sábado

Valentines!










Dia mitológico.

Preparo una movida especial.



(¿Alguna sugerencia?)

Vayan llegando peticiones.







Alz

Who am I?










Hay quienes no quieren estar a solas consigo mismos, porque les invaden los pensamientos desagradables, y se pasan la vida buscando desesperadamente nuevas actividades y compañías para llenar su vida de la felicidad que les falta. Todos el mundo ha caído alguna vez en esto, y salir de esta situación no es sencillo. 

Son pensamientos y sentimientos dolorosos acerca de la historia personal de cada cual. La gente se recrea en lo que les salió mal, en el daño que les hicieron o en el que ellos mismos provocaron, y aunque no hay ningún placer en revivir iras, resentimientos o tristezas no saben cómo salir de esto. Esperan que el tiempo todo lo cure, pero durante meses o años la memoria de estos sucesos les asalta en cualquier momento del día y frecuentemente de la noche, para hacerles revivir el pasado y sufrir otra vez las viejas afrentas. Además, como siempre hay de nuevas, el bucle se eterniza.

De forma insconsciente se busca todo tipo de distracciones para no amargarse, como soportar tostones televisivos, incluidos los deportivos, beber o refugiarse en otras sustancias y drogas, legales o no; se machacan en el gimnasio o practican deportes de riesgo poniendo su capacidad física al límite; pierden horas en las redes sociales y páginas de contactos en busca de nuevas relaciones; se unen a grupos de intereses con personas desconocidas… Lo que sea por intentar llenar la vida y pasar el tiempo de ocio lo más despreocupada y alegremente posible. No se soportan a sí mismos, porque no se aceptan, y porque odian tal como es su realidad buscan otra.

Por unas horas todas estas cosas servirán para eludir la sensación angustiosa del propio vacío y soledad, y para olvidar los infortunio. Intentarán mostrar a los demás una imagen inventada de sí mismos, tal como les gustaría ser y que los demás les vieran: serán personas que sonrían frecuentemente, que se mostrarán felices, buena gente, que vistan de forma inapropiada para su edad, que se mostrarán despreocupados, encantadores, y con ganas de divertirse; sin problemas económicos, laborales ni familiares. Nada más lejos de la realidad, querrán ser por un rato lo que no son para olvidarse de lo que sí son. Se tarda en conocer su real cara de amargura, pero al final siempre sale. Ojo: abundan en las redes y en las calles.

Ofrecerán una imagen ideal durante las horas que dure su paseo por el exterior de sí mismos, como cenicientas en su carroza. Lo duro de todo esto, es que cuando regresen a casa todo seguirá igual si no peor que antes, porque nada de lo que les preocupa se habrá solucionado y nada habrán hecho por resolverlo. Intentan eludir su insatisfacción en aras de una fantasía que sueñan conseguir, sin base real y por tanto sin garantía de éxito.



Por huir del pasado escapan hacia el futuro, perdiéndose el presente.



Ésta es la clave, aceptar el presente. No se pueden atraer cosas nuevas y buenas si nos estamos perdiendo lo bueno de que disponemos ahora; no se puede estar bien con los demás si no  se está bien consigo mismo; no se puede conseguir nada bueno sembrando una mala semilla; no se puede conseguir amor si estas cultivando dolor; no pueden crecer nuevas amistades si no aprecias a tus amigos actuales.  


No se puede vivir en el pasado ni en el futuro, sino sólo en el aquí y en el ahora. Si has caído en actitudes como la descripción anterior, entonces es que has perdido de vista tu presente, por mirar hacia otro lado. Detengámonos, y respira. Siente el aire en tu cuerpo. Medita.


Mi recomendación es sentarse frecuentemente en un lugar que te inspire, en plena naturaleza, que sientas la vida que late en tí y en todos los seres que te rodean, y que medites en el silencio de tu mente. Hállate a sí mismo y pregúntate:



¿Quién  soy yo? 







Respóndete, sin pensar.



