y me sé sabia y acogedora. Soy un espíritu libre en todos los sentidos.  Nadie me manda. Nada me obliga.

En el hemiseculio, comienzo y el final de una etapa de mi vida. Presiento que este va a ser mi mejor medio siglo. Sobre las columnas, me siento catedral, como ésta que lleva mi nombre, el de la reina de los cielos.
















martes

Discutir o reñir





"Dos no discuten si uno no quiere." No, no es cierto. Es uno de esos tópicos que aceptamos sólo porque lo hemos oído desde niños. Lo creímos, pero desde luego no hemos sabido ponerlo nunca en práctica. Y hartos de darnos la culpa por ello, desistimos, pero seguimos creyendo en una premisa que no funciona. ¿Será que va a ser falsa? Pues va a ser que sí.

Dos no discuten si tú no quieres no funciona porque no es cierto.  Es mentira podrida. Yo te aseguro que cuando uno quiere discutir, ambos acaban discutiendo. Aunque uno se vaya, porque acabará volviendo; y si el otro todavía quiere discutir, vuelta a empezar: acabarán discutiendo. Aunque uno se calle, porque no puede callarse eternamente; aunque le des la razón al otro, porque si no eres sincero, se notará, y esto excitará la agresividad verbal del discutidor.

En un momento dado se puede abortar la discusión (perdón, ya que no queremos discutir, diremos comunicación) y sustituir las palabras por un silencio espeso que tiene tanto de agresión por una parte como de dolor por la otra. No sé lo que es peor, hablar o callar. Aunque uno intente poner paz, si el otro no quiere, es imposible que haya paz. No existirá la paz si uno no quiere la paz. El motivo del conflicto es irrelevante, y quienes sean las partes  también. A veces no hay ningún motivo. Y no existe conflicto alguno, sino una situación muy desagradable que se percibe como conflictiva.

Hay quien sencillamente libera sus tensiones echándole la mierda propia a los demás. Y luego se queda tan a gusto como cuando se vacía en el retrete. Y les echa su porquería mental encima, no a los demás cualesquiera, sino a los demás más indefensos, los que no se pueden ir: los que tiene en su propia casa.  Pensando que los de casa tienen que aguantarlo todo, que todo se queda en casa y que en casa se perdona todo. Otra mentira: en casa no hay piedras, hay personas. Pero ellos se liberan, generando malestar y resentimiento a su paso. Y otra relación arruinada.

En ocasiones la discusión se centra en el ataque a la posición del otro, ("estás equivocado" "lo has hecho mal") o lo que es peor, a la persona del otro. Hacia lo que has hecho o hacia tus pretendidos defectos ("tú eres así y así y así") y tú, ¿qué vas a hacer? o te defiendes o consientes: lo normal es defenderse. A menudo hay una cierta voluntad de anular al recriminado. Para la persona agresora esto es una necesidad psicológica que no puede satisfacerse en otro lado. Porque no se atreverían a tratar así a sus jefes, compañeros de trabajo, subordinados, clientes, conocidos ni amigos.

Los psicólogos hablan de proyecciones y esas mandangas; yo hablo de echarte la mierda encima, pero viene a ser lo mismo. Y es más sencillo de entender dicho en román paladino. Y el refranero está lleno de ejemplos: piensa el ladrón que todos son de su condición; ver la paja en ojo ajeno y no la viga en el suyo. ¿Comprendes ahora? Ven en ti los defectos que ellos llevan dentro y no quieren ver en sí mismos porque le disgusta. Eso no es discutir, eso es reñir. ¡Ah! Se me olvidaba: uno riñe aunque el otro no quiera.

Total, que a veces la guerra no sólo pasa en el extranjero, ni en los telediarios: a veces la guerra comienza en casa: en el hogar, en el trabajo, en la escuela; el enemigo está ahí dentro y es la más cruel de las batallas que librarás jamás. 

Pero esto no es un conflicto. 

ALz.




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sábado

Me han dardo.