ALz.




viernes

Sin corazón





pensaba que vivía

pues se lo llevó la primavera.

Pasó el verano y pasó el otoño,

 la lluvia se mezcló con la de su mirada,

ya lejana.



 Ese corazón volvió lentamente,

en busca de su ser,

 y halló paz en la quietud de su alma:

su esencia.







ALz.






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domingo

Entre tontos y locos





A veces me pregunto por algunas personas muy cercanas a mí con quienes he tenido algún desencuentro. 


He debido aceptar que les sigo queriendo, independientemente de lo que haya sucedido, aunque yo haya recibido un daño injusto, aunque la distancia se haya impuesto durante meses o años. El ser es más profundo que la cara que muestra una persona.


No han sido conscientes de lo que han generado, o sí; y cada cual se irroga su propia única, superior e irrefutable razón e interpretación del mundo. Hay quien en unos ojos hinchados, en vez de lágrimas ve bótox.


He debido comprender que el amor va en su propia dirección, y la relación en otra; y que la vida sigue su camino. A menudo todo ello va en direcciones opuestas e incomprensibles.




—¿Tú tienes la conciencia tranquila?
—Yo sí.
—Muy bien. Pues eso no te va a ahorrar
el infierno.






ALz.




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viernes

Aborregados







Así estaremos si no pensamos, si no leemos, si desconocemos el pensamiento de los grandes maestros. Y sólo sé que no sé... casi nada. He tenido cinco cursos de filosofía, dos en el bachiller de ciencias, y tres de ellos en la universidad, y los he disfrutado. Nunca me arrepentiré de haber estudiado los principales filósofos,  aunque no domino ninguno, y reconozco que por ejemplo la crítica de la razón pura de Kant, me costó semanas entenderla. Pero me sirvió de tanto.

La filosofía me ha aportado lo que las asignaturas teóricas no podían abarcar, pues se limitan a transmitir unos conocimientos básicos sobre las diversas áreas de conocimiento curricular. También me ha aportado lo que mi familia no alcanzaba a explicarme. Mucho qué, porqué y cómo de cosas vitales, que yo estaba ávida por aprender.

Recuerdo la primera vez que cursé la asignatura de filosofía, y mi asombro ante el pensamiento de los clásicos. Cuando muy pocas personas sabían escribir en catalán, fuí a la primera clase en que un profesor tuvo narices de dar en catalán en el instituto. Dentro, cada uno tenía libertad de hablar y escribir en la lengua que quisiera, pero los exámenes se hacían normalmente en castellano. 

A mí aquello me empujó a asistir a unas clases nocturnas de catalán de Villangómez, un escritor de extrema sensibilidad y profunda voz; nunca he escuchado a nadie recitar mejor unos versos. Además de aprender a escribir en su idioma y a pronunciarlo aceptablemente, me aficionó a la poesía en inglés. En aquélla época traducía sonetos de Shakespeare al catalán que sorprendentemente, tras pasar por sus manos, seguían guardando métrica y sonoridad. 

En aquellas aulas descubríamos el mundo y fumábamos, y vaya si se fumaba. Hasta canutos se colaron en clase. Era la época en que el humo todavía no ocasionaba enfermedades mortales, estaba bien visto socialmente y hacía crecer varios años de madurez a los adolescentes. Ahora les prohíben todo y hacen igual lo que quieren.

Con aquellos profesores aprendí el significado del libre albedrío, el poder del pensamiento crítico, y la magia del lenguaje conjuntamente. Me enseñaron a forjar mis propios juicios de valor y a ser consecuente con mis principios. Creo que la independencia de criterio no me ha abandonado, aunque el precio de la no coincidencia sea en ocasiones un tanto elevado. 

Las clases de filosofía tenían una dinámica que me encantaba: una vez había comprendido al autor, y cuando ya casi me habían convencido los argumentos que esgrimía, comprobaba como el siguiente autor iba un paso más allá; y disfrutaba cuando refutaba lo afirmado por el primero con razones igualmente poderosas y concluyentes, llegando a conclusiones dispares sobre los mismos temas. Ha habido personas extraordinamente sabias en el mundo, creo, que fliparían si miles o cientos de años después vieran cómo los hombres todavía se exterminan mutuamente, y no precisamente a dentelladas, como diría Hobbes, sino masivamente, o quitándose el pan de la boca. 

La filosofía me concedió el poder de pensar desde varias perspectivas y de aceptar la diversidad, y desde luego a no creer buenamente en la primera tesis que se me presente. Aprendí a discernir la lógica de los razonamientos y la veracidad de las conclusiones utilizando los recursos de mi propia mente, y me atreví a contradecir argumentos erróneos o tendenciosos desde mi punto de vista. Sobre todo aprendí a establecer mis propias opiniones basándome en el nivel de conocimientos, madurez y experiencia personal que en cada momento tuviera. 

En aquel entonces no había aprendido todavía a callármelas cuando convenía, como cuando me expulsaron de la clase de religión por defender la disolubilidad del matrimonio. Luego aprendí, pero  tampoco me sirvió para sentirme más feliz. Ahora estoy todavía practicando el expresar qué pienso de cada asunto sin importarme si me posiciono fuera del criterio mayoritario. Gracia que espero alcanzar completamente en la senectud, como corresponde.

Todavía aspiro a conseguir expresarme de forma correcta, amena y comprensible. Aprender es una tarea que nunca acaba. He seguido leyendo obras de pensadores desde entonces, lo seguiré haciendo y recomiendo a todo el mundo que lo haga. Mi primer libro me lo compré con seis años y me costó treinta y cinco pesetas; era de historias cortas, y estuve semanas ahorrando la vuelta de la merienda, pero valió la pena. Además pinté los dibujos a mi manera. Necesito pensar, leer, escribir y pintar, desde que tengo uso de razón, y hasta el día en que la pierda. Una cosa es expresión del intelecto y otra del sentimiento.

No comprendo por qué un chaval que va a estudiar una ingeniería, por caso, o el que salga a la calle a los dieciséis años, va a ser privado de conocer a Aristóteles, Rousseau, Hegel o Bakunin, valgan los ejemplos. Sin filosofía, sin la capacidad de discurrir y discernir, sin el poder del pensamiento crítico, estamos perdidos. Aborregados. Materialmente inútiles.

No entiendo los motivos que llevaron a quienes prohibieron la tesis darwiniana del origen de las especies, sobre la selección natural, en el franquismo. No comparto la eliminación de la filosofía cuando la vida hay que tomársela precisamente con muucha filosofía. No comprendo los motivos que les llevan, a los de ahora, a actuar para hacernos creer que la única selección válida, a mis ojos antinatura, es la financiera. El poder disponer de los demás con un plan de supremacía a largo plazo. 


ALz.


sábado

Consecuente






Hay quien conserva las llaves de todas las puertas por las que un día entró.

Y hay quien, después de salir, tira las llaves al mar para nunca más tener la tentación de volver a abrir la puerta que un día decidió cerrar.

Y tú... ¿quién eres?





ALz.