Ayer recibí un Premio Dardos de la mano de Uol Free, mi admirada admiradora de http://programademanolibre.blogspot.com.es


Y yo que bueno, me faltan las palabras y me sobra el sonrojo y como  no tengo ni pajolera idea de qué va esto, y siempre me gusta leer -bueno, no; pero inevitablemente siempre lo hago- decía analizar la letra pequeña de las cosas que es la razón por la que no firmé ni mi propio casamiento (ríe, ríe, ¿pero tú te has leído el Código Canónico? no, ¿eh? pues yo sí en primero y salí corriendo... pero todavía estoy virgen, o sea, que intereso) 


Así que busco en los buscadores de la red  -que para eso están- de qué va el Premio Dardos....  y encuentro uno que ya me va bien y dice que "El premio es otorgado en reconocimiento a valores personales, culturales, éticos y literarios que son transmitidos a través de una forma creativa y original mediante la escritura"bueno, vale: me reconozco en la descripción, mil gracias; pero nadie tiene ni idea de dónde sale esto, parece ser que se me ha entregado una especie de honorable y brillante relevo para que yo lo transmita a otros de mi agrado; pero yo, por si acaso esto se contagiara como la gripe prestándose el bolígrafo -me temo-; o por si eso fuera a crear una bomba atómica cadenógena de estructura piramidal que no sea cosa que acabemos todos los blogueros imputados por corrupción literaria o qué sé yo; pues eso decía, por la natural y congénita desconfianza que una profesional como yo va adquiriendo pasados los lustros los achaques y los desengaños...  ¡qué cojones digo! a ver si me explico: que no sea que si no lo transmito mi madre se me muera y mi padre no me recuerde o algo así, yo no sé; es que... vale, ¡ya me los pensaré!


Es que los abogados somos la leche pero en polvo, oiga, en cuestión de papeles no nos fiamos ni del vecino del quinto y bueno, de ese menos que nadie que menuda cara me pone al pasar desde que perdimos su caso. Tanto es así que de hecho, hace poco me he estado carteando -emailando se debería decir- con un letrado muy majo y jamás de los jamases una negociación digo comunicación me había resultado más difícil complicada y desconfiada... si es más fácil negociar una cantidad, joé, si después de veinte mensajes o más todavía no tengo ni su nombre ni su ni foto de perfil ni su facebook ni ... Seguro que si le pido el despacho para una consulta profesional me da hasta su teléfono personal... ¡ah ah ah!.. en fin. Pa ná.


A partir de aquí y en lo sucesivo buscaré entre mis admiradores a personal de oficios, no sé, con que tenga trabajo me conformo, por ejemplo... taxista o herrero, o panadero, o cocinero o... fontanero, me olvidaba. Ni letrado ni artista ni mucho menos dentista. Bueno, buscaré ya que puedo elegir quien tenga fornidos brazos y buenos abdominales, como los chavales del gym, pero naturales, no sé... ¿maletero? ¿camionero? ¿portero? ¿segurata? jo qué lío me estoy haciendo... si es que pa complicá ya me valgo yo solita.  Eso sí: tiene que ser un dios Apolo y prometo subirle una foto. 

Eso, o me vuelvo lesbiana vocacional. Hasta pronto guapa, vuelve.

ALz.






miércoles

Espero que te hayas muerto






Espero que te hayas muerto y yo no me haya enterado,

porque. No. Voy. A ir. A tu entierro, amor.

Espero estés bien muerto y te acompañe mi grato recuerdo;

adiós.





Entonces me dolió tanto que desfallecía, pero por tí no moría sino que crecí. Sin nadie a mi lado.

Mientras tanto en tu ausencia te hice como si muerto y puse a tu foto una única vela.

Las quemé.





Recuerdo un día ya lejano me crucé por la calle con tu cara de cadáver y yo, ya no sentía, nada.

Reí. 

Fuí feliz. Y hoy te digo que:

Te esperaré casi muerto porque estándolo en vida no vales ni la palabra. Como no valiste el llanto.

Y cuando estés a punto de morir junto a tí me apareceré y te pediré cuentas:

Cómo lo has pagado.





Hoy sé que yo gané y tú desapareciste.

Porque viviendo, al olvidarte de todo recuerdo, de vida te he despojado.

Ahora espero que te hayas muerto y te hayan enterrado. (Y yo que pueda ver tus huesos ya pelados.)



Pero.

Déjame heredar tu calavera,  quiero tu cara de palmatoria, llenarla de cera,

y te dejaré al llegar noviembre volver a dormir sólo esta noche a mi lado,

asesinado.




ALz.











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martes

Todos tenemos a quien sepultar











Bajo losas de olvido.
Son los amores muertos, malditos.





Mañana vuelve y brindaremos por ellos.


ALz.

sábado

Dulces redes



Quisiera decir tantas cosas.
Y sin embargo, no las digo.

Extiende tus redes para mí amor.

Haré como que paso sin mirar.
Me dejaré atrapar.


ALz.