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domingo

Por cojones



A mis órdenes. Te impongo mi voluntad y desprecio la tuya. A veces lo diré, pero siempre te voy a pedir que lo adivines. Tú eres débil y estás a mi llamada, no entiendes nada. Calla. Hágase como yo digo. Ven ahora sí y ahora no, perra. Me apetece jugar contigo, porque así te domino. Sométete a mis designios y cuando te maldiga, te use y te eche llora, si quieres, te hará más mujer. Acéptalo, serás más feliz aceptando el sufrimiento. Yo mando y tú obedeces. Tú quieres pero por eso mismo yo digo que no y extiendo mi dominio a todos los ámbitos de tí que te atrevas a mostrar. Si me desobedeces te castigaré con creces. Te haré pagar todo el daño que otros me hicieron a mí. Sea lo que yo diga, haremos lo que yo quiera, tú no cuentas. Me das rabia, envidia, desprecio. Eres sólo una cosa que está a mi servicio. No eres suficientemente buena para mí. Tu opinión si tienes no me importa. Sólo mi opción es la válida, la tuya no vale una mierda. Ni sé cuál es, pero no me importa. Mi visión del mundo es la correcta, nada me hará cambiar, tú estás equivocada. Pobre de tí si me disturbas. Ni se te ocurra sacar el corazón de ese par de tetas. Tú albergas y me despiertas emociones que a mí me sorprenden y me atemorizan, pero no lo voy a confesar jamás. No quiero escucharlas, ni menos sentirlas. En mi vida no caben los sentimientos, yo soy sólo mis pensamientos y aquéllo que creo controlar. Persigo mi propia quimera. Y tú eres sólo un coño para ser usado. No es preciso ser más sutil. Aunque me equivoque y aunque te haga daño nunca te pediré perdón. Si yerro o si sufro nadie lo sabrá jamás, y menos tú. Nunca me aquietaré a tí. En mi trono se está solo y es agradable someterte. Bésame los pies, pero no me toques los cojones.  








(Tacha lo que no hayas sentido.)




Alz.



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sábado

jueves

Gratitud














¿Puedes hacer algo por conseguir tu deseo?

¿Sí? Pues pasa a la acción.

¿No? Pues deja de tener el deseo.


Agradece lo que tienes.








ALz.

Óleo sobre tela. fragmento.





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viernes

Suerte, sueño o engaño



No doy crédito; el árbol de navidad de Sol, lugar principal, más visto y codiciado de la capital del reino es un elemento publicitario de la Sociedad estatal de loterías y apuestas del Estado. Radiante monumento al trasvase voluntario de miles de millones de euros a las arcas del Estado, convenientemente disfrazado de … ¿ilusión? Creer en una posibilidad más remota que la de que te caiga un rayo encima cuando sales a la calle…(qué ilu) ¿qué es? ¿Suerte, sueño o engaño? Y creo que a la calle salimos todos muy seguros de que no ocurrirá esto. ¿Qué somos? ¿Ilusionarios, desilusionados ó ilusos? ¿A qué jugamos?

A una milagrosa coincidencia temporal acausal entre la bola y tú que se llama probabilidad uno entre ciento veinte mil, que es la cantidad de números a la venta, multiplicado por ciento ochenta, que es el número de series o de veces que repiten el número, y luego todavía multiplicado por diez, lo que nos dará el número de papeletas o décimos. Saca la calculadora. Cada número vale treinta y seis mil euros y el gordo es de cuatro millones.

Uno dividido entre doscientos dieciséis millones es la mísera probabilidad de que toquen los cuatrocientos mil al décimo, si no me equivoco al hacer las cuentas, porque estos números ya marean. De tu inversión, el ochenta y cinco por ciento de las veces lo perderás todo, el diez recuperarás el dinero y el cinco ganarás algún euro de consolación. Con eso sí puedes contar, o con que te parta un rayo; con que te toque el gordo, no.

El éxito de venta de las campañas se aprovecha de las relaciones sociales y del sentimiento de grupo, del fruto de la costumbre, de la paga extra, de la cultura de la escasez o ya directamente precariedad pero del despilfarro navideño y sobre todo del marketing, que eleva a la categoría de sueños un producto publicitario. A la gente no le duele gastarse la pasta en Navidad, y para que esto pase con su producto, invierten sumas ingentes y utilizan a artistas reconocidos y respetados para que presten su imagen. Los medios dan cobertura informativa abundante del antes, durante y después de los sorteos, incluidos el reparto de premios y los soporíferos brindis durante todo el día y en todos los canales.

Hagamos más números. Del décimo que tu compras, el treinta por ciento va a gastos de administración y otras mandangas, directamente al Estado. Que este año ha anunciado que incrementará su cuota un diez por ciento. O sea, que en 2013 se quedan un cuarenta por ciento directamente. En teoría quedan el sesenta por ciento para premios, pero no es verdad.

En caso de que te toque una cantidad apreciable, (por encima de los dos mil quinientos euros) tendrás que pagar un veinte por ciento a Hacienda, porque acaban de crear un impuesto especial. O sea, hasta aquí podemos decir que queda el cuarenta por ciento para repartir en premios, y lo que es lo mismo, que el Estado se queda directamente con el sesenta por ciento de lo ingresado.

Pero no es verdad. En el supuesto que te toque, te vas a gastar el dinero del premio o buena parte de él en compras. Los impuestos no quedan aquí, suma un veintiún por ciento del importe de los artículos que te compres con el dinero obtenido. ¡Toma! Un ochenta y un por ciento directamente a las arcas del Estado.

Si quieres hay más, como inviertas en ladrillo, te esperan plusvalías, ibis y otras mandangas. Alguien que vaya haciendo cuentas, pues entre el impuesto sobre la renta, el incremento patrimonial, y el impuesto sobre el consumo, a mí los números no me salen. ¿Y a tí?

No juego, claro, pero no voy a decirte que no lo hagas; si después de saber que sólo una de cada doscientos dieciséis millones de veces te puede tocar, y que de cada veinte euros que pagas por un décimo, más de dieciséis se van ipso facto en impuestos y conceptos afines, todavía juegas, allá tú.

Yo no lo haría porque pago ya demasiados impuestos de forma obligatoria, como para regalar mi dinero voluntariamente al estado, aunque me lo pida la Caballé y toda la jerarquía de rodillas. Incentivan lo que es un negocio redondo y jugoso para ellos y ruinoso para nosotros. Ya pueden contratar a los mejores para engatusarnos, que les sale muy a cuenta. Como en todos los juegos, la banca siempre gana; pero ésta, más.

Verdades de Navidad. Haced por ser felices, todo el año.



ALz.


domingo

No me creo







—¿Has podido acabar con él?
—Aún no.
—Avísame cuando lo hagas, para saber qué se siente.



(Quantum of solace)




Alz.




viernes

Rescoldo

















Me dolió tanto que no pude cumplir con mi palabra:
Olvidarme.





ALz.





 Óleo sobre tela, fragmento.

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martes

Punto final








Todo lo que un día quise decir lo dejé escrito aquí.










*

Lo que acabe por lo que comience.


*














ALz.
Punto final (prueba superada), Óleo sobre tela, fragmento.


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sábado

Llegamos






Si algo tienen los años es que uno acumula pasado.

Lo que pasó.

Tantos "fue" y "fueron" que ya no son.
Y lo que no llegó a ser. 




Y un sólo 

es.





ALz.




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jueves







Por muy valiente sea un hombre, 
siempre le tiene miedo a una mujer.





ALz.

viernes

Rosas



Un día me acerqué a tí.

Me alcanzaste una flor y yo largamente la venía añorando.

La quise tanto.

Fue poca cosa pero a mí me pareció bella. Auténtica.

Un día pinté esta rosa rosa bajo luz amarilla y pensé, para tí mi rosa, toma.

Esa flor fue tan efímera que apenas un soplo de viento y amaneció rota.

No llegaste a acunar la rosa entre tus manos.

Llovió en todas las tierras.


ALz.






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Mesa limpia








Gente de agenda, pasto de redes, habitantes del pasado; aquéllos que hace siglos que no me llaman ni les llamo; los que no contaron conmigo para lo bueno, quienes no han tenido nada bello que mostrarme, los que no me invitaron a sus eventos; quienes ofrecieron a otros lo que yo me merecía; los habituales que acuden por interés, quienes sólo se acercan para pedir consejos o favores; quienes me dieron su palabra y no cumplieron; los que no me apoyaron cuando lo necesité; los que no contestaron a mis saludos, quienes jamás celebraron mis creaciones; aquéllos que me envidiaron, los que me juzgaron, quienes me criticaron; los que no osaron defenderme cuando lo precisé, los cobardes.

Quienes me fallaron, los que un día me hirieron, los que me ofendieron; los que se fueron sin decir adiós; los que no me quisieron bien, los que persistieron en el daño; los que un día ya no me conocieron; quienes no tuvieron una palabra amable, aquéllos que no compartieron mis bromas, ni mis risas, ni mis llantos; los que se jactaron pero nunca fueron mis amigos; los que disimulan, los hipócritas; los que estuvieron a lo bueno y desaparecieron en lo malo. 

Aquí ando con el guardapolvo y el plumero en una mano, las gafas en la punta de la nariz, y el dedo índice de puntero, esta sí, este no, este tampoco; en eso llevo todo el mes. Haciendo mesa limpia. Plis, plás. Al reino del olvido. Tú también. Adiós. 

A la papelera, sin acritud. He trabajado duro e implacable, para mí. He quitado telerañas, polvos, lastres, plastas. Y me siento muuucho más ligera, esbelta and cute. Y por supuesto, sin marido.


ALz.



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viernes

Por mis muertos




Por su amor, por su consejo, por la guía que me han prestado y que me acompañará siempre. Por ellos, por los antiguos linajes que ostento y por la sabiduría que me legaron.

Por la luz que me ilumina y por la fuerza que me alienta. Por honrarles miraré lejos, apuntaré alto y me encomendaré al cielo y al universo.

Por esta persona criada con orgullo bajo su tutela, en altos valores, con mis palabras y mis rasgos que son los de mis ancestros.

Va por vosotros, que pervivís en mi memoria y habéis sido perpetuados en el núcleo de mi ser. Va por mí, que aún me queda por hacer aquí. Va por quien de mí desciende y me sucede.

Dadme fuerzas, he de seguir adelante con coraje, caminando, sin detenerme, sin mirar atrás.

¡Brindemos!

Alz.





Imagen: La Transformación, fragmento. Óleo sobre lienzo.

(Y la calabaza de mi casa.)


miércoles

Precario






Así vivimos. Sin ser conscientes de ello, pendemos de un hilo. Un soplo de viento y todo se viene abajo.

Poblamos la Tierra en precario, y en cualquier momento podemos ser expulsados del que creímos nuestro paraíso.







Fragmento. Acrílico sobre papel, 1997.

ALz.


sábado

Gota












Gota tras gota llega pronto



 la gota que colma el vaso 




cuando el vaso está casi lleno.







ALz.

(foto en Karlovy Vary)


lunes

Sin vergüenza




Vamos, vamos; saliendo a la calle.

Hay que dejarse ver como se es y lo que se hace. 


sábado

El poder del mal







¡¡¡Chof!!!
Envueltos por las malas noticias, por hechos luctuosos, sanguinolentos, por los fracasos y los desgastes de la vida.


¿Sería acaso mejor que todo fuera sobre ruedas? ¿La vida fácil?


definitivamente,
NO


Lo mejor de que todo se rompa es que, si cae bien, 
tiene su utilidad o tiene su estética.


¿Cómo?
 ¿Me lo repite?


Vale. Ven.


Alz.






Foto: Arco 2013.

jueves

Llamo






Ábreme esa puerta que da a tu casa y deja que me siente en ella. 



Conversemos.

Callémonos. 

Mirémonos.

Perdonémonos.

Abracémonos.

Digámonos adiós.





ALz.


miércoles

Irse sin decir adiós








Hace unos años que nos conocíamos y nos caíamos bien. Hablábamos, comentábamos, reíamos, jugábamos, nunca discutíamos y jamás lloramos.

Hace unos días que nos conocimos y nos caímos bien. Hablamos, comentamos, reímos, jugamos, no discutimos, ni lloramos. 

Pudo haberlo hecho pero eligió no hacerlo. Se fue sin decir adiós. No me contestó porque no quiso hacerlo. Como si así, no se hubiera ido. Como si así, nunca hubiera existido.

ALz.